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La estrategia de El Quimbuelo

El líder de la Revolución Cubana diseñó la estrategia de desarrollo del Valle de Caujerí, región agrícola que floreció tras su memorable presencia allí

Autor:

Haydée León Moya

SAN ANTONIO DEL SUR, Guantánamo.— Cómo olvidar aquella presencia suya allá en Alto de Quimbuelo y en aquel hermoso valle que, a los pies de ese altozano inmenso, ya no es ni la sombra de lo que fuera y donde precisamente ideó justo lo que sucedió después.

Fidel llegó en la tarde del 1ro. de julio de 1977 al valle de Caujerí. Dicen quienes lo vieron, que escaló, ágil a sus 50 años entonces, aquella altura que fue, antes de 1959, parte del escenario de las luchas campesinas por el derecho a la tierra que trabajaban.

Estaban frescas aún en su memoria las vivencias que compartió ese día, durante cuatro horas, con hombres y mujeres de diferentes bases campesinas de la zona de Guaibanó, a quienes dijo que ahora regresaba a ese sitio, 18 años después de su primera estancia por aquellas lomas, porque el Gobierno Revolucionario estaba preocupado por los estragos que les estaba causando a los campesinos la prolongada sequía allí, donde las tierras son fértiles por naturaleza.

Y diseñó desde El Quimbuelo, la estrategia de desarrollo económico y social de todo el Valle, comenzando por crear condiciones para aplacar la sed de la tierra.

Edilberto Acosta y Yanelis Fernández, trabajadores del museo municipal, muestran con celo parte del testimonio documental del momento histórico, reveladores de la trascendencia que tuvieron en la vida de la gente de Caujerí tanto aquella como otras dos visitas que hiciera el líder histórico de la Revolución Cubana a ese intrincado paraje de la geografía nacional, en tiempos en que allí habitaban cerca de 596 familias campesinas, 404 dueños de fincas y una población general de alrededor de 5 000 personas, con una situación económica en extremo difícil.

Solo 20 días después de aquella presencia memorable, «desembarcaron» en el Valle las primeras «luces» del desarrollo agrícola. Construir embalses, viales y organizar la fuerza laboral era lo más urgente. Hasta allá llegaron desde la capital cuantos equipos se demandaban entonces en un valle de suelos arruinados por carencia de agua, pero también de una correcta rotación de los cultivos y de agrotecnia.

Junto al equipamiento de las obras para mitigar la sequía bajaron la loma de Mariana, otra altura a cuyos pies también se abre en toda su inmensidad el Valle, tractores, camiones, sistemas de riego, motomochilas, surcadoras, arados, gradas, abonadoras, cultivadoras… todas de las más modernas en aquel entonces.

Tan pronta como esa respuesta fue la de los campesinos. Con campamento enclavado en lo que hoy es el reparto Flora, 114 campesinos y 11 campesinas se integraron a una brigada para construir obras hidráulicas. Y por la siempre temprana visión de futuro del Comandante en Jefe, se creó al unísono una escuela de oficios a pie de obra, para formar fuerza joven del lugar, y una fábrica de elementos de la construcción.

También con el impulso de Fidel, cuatro meses después de su visita, 180 hombres y 149 mujeres campesinas del lugar integraron las primeras Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), para atender 106,8 caballerías de cultivos, principalmente de tomate y pimiento, teniendo en cuenta las bondades de aquellas tierras para la producción de hortalizas.

Nacían así en Arroyo Cupey, El Mate, El Manguito, El Corojo, Los Letreros y Centeno las primeras formas de producción cooperativa de la provincia de Guantánamo.

Dos años después de aquella inyección tecnológica y organizativa, contaba la zona con siete micropresas, con una capacidad total para 295 000 metros cúbicos de agua, destinadas a irrigar las primeras 24 caballerías más críticas. Y comenzó a construirse la presa Pozo Azul, de 14,5 millones de metros cúbicos de agua, cuya explotación se inició en 1983 con tres sistemas de riego de unos 80 kilómetros.

Parejo estuvo el desarrollo social, con la construcción y electrificación de tres poblados con 200 confortables viviendas cada uno y toda su infraestructura básica, en los asentamientos de Guaibanó, Manguito y Corojo.

Por indicación de Fidel nacieron escuelas y consultorios médicos, carreteras y caminos. Otra vida en lo que antes del 1ro. de enero de 1959 fuera dominio absoluto y generador de bienestar solo para terratenientes.

el 17 de mayo de 1981, cuatro años después de trazada en El Quimbuelo la estrategia para el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo de los campesinos, regresó Fidel allí para hablarles nuevamente del valle, ganadores en esa ocasión de la sede del acto central nacional por el aniversario 20 de la constitución de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), en el terreno de pelota de Guaibanó, donde lo acompañaron más de 5 000 pobladores.

Entonces el líder cubano, al dejar oficialmente constituido el movimiento cooperativista en el sector agropecuario, llamó a convertir ese sitio en el hermoso jardín productivo que hoy es Valle de Caujerí.

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