Una pauta para reflexionar - Sexo Sentido

Una pauta para reflexionar

Recuento de la historia de la columna y el libro Pregunte sin Pena y de cómo llegó su autora, Mariela Rodríguez Méndez, a las páginas de Juventud Rebelde

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

A raíz de la presentación del libro Pregunte sin pena en la Feria Internacional recién concluida, varias personas solicitaron que contáramos la historia de esa columna y cómo llegó su autora, Mariela Rodríguez Méndez, a las páginas de JR.

Los antecedentes del diálogo sobre erotismo, familia, las relaciones de pareja, el desarrollo de la sexualidad y otros muchos, se pueden rastrear en lo publicado en el diario de la juventud cubana por los años 80, pero no es hasta mayo de 2000 que el tema ocupa un lugar protagónico en su perfil editorial, cuando la periodista Aracelys Bedevia se hizo cargo de esta página semanal y abrió a las sugerencias del público el matiz que tomaría en lo adelante.

El 6 de enero de 2001 Aracelys publica en Sexo Sentido la primera referencia a las cartas recibidas, y dos meses después, el 17 de marzo, responde cinco de esas inquietudes e invita al público a seguir escribiendo.

Aquel primer intento de sacar a la luz las angustias individuales se llamó Que no te dé vergüenza preguntar. En marzo, abril y mayo salió una vez al mes, a toda plana, pero el 14 de julio se anunció que se convertiría en una columna fija semanal.

El diseño del simpático condón que hoy la distingue se empleó por primera vez el 4 de agosto de ese año, y a partir del 6 de octubre cambió el nombre, por el actual Pregunte sin pena (PSP).

Al principio las preguntas fueron respondidas por la editora y colaboradores ocasionales, pero era tal la avalancha de mensajes, y tan complejos los conflictos narrados en algunos casos, que en 2002 Aracelys decidió confiarlos a la sensibilidad y conocimientos de una joven psicóloga que por entonces trabajaba en el Instituto Pedro Kourí (IPK), estaba preparada como consejera sobre ITS/VIH/sida y cursaba la maestría en Psicología Clínica.

La primera respuesta bajo la firma de Mariela Rodríguez se publicó el 16 de febrero, y el tema abordado fue la anorgasmia femenina. Desde entonces han aparecido 477 comentarios suyos y ha colaborado en otros trabajos periodísticos.

A partir del 25 de mayo de 2002 se decide ampliar la columna una vez al mes a toda la plana, práctica que se mantuvo hasta mediados de 2005, cuando la vida de la joven especialista se «complicó» con el inicio de su doctorado en Ciencias y el embarazo de su primer hijo.

Sin pena pero sin pausa

Desde hace varios años la inmensa mayoría de las preguntas para el PSP llegan a través del correo electrónico. Una parte muy pequeña del público aún emplea el correo postal y otro grupo escribe  directamente en la web, en el espacio de comentarios.

Cada año recibimos un promedio de 600 mensajes personales, de los cuales se logran publicar no más de 50. Mucha gente pide que su caso no salga a la luz, lo cual contradice el propósito del medio de prensa y el rol esencialmente educativo, no terapéutico, que desempeña la especialista en este espacio.

Según varias encuestas aplicadas a lectores habituales de la sección, sus principales efectos son de orden cognitivo, pues sirve como referente para reflexionar sobre cuestiones que pueden utilizarse al enfrentar problemáticas propias o ayudar a otras personas. También funciona como vehículo para conversar de sexualidad con la pareja y entre familiares o amistades.

«En el plano emocional ayuda a vivenciar cierto alivio, asociado fundamentalmente al hecho de ver reflejadas situaciones privadas, íntimas, en un medio de comunicación donde estas se tramitan a la par de otros temas», dice Mariela.

La columna ayuda además a legitimar desencuentros que existen en el plano de pareja y a mostrar que la relación sexual es siempre un reto: «No existe  ese complemento feliz al que suele aspirarse. Con respecto a nuestro goce hay algo único que debemos  enfrentar y asumir, y también algo que inventar para  enlazarnos a otra persona y poder amar».

En el PSP hemos publicado casos de hombres y mujeres en similar proporción, aunque puede decirse que ellas escriben ligeramente un poco más. La edad no siempre es conocida, pero por el contexto de las historias se infiere que la mayoría son adultos jóvenes.

