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Huésped indeseado en el frijol cubano

Condiciones climáticas favorables, pero siembra tardía y dificultades con el paquete tecnológico a causa del bloqueo abrieron las puertas a una plaga que afecta el frijol y otros cultivos en el país

Autores:

Laura Brunet Portela
Gretta Espinosa Clemente

CIENFUEGOS.— «Empezó a engurruñarse la hoja, a cambiar de coloración, y al más mínimo contacto salían un montón de bichitos prietos que te caminaban por las manos». Con tal síntesis describió Eddy Alonso Vertua la estocada mortal que hace poco sufrieron sus sembrados de frijol en Mijalito, un asentamiento del municipio de Abreus, en esta provincia.

Para Carlos Alberto Quintana González, asociado a la cooperativa de crédito y servicios (CCS) Manuel Ascunce Domenech, todo comenzó por la habichuela. Parecía que su cosecha rendiría bien, pero al llegar un día a la finca La Caridad para echar mano al fruto, el panorama fue similar al detectado en la zona noroeste de la provincia: hojas ennegrecidas y cajetas oscuras, inútiles para el consumo. «Ahí no había más que hacer que salir corriendo para Sanidad Vegetal, porque aquello estaba feo», rememora uno de los hijos de Quintana González, quien luego detectó el mismo mal en la plantación de frijoles.

El «bicho» que ha colonizado miles de hectáreas a lo largo del país, fue identificado por primera vez en un cultivo de interés económico el 11 de diciembre en Güira de Melena, provincia de Artemisa, y desde entonces coloniza otros cultivos,  especialmente el frijol, producto clave en el Programa de Sustitución de Importaciones y el autoconsumo.

Al Megalurothrips usitatus se le conoce como trip de la flor del frijol. Aunque algunos lo crean recién llegado a la Isla, desde 2010 habita en plantas de jardines y otras que hasta el momento no dolían al bolsillo del país. Daña los brotes terminales, los botones florales y flores, marchita las hojas e impide la formación de la vaina.

Después del primer reporte, otros territorios levantaron bandera roja ante la expansión de la plaga. El 9 de enero, el semanario Guerrillero, de Pinar del Río, alertó sobre sus estragos en el municipio de Consolación del Sur. En fecha similar, Cienfuegos detectó el insecto en la Estación Territorial de Protección de Plantas de Caunao, en la urbe sureña, y ya hoy se ha extendido por toda la provincia.

El Ministerio de la Agricultura (Minag) ha confirmado su presencia en áreas productivas de Mayabeque, Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila. Unas 13 500 hectáreas (ha) están afectadas, y de estas casi 7 792 han sido demolidas sin cosechar. El resto ha disminuido su rendimiento por hectárea de 1,16 a 0,6 toneladas promedio, declaró Yojan García Rodas, jefe del Departamento de Cultivos Varios del Minag.

Voracidad criminal

Yoel González Pérez, jefe del Departamento de Sanidad Vegetal del Minag, declaró al periódico Guerrillero que en caso de sobrevivir, algunas flores resultan vainas deformes o con cantidad y calidad insuficientes de granos. La sapiencia popular ha dado cuenta de esta especie de aborto que describen los científicos.

Al Megalurothrips usitatus se le conoce como trip de la flor del frijol.

En Cruces, los campesinos coinciden en que este insecto «chupador-raspador» consume los líquidos vitales que alimentarían a la vaina.Por eso, las habichuelas de La Caridad parecen genéticamente dañadas, con cajetas cortas, como deshidratadas, en forma de letra S o caracol.Además preocupa el estado del grano, no evaluado aún, «porque hay plagas que manchan por dentro y no son útiles para la Empresa de Semillas», reflexionó otro productor.

Hasta el momento, el trip ha aparecido en frijoles caupí, japonés y gandul, y en áreas de guisante, maní, soya, acelga, tomate, pepino, calabaza, pimiento, guayaba y rosas; pero los mayores daños están en el frijol, precisó Yulieska Ordanivia Gutiérrez, entomóloga del Laboratorio Provincial de Sanidad Vegetal de Cienfuegos.

Causas y pesares

Todavía no se certifica el porqué de la propagación de la plaga hacia un cultivo tan sensible para la mesa de los cubanos, pero el estudio de las condicionantes durante la siembra en 2019 aporta algunas posibles razones.

«No podemos ser categóricos, porque es multifactorial», significó Yoan Sarduy Alonso, delegado provincial de la Agricultura. «Tiene que ver, entre otras cosas, con factores climáticos, como la humedad y las altas temperaturas, ideales para el crecimiento y desarrollo de los trips».

Apunta Alfredo Delgado Porres, especialista provincial de Protección de Plantas, que la época de siembra, otra razón de cuidado, se corrió por problemas con el combustible que limitaban el uso de equipos mecanizados en los polos productivos Horquita y Juraguá, donde se aportan unas 700 toneladas de frijol todos los años.

