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Instructores de arte impulsan talleres para bailar

Abiertos más de 800 talleres este verano en la Isla. Diálogo de JR con Irisday Ramírez del Monte, coordinadora nacional de la Brigada José Martí

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

La Brigada de Instructores de Arte José Martí (BIAJM) hace mover los pies a los cubanos desde el barrio en este verano. La aseveración lleva implícita aquella máxima de que somos un país bailador por excelencia, y el movimiento juvenil aprovecha para promover la danza en los más de 800 espacios creados para ello.

Los instructores además, contribuyen a la apreciación del arte en la Isla y muestran distintas opciones en las que muchos pueden reparar en este período estival. Las propuestas marcan una definición de las líneas de trabajo para la etapa, como explicó a JR Irisday Ramírez del Monte, coordinadora nacional de la Brigada.

Irisday considera que los intructores deben lograr la participación de todos los interesados. Foto: Roberto Morejón

Se trata, al decir de la dirigente juvenil, de no perder todos los «espacios comunitarios que hemos desarrollado durante el curso, porque nos son definitorios. Los instructores no podemos divorciarnos de la comunidad, ni de los proyectos de atención en las escuelas, el centro cultural más importante, y que ha sido su puesto laboral durante el calendario escolar».

De ahí que la recreación este verano tenga connotaciones diferentes para la Brigada. «Primero, porque participamos en la Fiesta del Fuego en Santiago de Cuba, un símbolo de la importancia que tienen para nosotros las tradiciones culturales y la defensa de la identidad nacional; y segundo, nuestra presencia en La noche de los libros, acontecida en la capital».

—¿Se impartirán clases de baile este verano?

—Sencillamente pretendemos que se realicen estos salones como espacios de reunión, adonde asistan los niños, jóvenes y adultos, y bailen cha cha chá, danzón, son, y terminemos bailando el casino.

«La idea de los salones es algo que el Ministerio de Cultura ha venido atendiendo desde las casas de Cultura durante mucho tiempo, y queremos reforzar ese trabajo durante los meses estivales.

«Para bailar aprendiendo, otra de las propuestas con 823 espacios de este tipo, están en las comunidades cerca del video club, y puede asistir todo el que lo desee.

«Cada provincia del país ha buscado variantes para crear las condiciones. No estamos pretendiendo dar una capacidad en estos salones para cien o 200 personas, sino que está dedicado a los que asistan, porque el primer objetivo del taller es que pueda atender individualmente al que desee bailar.

«El proyecto implica que todo el que participe sepa lo que está haciendo, cuál es el baile que está ejecutando y se divierta con ello. Es clave la intención de que todo el mundo se recree de la manera más sana, y pueda sentirse gratificado después de la labor desarrollada durante un curso de trabajo. Toda la familia cubana se prepara para la llegada de estos meses y, de una forma organizada, queremos brindar la posibilidad.

«Los instructores de danza, junto a los compañeros de música que dominan los pasos, son los responsables de contagiar al público para que nos acompañe no solo por una jornada, sino todas las semanas de julio y agosto».

—¿La idea es solo para este período?

—Pretendemos que los talleres no desaparezcan. Los instructores de arte vamos a continuar en las comunidades con estos espacios, porque consideramos que los muchachos están muy entusiasmados, y los pobladores los reciben muy bien. Además, no solo está la oportunidad de bailar, sino que coordinamos la actuación de nuestros brigadistas con obras de teatro, exposiciones de artes plásticas, o con algún grupo de música que ellos promuevan.

—Pero el baile no es el único concepto que la Brigada tiene de la recreación...

—La recreación es la forma de utilizar el tiempo libre de la mejor manera y que constituya un disfrute para el ser humano. Es el modo de distraerse y crecer compartiendo con otros, aunque no todo el mundo prefiere hacerlo de la misma manera, y se manifiestan a través de la lectura, la observación de algún material audiovisual o las propuestas de la Televisión Cubana.

«Pienso que la recreación es una gran diversidad, de acuerdo con los gustos de cada individuo, según como vea y qué utilidad quiera darle a la tarea o actividad que ejerce en su tiempo libre.