También han aparecido casos de la tercera edad relacionados con disfunciones o con la rutina en pareja, y numerosas consultas de adolescentes que no sabían cómo iniciar su vida sexual, qué respuesta dar a los reclamos de su pareja o cómo hablar del asunto con su familia.

La mayoría son heterosexuales, pero en varias columnas se explicita la homosexualidad del demandante, esté o no relacionada con el conflicto por el que decide pedir ayuda.

Los casos que más polémica generan son los relacionados con la infidelidad, especialmente si es femenina, y el reproche que más recibe la autora es porque no suele tomar partido con la situación:

«A veces la gente tiene claro su problema y sabe lo que debe hacer, pero como no quiere asumir la responsabilidad de lo que ocurra trata de transferirla al especialista, y ese no es nuestro papel», explica.

Para ella este tipo de consulta «mediática» funciona porque es posible hacer una demanda sin la presencia del cuerpo; eso de preguntar sin comprometerse de algún modo alivia y desinhibe, pero se pierde la riqueza de una consulta real, donde el vínculo entre paciente y terapeuta facilita la comunicación y condiciona favorablemente el proceso.

«Por eso en muchos casos sugerimos que busquen una ayuda más directa. Las encuestas indican que poca gente lo hace, y es una lástima porque una de las intenciones de este espacio es destacar el trabajo de profesionales muy competentes, no visibles desde los medios, que trabajan como titanes y pueden ser una opción de ayuda válida y más cercana a quienes escriben».

La vida cambia

Mariela es profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, en la modalidad de curso por encuentros. Como cualquier docente suele explicar mucho su materia, todo lo contrario a lo que puede hacer en la columna, donde en menos de 40 líneas debe dejar claro qué percibe ella como lo más particular y articulado de lo que la persona siente como su problemática y por qué, destacar articulaciones que la persona omite en su discurso y alertar de otras alternativas de análisis a partir del referente teórico más pertinente al caso.

«Siempre parto de una hipótesis de diagnóstico, pero no puedo ser conclusiva: apenas abordamos una arista del problema para despertar el cuestionamiento sobre el asunto y que cada quien cree su propio estilo de actuar y decir», precisa.

Por lo que Mariela percibe, la reacción de sus colegas ante sus respuestas suele ser elogiosa, pero también recibe observaciones que considera muy pertinentes: «Las tengo en cuenta en lo sucesivo para darles un lugar en mi quehacer».

En los encuentros de lectoría constatamos que la columna puede convertirse en un reto interesante a nivel social. En varios centros de la enseñanza media suelen reunirse en pequeños grupos y leer primero la pregunta para dar cada cual su punto de vista, y luego comprobar con la respuesta quiénes y en qué medida coincidieron con la experta.

Lo curioso es que ella hace lo mismo cada cierto tiempo y a veces quisiera haber respondido de otra forma: «Pero no me flagelo, porque veo cómo la sección evoluciona: no solo cambio yo; también el público. Pienso que puede haber otra oportunidad para abordar el mismo tema, y en verdad sucede así».

Retrospectiva necesaria

La idea de compilar en un libro algunos de los conflictos más representativos de la sección se manejó en 2006, y a propuesta de la dirección de JR Mariela presentó el proyecto a la Casa Editora Abril.

El prólogo estuvo a cargo de Rogelio Polanco, director de JR por esa época, quien calificó a PSP como «remanso en la relación afectiva entre el diario y sus lectores», y describió a Mariela como «un apoyo para las miles de personas que le han confiado su sexualidad, su intimidad, sus sueños y esperanzas».

A la selección inicial se fueron sumando nuevos casos, y todos fueron revisados y actualizados hasta la publicación a finales de 2012 de este primer volumen, estructurado en 14 capítulos según la temática en que pone más énfasis la persona que pregunta.

No se trata de recetas acabadas, precisa Mariela. Las columnas son puntos de partida para la reflexión personal, y aunque inevitablemente está presente la subjetividad humana, ella evita decir lo que haría en su caso, como mujer citadina y contemporánea, madre de familia y esposa: «No creo que deba o pueda ser un modelo a seguir; aquí de lo que se trata es de que cada quien pueda ir edificando su vida a partir de aquello que disfruta, sin tanto costo en términos de sufrimiento, querellas, sobrexigencias y odios».

Es difícil sintonizar con las inquietudes, expectativas y necesidades de un público tan amplio, pero ella lo intenta a gusto cada semana porque, como escribe Polanco , «no hay dicha mayor que ser fiel a tanto amor compartido».

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