«La campaña óptima es en los meses fríos; así logramos los mejores rendimientos. En tiempo de calor se da el cultivo, pero con riesgos», opinó el productor Quintana González.

Quienes lograron sembrar en la fecha ideal y sus plantas tuvieron tiempo para desarrollarse, casi se encontraban en cosecha cuando la plaga se desbordó en la provincia. Sin embargo los crucenses, que en su mayoría acataron las nuevas fechas, hoy se reportan entre los más dañados. Esa tardanza y la baja disponibilidad de plaguicidas —Cienfuegos recibió 45 toneladas menos de la demanda anual— implicaron que muchas plantas estuvieran vulnerables cuando la plaga cobró fuerza.

El tratamiento de la semilla es otro de los pasos que la ciencia dictamina no violentar: se recomienda aplicar productos con moléculas de insecticidas y fungicidas a los granos y que permanezcan casi un mes para asegurar que la semilla de la próxima campaña sea de calidad.

«Los productos necesarios están disponibles para el total del área potenciada. Ahí tenemos una fortaleza. Pero muchas veces los campesinos no lo hacen», evalúa Delgado Porres.

Ciencia pegada a la tierra

Hoy, especialistas de Sanidad Vegetal y familias campesinas mantienen vigilancia constante sobre el frijol y otros cultivos, evalúan el comportamiento de la plaga y prueban estrategias biológicas y químicas para contrarrestarla.

Según informó el Minag, se crearon grupos de trabajo que preside el Instituto de Investigaciones de la Sanidad Vegetal para conformar el manejo integrado de esta especie, en correspondencia con las prácticas y soluciones que deriven de la investigación, incluso desde la preparación de las áreas para sembrar en la próxima campaña de primavera.

Los mejores «científicos» residen al pie del surco: de ahí provienen las alertas oportunas, la caracterización de los cultivos afectados y descripción del comportamiento del trip en diferentes circunstancias.

Acertadas o no, las pesquisas in situ de los productores cubanos cubren cada tramo de las 22 000 ha sembradas de frijol en el país. Desde esa experiencia pegada a la tierra, todos los entrevistados apuntan a las áreas bajo riego por aspersión como ideales para preservar el cultivo.

En Horquita, municipio de Abreus, en Cienfuegos, la mayor parte de las 612 ha sembradas permanece bajo «lluvia» casi constante de las máquinas de riego de pivote central.

Los campos más infestados son los que reciben agua por aniego o gravedad. Una treintena de estos fueron demolidos porque no envainaron, declaró Andrés Fernández Castillo, delegado municipal de la Agricultura. Productores privados de Cruces también desmantelaron campos, mientras otros pelean contra el Trip aumentando la frecuencia de riego.

«El frijol germinó donde la plaga apareció cuando el fruto estaba casi cuajado, aunque donde no fue así la tecnología de riego no es eficiente; ya se ha perdido», dijo Sarduy Alonso.

A pesar de esa efectividad, el agua no para al «bicho». Derriba el insecto adulto que se aloja en las flores, pero los huevos permanecen en la cutícula de la hoja y el proceso natural de eclosión sigue su curso.

Sin ánimo de rendirse, los productores han aplicado otras alternativas, aprobadas o no por la ciencia, sin embargo,  en esa desesperación también agreden posibles biorreguladores naturales, alertó Delgado Porres.

El semanario Guerrillero se hizo eco de algunas soluciones viables, como la aplicación de tabaquina, bioplaguicida obtenido industrialmente o fabricado en casas de los propios productores. «Lo mejor son los medios biológicos, pero cuando hay demasiada plaga hay que usar algún químico,y en este año hemos carecido de estos», dijo otro campesino que también probó todo lo disponible.

La lección más importante es respetar el manejo integrado del cultivo, destacó Delgado Porres: buscar variedades tolerantes o resistentes a la plaga y mantener el control biológico con medios que la provincia genera en sus centros reproductores de entomófagos y entomopatógenos.

Ni Cruces ni Abreus cumplirán sus planes. La decisión es volver a sembrar áreas donde el grano resultó protegido. A tono con las directrices del Minag, la provincia se sumará al programa de siembra y producción de frijol caupí con destino al consumo social y la venta liberada, para amainar la ausencia del frijol tradicional. 

¡No lo olvides!

—Determina variedades resistentes o tolerantes a la plaga.

—No dilates la época de siembra.

—Respeta el tratamiento de la semilla.

—Mantén el control biológico en todos los campos.

—Controla la maleza colindante al área cultivable.

—Usa barreras de maíz para delimitar los campos.

—Emplea trampas de color blanco o azul recubiertas de pesticida pegajoso para atraer al trip.

—Aplica plaguicidas químicos solo en el momento y la dosis recomendados por especialistas.

Fuente: Departamento Provincial de Sanidad Vegetal de Cienfuegos

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