«La Brigada tiene siempre el enorme reto de llegar a todos: nuestros niños, adolescentes y jóvenes, que son la principal misión del programa. Desarrollar en ellos el gusto estético, la apreciación de las artes, y enseñarlos a diferenciar entre qué cosa es buena o mala en cuanto a las actividades y propuestas culturales que se nos ofrecen.

«Se trata de que nuestra influencia forje a personas fieles transmisoras y defensoras de la identidad nacional y las tradiciones, es imprescindible que los brigadistas tengan esto en cuenta y la labor no es fácil, pero es linda».

—¿Cómo se ve el movimiento luego de diez meses de trabajo?

—En estos momentos estamos haciendo un balance del curso 2006-2007, lo que nos da la medida de dónde están las dificultades y las cuestiones en las que debemos contribuir para lograr un instructor con mayor calidad y preparación.

«En abril el movimiento desarrolló el Taller Nacional de Experiencias, y los instructores mostraron sus trabajos científicos al respecto.

«Por primera vez este año se otorgó el Reconocimiento Especial a siete instructores del país de los más de 9 000 con que contamos, y es la distinción más alta de la Dirección Nacional de la Brigada. También llegamos este curso a Playitas de Cajobabo, y premiamos el concurso Por la ruta del maestro.

Foto: Roberto Suárez

«Para nosotros ha sido importante premiar la entrega y la calidad de la labor, así como desarrollar la crítica constructiva para mejorar el trabajo, pues eso nos da la medida de cuánto nos queda por resolver.

«Asimismo, no renunciaremos nunca a los espacios que nos brinda la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Es muy positivo que los brigadistas aprendan de la vanguardia artística y que mantengamos un estrecho vínculo con ellos, así como con los instructores de arte en formación.

«Fue muy importante además la revisión minuciosa del repertorio, algo imprescindible para el instructor de arte. Es necesario un repertorio adecuado para las edades con que trabajamos. Si no se domina, es imposible que se puedan enseñar correctamente las diferentes obras de la plástica, música, danza y demás manifestaciones.

«Discutimos también sobre la incondicionalidad, pues tenemos una gran misión e interactuamos con los Profesores Generales Integrales y los Trabajadores Sociales, creando un equipo para enfrentar los retos de formar a un hombre de bien. Y nosotros lo hemos debatido de la manera más crítica».

—¿Qué retos asumen desde la superación?

—El instructor debe ser un permanente investigador. Debe encontrar cuáles son las tradiciones a promover, y mantenerlas vivas. Cuando se logra atraer a muchas personas podemos sentirnos realizados.

«Los instructores además pueden seleccionar, para estudiar, entre ocho carreras humanísticas en las universidades y una de ellas es la Licenciatura en Instructor de Arte, de la que el próximo año se graduarán los primeros. Preparamos profesionales con mucho esfuerzo porque es una carrera municipalizada, pero está el espíritu y el empeño de lograrlo.

«Uno de los grandes retos para el próximo curso es la superación. Un instructor bien preparado es una victoria para este movimiento, porque puede promover y desarrollar mejor las actividades, a la vez que domina mejor su misión como pedagogo de la cultura en la sociedad. Ellos deben dar respuestas a preguntas de los alumnos de la escuela, de los jóvenes y adultos, y para ello deben estar siempre preparados».

—¿Qué expectativas tiene el Movimiento para el Día de la Cultura Nacional?

—El 20 de octubre es una fecha trascendental —pues siempre regresamos a aquel día de 2004—, y seguimos fieles a las tareas que nos encomendara el Comandante en Jefe en ese momento.

«La fecha en este 2007 tiene una relevancia distinta: los brigadistas celebrarán su Festival Nacional, cuya antesala se palpa este verano con la realización de esos eventos a escala provincial, los cuales están abiertos al público.

«Cada llegada del Día de la Cultura Nacional es símbolo de que ese Ejército de la cultura y el humanismo, como Fidel nos llamó, se hace más fuerte. Se entregará el diploma de graduado a más de 3 000 instructores, lo que significa que al ser más numerosos podemos llegar a más lugares, y eso también es una victoria para el país».

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