Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Vidrio inglés

Autor:

Celima Bernal

Hace más de 60 años, cierto periodista de derecha, pero con innegables méritos en su profesión, describió a un enemigo político, como «el residuo plástico de una vaca andariega». No me negarás que fue una frase feliz. Me llegó esto, en viaje largo, desde mi primera juventud, cuando alguien me recordó a aquel viejo maestro, que durante un desfile conmemorativo del nacimiento de Martí, dirigía la marcha de sus alumnos con unos pareados espantosos, creados indudablemente por él: «Muchachos, muchachos, aguanten la risa;/ parece que nunca han venido a Artemisa», «Uno, dos, tres, uno, dos, tres;/ cuidado no se corten con el vidrio inglés». Cuca Rivero, la excelente profesora de música, conoció también del hecho; una vez hablamos acerca de ese profesor, y de sus anécdotas. Vidrio inglés era una eufemística manera de llamar a las heces de las bestias, que andaban de aquí para allá, por las calles de nuestros poblados. ¿Quién era el plumífero de marras? ¡Jamás lo diré! Un poeta de mi tierra escribió: «Tu nombre no lo pongo sobre el verso,/ porque es hacerlo como tú, perverso».

La respuesta de hoy

Dariel Valdés Llorente pregunta el significado de: «No hay cosa con cosa». Se emplea para denotar desarreglo, desorden, incoherencia. Nosotros usamos varias frases con ese sentido, entre ellas: «No había títere con cabeza»; claro está, es de uso familiar.

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