Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Ofrendas de la gratitud

Más de 1 800 000 personas han visitado el santiaguero cementerio Santa Ifigenia para expresar su respeto y admiración al líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz

Autor:

Odalis Riquenes Cutiño

SANTIAGO DE CUBA.— El joven Emir de Arabia Saudita le entregó su bufanda y cual hijo agradecido, el cienfueguero Raúl Andrés Morales Puig, dejó aquí su título de Licenciado en Derecho, con el mensaje al dorso: «Gracias, mi viejo, por la universalización».

Con trazos aún imprecisos y muchos colores, el pequeño Alex, de tres años, le devolvió desde el dibujo el mundo de sueños que hizo realidad para los niños cubanos, mientras personas de los más diversos credos y procedencias le han dejado ríos de mensajes en los que hablan de gratitud y compromiso con su legado.

«Tú no has muerto, vives en nuestros corazones…; Ten confianza en nosotros, te amamos y te amaremos…; Perduras en cada sonrisa fruto de la Revolución; Gracias por dar dignidad a nuestro pueblo; Un hombre muere cuando su memoria desaparece y usted vivirá por siempre…; Dedicaré toda mi vida a continuar la obra de la Revolución», son ideas que fulguran entre un mar de textos escritos con grafías y soportes disímiles.

«¡Oh!, piedra, eres hermosa/Tienes la tierna virtud de llevar en tus entrañas un pueblo, una nación/Nunca me lo dejes solo, que en ti descansa confiado, el profeta iluminado…», pide a la roca monolito desde el verso la holguinera Odalmis Rodríguez Tamayo, presidenta de una organización de base de la CCS Urbano Noris.

Orgullosos por haber alcanzado la condición de colectivo Distinguido Nacional, los trabajadores del Museo Municipal de Guisa, comparten con el Comandante el reconocimiento a su andar actual, que tiene como máxima aquel discurso suyo: «Como en Guisa, demostraremos muchas veces que nada es imposible…»

«Tu obra estará presente en cada  cubano…», recalcó desde su poema Vivirás por siempre en mí, Reynier Ramírez. «Superaste el plano terrenal para ascender al amor de millones…», le escribió en emocionada carta alguien que lo llamó abuelo y se definió como un joven revolucionario.

El ejemplo de Fidel vivirá entre todos aquellos que soñamos con un futuro mejor para nuestros hijos y nietos, le expresó Susana, de Argentina.

Roca, savia, acicate

A tres años de su partida hacia la inmortalidad Fidel vive en el cariño de su pueblo y en la admiración de los hombres y mujeres de bien de todo el mundo. Lo prueba la realidad cotidiana de los cientos de personas que acuden cada día hasta el cementerio patrimonial Santa Ifigenia para, ante la enorme roca con forma de grano de maíz que es hoy su tribuna, ratificarle que sigue siendo savia, faro, acicate.

Según datos aportados por la dirección de la necrópolis, durante estos casi tres años más de 1 800 000 personas han acudido a Santa Ifigenia para expresar de las más disímiles maneras su respeto y admiración por el líder de la Revolución Cubana.

Vienen solos o en grupos, en visitas  promovidas por centros de trabajo y de estudio o por la familia. Llegan y pasan, sin preocuparse por si hay llovizna o si el sol es inclemente, lo mismo desde África, que desde Villa Clara o Guantánamo; de Israel, que desde Pinar del Río. Entre ellos hay científicos, agricultores, militares, artistas; abuelos y niños.

Precisan los registros de Santa Ifigenia que han venido cubanos de todas las provincias y sectores, y unos 270 000 extranjeros provenientes de más de 80 países, de todos los continentes.

Entre ellos los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; de la República de la India, Excelentísimo Señor Ram Nath Kovind; el expresidente Rafael Correa; personalidades como el actor norteamericano Danny Glover y la colombiana Piedad Córdoba, embajadores, integrantes de brigadas de solidaridad con Cuba, líderes de izquierda y sencillos ciudadanos de cualquier sitio que le dejan banderas, gorras, mensajes, en los que le expresan que con ellos su luz vivirá por siempre.

La mayoría trae flores; muchos lo saludan con sentida reverencia, otros, en minutos de fugaz intimidad, rezan y hasta le piden con la mano en el corazón por un futuro mejor. Algunos prefieren dejarle sus ofrendas, ofrecimientos sencillos y sinceros, con los que le agradecen su obra y enseñanzas, esa que se traduce en sueños cumplidos  y anhelos con él al frente, y que los trabajadores de la necrópolis atesoran con celo.

Desde el domingo 4 de diciembre de 2016 cuando con mano firme el General de Ejército Raúl Castro depositó la urna de cedro con las cenizas del Comandante en Jefe Fidel Castro en las entrañas de la enorme roca, el corazón de Cuba late desde el cementerio patrimonial Santa Ifigenia.

Y es que desde ese monolito que es su tribuna hace casi tres años, Fidel continúa movilizando multitudes, y el ejército de agradecidos que conquistó con una vida de entrega, bondad y justicia le ratifica así que hay futuro para su obra.

 

Niños, adolescentes, jóvenes, mujeres y hombres de todo el mundo expresan de las más disímiles maneras su cariño por el Comandante.

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