Emily Blunt en El día de la revelación, nueva película de Steven Spielberg. Autor: Fotograma de la película Publicado: 07/04/2026 | 08:27 pm
Parece definitivo el adiós al triunfalismo predecible de los superhéroes de aventuras, a pesar de que en los próximos meses deben estrenarse, como el nuevo proyecto de la saga La guerra de las galaxias, las obras: The Mandalorian and Grogu, Supergirl: La mujer del mañana, Spider-Man: un día completamente nuevo, y Vengadores: El día de la maldición, entre otros. Independientemente del éxito que estos conquisten, en 2026 predominará en taquilla la ciencia ficción, sobre todo en filmes que pintan de gris la imaginación futurista.
Dos de los maestros indiscutibles del género encargado de pronosticar futuros casi siempre infaustos, Ridley Scott y Steven Spielberg, vuelven a remarcar, incansables, su categoría estelar, con La constelación del perro y El día de la revelación respectivamente. Con el protagonismo de Jacob Elordi (tras los éxitos y polémicas recientes de Frankenstein y Cumbres borrascosas) la trama del filme de Ridley Scott explora el futuro de nuestro planeta arrasado por una pandemia.
Por esos caminos, La constelación... desarrolla temas como la necesidad de sobrevivir, y de abrigar esperanzas incluso en las más difíciles circunstancias, mientras combina elementos visuales y narrativos del cine de aventuras, el melodrama y el thriller posapocalíptico. Scott es un experimentado en la ciencia ficción grandilocuente y agorera desde los tiempos de Alien (1979) y Blade Runner (1982), y tal vez se proponga permitirle al espectador olvidar los recientes descalabros de Gladiador II y Napoleón a través del regreso a unas narrativas que demostró conocer a la perfección, no solo a través de los clásicos mencionados, sino también de Prometheus (2012), El marciano (2015) y Alien: Covenant (2017).
También muy esperada resulta El día de la revelación (Disclosure Day), el nuevo proyecto de Steven Spielberg, muy familiarizado con el futurismo oscuro desde Minority Report (2001), e Inteligencia artificial (2002) ahora relata una historia en torno a la aparición de vida extraterrestre a escala global, y así recrea la reiterada obsesión de que la humanidad no es la única especie inteligente en el universo, un tema que aparece en su filmografía por lo menos en Encuentros cercanos de la tercera fase (1977), ET (1982) y La guerra de los mundos (2005).
Y, por supuesto, 2026 será el año en que veremos Dune: Messiah, la tercera parte de la adaptación de una de las sagas de ciencia ficción más celebradas recientemente a pesar de que el Oscar decidió ningunear Dune (2021) y Dune: Part Two (2024). Dirigida por Denis Villeneuve, y protagonizada, faltaba más, por Timothée Chalamet, quien interpreta a un Paul Atreides en plena decadencia, 12 años después de convertirse en emperador, cuando se enfrenta a un complot para derrocarlo. El realizador quebequense no solo se ha dedicado a las prosopopeyas arenosas de la trilogía que ahora concluye, sino que también es autor y coguionista de algunas de las películas de ciencia ficción más sutiles e impactantes de la última década como Arrival (2016) y Blade Runner 2049 (2017).
Respecto a otros ángulos y autores, el mes pasado se estrenó en muchos países, con enorme éxito, Proyecto Salvación (Project Hail Mary), superproducción dirigida por Phil Lord y Christopher Miller que trae de vuelta al incombustible Ryan Gosling, aquí en el papel de un profesor de biología molecular reclutado para salvar a la humanidad a través de un viaje en el tiempo que permita descubrir por qué el sol se está apagando.
Cerca de la comedia medio desencantada se ubica Good Luck, Have Fun, Don't Die (algo así como buena suerte, diviérte y no te mueras) el nuevo filme de Gore Verbinski, diez años después de su último trabajo. El director habla sobre dos de los asuntos preferidos por la ciencia ficción: los viajes en el tiempo y los bucles temporales. Una IA maligna se ha convertido en una amenaza para la humanidad, de modo que el protagonista (Sam Rockwell) llega desde el futuro para reclutar a una serie de personas que le ayuden a frenar la posible destrucción.
También habría que mencionar al menos a uno de los filmes que se dan como seguros para la competencia del festival de Cannes, en mayo. Esperanza (Hope) es el nuevo largometraje del surcoreano Na Hong-jin y está caracterizado por sus productores como un thriller con elementos de ciencia ficción, al igual que clásicos como Blade Runner. Con la participación de un elenco internacional donde destacan el irlandés Michael Fassbender y la sueca Alicia Vikander, la historia gira en torno a los residentes de un pueblo costero donde se concreta un misterioso descubrimiento que obliga a las personas a luchar duramente por la supervivencia. La dirección de fotografía recaerá en Hong Kyung-pyo, quien ya trabajó en la elogiada Parásitos.
Y en medio de tanto pronóstico pesimista llegará la nueva entrega de Masters of the Universe, más cercana a las bondades de la fantasía y la aventura. Se cuenta la historia de un niño de diez años, el príncipe Adam, que se estrelló en la Tierra en una nave espacial y fue separado de su espada mágica, el único vínculo con su hogar en Eternia. En un momento, muchos años después, localiza la espada y entonces debe regresar a defender su planeta natal de las malvadas fuerzas de Skeletor. El filme intenta satisfacer a los más veteranos admiradores de la franquicia, pero también se propone captar una nueva generación de espectadores.
Y, además de todos los mencionados, las huestes del futurismo se refuerzan con la japonesa Godzilla Minus Zero, escrita, dirigida y con efectos especiales supervisados por Takashi Yamazaki, y secuela o remake de treinta y tantos filmes similares, japoneses o norteamericanos; Klara y el sol, otra distopía dirigida y escrita por el neozelandés Taika Waititi sobre una robot llamada Klara que existe para aliviar la soledad de los seres humanos con quienes convive; y Mercy o Piedad, otro thriller ambientado en el futuro que dirige el kazajo transplantado a Hollywood Timur Bekmambetov, autor de la discutida y discutible Abraham Lincoln: Cazador de vampiros (2012). Piedad involucra a un detective (Chris Pratt) acusado de asesinar a su esposa, y debe probar su inocencia ante un juez creado con inteligencia artificial.
Solo queda desear que todos esos filmes resulten tan atractivos como aseguran sus promotores, y, por supuesto, rezar en silencio por que el futuro sea un poco mejor de lo que ellos anuncian.
