Foot cover de Noticia Autor: Jorge García Publicado: 09/04/2026 | 08:04 pm
El 10 de abril de 1961, mientras los tanques de la invasión mercenaria estaban a punto de rodar por las arenas de Playa Girón, Cuba inauguraba sus primeros círculos infantiles. Después de 65 años, el país atraviesa una de sus etapas económicas más complejas, principalmente por el efecto del bloqueo estadounidense, y aún bajo el constante asedio, más de mil de estos centros en todo el territorio nacional siguen abiertos.
Es la señal indudable de que la atención de los «pinos nuevos» es un asunto estratégico y de prioridad. Allí donde la logística cotidiana puede fallar, la inventiva y el amor por el magisterio sostienen la vitalidad de los salones. Así sucede en el capitalino círculo infantil Sueños del Che, del municipio de Plaza de la Revolución, uno de tantos centros que han reconfigurado sus dinámicas para mantener la asistencia, pese a las condiciones actuales.
«La prioridad es que los niños reciban su atención, por eso nuestras puertas se mantienen abiertas de lunes aviernes, y hemos flexibilizado los horarios», comenta la subdirectora de la institución, Mivian Sánchez Méndez.

En el forcejeo diario entre lo necesario y lo que es posible garantizar, los centros de atención a la primera infancia en el país ampliaron sus horarios de entrada y salida, una decisión clave para que las familias puedan gestionar el traslado con la menor dependencia posible del transporte público. Se trata de un gesto de sensibilidad que alivia la tensión de los hogares trabajadores en medio de la crisis de movilidad.
En cuanto a la alimentación, la Subdirectora explicó que existen restricciones respecto a años anteriores, pero se mantienen los horarios de comida y las exigencias nutricionales ajustadas a las necesidades de los pequeños.
En ese sentido, dijo que «se estimula el crecimiento de un huerto escolar para el autoabastecimiento, donde los niños cultivan y recolectan sus propios alimentos», una manera de ayudarlos a desarrollar un lazo temprano con la naturaleza. Asimismo, detalla que se reforzó el trabajo con las familias, para hacerlos conscientes de la situación actual.
No obstante, subrayó que la atención y el cuidado siguen manteniendo su nivel. Al respecto, Ivonne Martínez Serra, una de las profesoras del centro,
señaló que mantener estimulados a los niños es su labor principal, y los apagones no han sido impedimento para esto.
«Creamos un área de juegos para ellos con cocina, peluquería, barbería, un hospital, una casita con su baño, sala y comedor; todo hecho de papel maché, cartón y cartulina», explica con orgullo. En ese espacio de fantasía y reciclaje, los infantes desarrollan habilidades sociales y prácticas que pueden ser útiles en su futuro.

Las docentes coincidieron al referir que el centro es un espacio de cuidado mutuo. «A veces llegamos estresadas por los problemas de casa, y son las ocurrencias de estos pequeños las que nos ayudan a desconectar y nos devuelven la alegría». Son precisamente esos momentos los que cimentan el amor incondicional por la profesión e inspiran a redoblar los esfuerzos en el trabajo diario.
Proteger la inocencia en estas tiernas edades, explica Mivian Sánchez, es una manera de garantizar la calidad humana de nuestros profesionales futuros, esos que serán los pilares de esta sociedad.

