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La primera vez que Gómez gritó «Al machete» (+ Video)

Cuentan los que saben que cuando el Ejército Libertador se abalanzaba con ese grito el pánico helaba los huesos. «Al machete» se oyó por primera vez en Pinos de Baire, en la voz del gran Gómez

Autor:

Juventud Rebelde

Cuentan los que saben que cuando el Ejército Libertador se abalanzaba con ese grito el pánico helaba los huesos. Una marea de mulatos, blancos, negros, a veces semidesnudos se acercaba al trote feroz y no se sabía si entre hombre y caballo había alguna diferencia. La voz tronaba al viento, eso sí, Al machete!

La primera vez que ese grito rompió el viento cubano soplaban los aires de fines de octubre y rompía ya noviembre. LOs historiadores se traban al determinar si la fecha fue realmente un 4 de noviembre de 1868, pero lo que sí sabemos es que el grito no pudo salir de otra garganta que no fuera la de nuestro Gómez.

Fue allí, en el heroico Pinos de Baire, donde se probó por vez primera que el machete sí podía cortar la maleza que amarraba a Cuba mambisa.

Fotos: Archivo digital Juventud Rebelde

Setecientos soldados españoles al mando del General Quirós fueron los temblorosos testigos de esa primera carga. Intentaban llegar a Bayamo a finales de octubre de 1868, con el objetivo de recuperar la ciudad en poder de Carlos Manuel de Céspedes y las fuerzas de la Revolución iniciada en Yara.
 
Cuando las tropas de Quirós está en las inmediaciones de Jiguaní, donde operaba el general Donato Mármol.


Gómez, ya ascendido a general por el propio Céspedes, con doscientos hombres hostigó a los españoles continuamente, hasta que el cuatro de noviembre, Quirós trató de forzar la marcha por el camino real que conducía a Jiguaní, cuenta el historiador Armando Fernández Martí.

Fue entonces que Máximo Gómez con un grupo de cuarenta insurrectos, en el lugar conocido por Pino de Baire, ordenó la Primera Carga al Machete de la Guerra de los Diez Años.

Sorprendidos y horrorizados por las heridas de quince y veinte centímetros que causaban los machetes, los españoles se retiraron en desbandada del lugar del combate, sin apenas disparar.

Fue así como entró para siempre en nuestra historia el dominicano Máximo Gómez. Se iniciaba la larga y fructífera historia del machete cubano en la lucha por la libertad.

Hoy, no nos queda más, a los cubanos que no tuvimos que empuñar el machete, que rendir los honores merecidos a aquel Pinos de Baire.
 

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