Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

El Duende

La tecla del duende

Saudades

El 16 de octubre de 2003, Guillermo Cabrera Álvarez compartía en la Tecla Ocurrente de JR, un texto que ha marcado a varias generaciones de lectores. El actor brasileño Miguel Falabella definió una voz del portugués que no ha encontrado exacta traducción al español, ni con supuestas equivalencias de nostalgia, melancolía o añoranza. Disfrútenlo y que siga multiplicándose, a través de nuestra sección.  

Agarrarse el dedo con la puerta duele. Golpearse la cara contra el piso, duele. Torcerse el tobillo duele. Una bofetada, una trompada, un puntapié, duelen. Pero más duele la saudade.

Saudade de un hermano que vive lejos. Saudade de una cascada de la infancia. Saudade del gusto de una fruta que no se encuentra más. Saudade del papá que murió, del amigo imaginario que nunca existió.

Saudade de una ciudad, de nosotros mismos, cuando vemos que el tiempo no nos perdona. Duelen todas estas saudades. Pero la saudade que más duele es la de quien se ama. Saudade de la piel, del olor, de los besos. Saudade de la presencia y hasta de la ausencia consentida. Puedes quedarte en la sala, y ella en el cuarto, sin verse, pero sabiéndose ahí.

Puedes ir para el dentista y ella para la facultad, pero se saben allí. Puedes pasar el día sin verla, ella el día sin verte, pero saben de mañana. Cuando el amor de uno se acaba, o se torna menor, al otro le sobra una saudade que nadie sabe cómo detener. Saudade es básicamente no saber.

No saber más si ella se alimentó bien por causa de esa manía de estar siempre ocupada. Si él estuvo yendo a las clases de inglés, si aprendió a entrar a Internet.

(…) Si él continúa amando. Si ella sigue llorando hasta en las comidas. Saudade realmente es no saber. No saber qué hacer con los días más largos, no saber cómo encontrar tareas que detengan el pensamiento, no saber cómo frenar las lágrimas al escuchar esa música, no saber cómo vencer el dolor de un silencio. Saudade es no querer saber si ella está con otro, y al mismo tiempo querer. No saber si él está feliz, y al mismo tiempo preguntar a los amigos. No querer saber si él está más flaco, si ella está más linda.

Saudade es nunca más saber de quien se ama, y así doler. Saudade es esto que siento mientras escribo y lo que, probablemente, estás sintiendo mientras lees.    

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.