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«Ilegales» en su propia casa

Regla Merced Silva y su esposo Raúl Sanabria (calle 3ra. número 123, reparto Santa Mónica, Quivicán, Mayabeque) hace casi ocho años que hicieron una permuta estatal, a instancias del Gobierno municipal, y aún permanecen como ilegales. «Todavía no tenemos la propiedad de la casa en que vivimos», manifiesta ella, y cuenta:

«Somos campesinos. Mi familia aportó tierras, y mi esposo medios de trabajo, a la cooperativa de producción agropecuaria(CPA) 17 de Mayo, de la cual fueron trabajadores él y mi padre. Por ello nos dieron la posibilidad de construir una casa; donde convivíamos con dos hijas y dos nietos».

Entonces, la casa donde hoy son «ilegales» era medio básico del Ministerio de Comercio Interior, por Resolución 376/91 del Instituto Nacional de la Vivienda (INV). Después supieron que todavía lo es, porque fue entregada al Gobierno de Quivicán verbalmente, y este la asignó a Comercio Municipal. Posteriormente, se la entregaron a Educación Municipal. La parcela de la propiedad se usaba como área de autoconsumo de Educación, y la casa se comenzó a utilizar como albergue de profesores.

Un día, el entonces presidente del Gobierno de Quivicán les propuso hacer una permuta estatal para dicha casa, argumentando que el Gobierno necesitaba trasladar a los maestros para el pueblo.

Ellos palparon que la casa estaba mala: ventanas de madera deplorables, baños inservibles y filtraciones. Contrastaba con la de Regla y Raúl: en buenas condiciones, cuatro cuartos, dos baños en perfecto estado, ventanas y puertas de hierro y cristal. Aun así, accedieron. El Presidente del Gobierno dijo que necesitaban hacer la permuta con urgencia, y él los ayudaría con los trámites.

Así lo hicieron, y tras la permuta iniciaron las diligencias y la reparación de la casa. Aunque hubo ayuda de personas, todo fue muy difícil. Primero les informaron que la casa era de Educación, y no era así. Les orientaron hacer la permuta con Comercio Municipal. Les dijeron que el Director de Comercio Provincial debía autorizar la permuta. En esta gestión estuvieron casi cinco meses, y el expediente fue analizado en varias ocasiones en la Dirección Provincial de Vivienda. Al fin, la abogada que los atendía desistió, pues no entendía por qué no se aprobaba la permuta.

«Una vez aprobada por el Director Provincial de Comercio, la compañera María Caridad Armas, de Vivienda Provincial, la cual nos brindó su valiosa ayuda siempre, presentó el expediente ante el INV. Y allí le informaron que esa casa estaba registrada como medio básico del Mincin», señala.

María Caridad les dijo que cómo era posible, porque la casa estaba registrada también como medio básico de Comercio Municipal. Después se conoció que, en realidad, esa transferencia del Mincin a Comercio Municipal nunca fue registrada ante el INV.

Fueron a ver a los asesores legales del referido Ministerio y los atendió un joven preparado y afable, Joan, quien les informó que esa casa no existía como medio básico del Mincin. Y les orientó que el Presidente del Gobierno en Quivicán debía hacer solicitud al Presidente del Gobierno Provincial, para que se dirigiera al Mincin solicitando que le comunicaran al INV, mediante resolución, que ese medio básico había sido transferido al Gobierno de Quivicán. Tal solicitud debía acompañarse de las fotocopias de todo lo que conforma el expediente. Se hizo y se entregó. Nunca se recibió respuesta.

En la anterior casa del matrimonio, hace ya tiempo que no están los profesores. Fue dividida y entregada a diferentes familias.

En resumen: Les dicen que urge que el Mincin dicte resolución comunicando que ese medio básico fue transferido al Gobierno de Quivicán y ya no forma parte del patrimonio de ese Ministerio. Y ahora les informan en Vivienda Provincial que la solución es iniciar de nuevo los trámites, porque la Presidenta del Gobierno en Mayabeque manifestó que había que analizar la situación con la nueva Presidenta del Gobierno en Quivicán. Y en Vivienda Provincial dicen que el expediente está completo.

«¿Por qué hacer de nuevo lo ya hecho?, cuestionan. ¿Quién nos va a compensar y retribuir el valor de documentos, sellos y viajes? Han pasado ocho años que parecen increíbles. Poco a poco hemos arreglado con gran esfuerzo la casa. Sin embargo, no somos sus propietarios legales. Mi esposo tiene 79 años y yo 68. ¿Cómo quedarán nuestros herederos si faltamos y los papeles no se han legalizado? La verdad se puede negar, pero no cambiar. La verdad tiene un gemelo: el tiempo. La mentira un enemigo irreconciliable: el tiempo».

 

 

 

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