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¿Los mejores con el balón?

Hace muy pocos días el argentino Lionel Messi fue premiado como el máximo goleador durante la pasada campaña en los torneos europeos, una distinción que apuntala su trayectoria hacia el selecto grupo de «los mejores»

Autores:

Raiko Martín
Benigno Daquinta

Con la fiebre futbolística desatada durante la pasada Copa Mundial de Sudáfrica 2010 surgieron las inevitables discusiones sobre quién ha sido el mejor jugador de todos los tiempos, o quiénes han sido los mejores por posiciones en la historia del más universal de los deportes.

Tal vez los jóvenes defiendan a «capa y espada» al francés Zinedine Zidane, los más veteranos mencionen a Pelé o Di Stéfano. Otros hablan de Omar Sivori, «El Nene» Cubillas, Amancio «El Gallego de Oro»; los que ya empiezan a peinar canas prefieren a Maradona, Zico, Sócrates, o Rossi, e incluso los más intelectuales en la materia nombran a un casi desconocido Tomás Felipe Carlovich, un excéntrico jugador que en la década de los 70 del pasado siglo hizo de las suyas en las filas de Central de Córdova, un modesto equipo de las divisiones olvidadas del fútbol argentino.

Era tal su talento que fue llamado a la selección nacional en más de una ocasión, pero rehusó pues le hacían falta sus amigos, «su matecito», sus noches y sus ausencias a los entrenamientos. Quizá a su manera pudo ser el mejor. Incluso Maradona, cuando llegó a Rosario para jugar con Newell’s dijo: «Yo no soy el mejor que ha pasado por Rosario; no se olviden de Carlovich».

Otros excéntricos, como el irlandés George Best, pudieron también ser los mejores. Balón de Oro con el Manchester United en 1968, Best casi tiró por la borda una carrera futbolística impresionante. Él mismo confesó que cuando en 1969 dejó el alcohol y las mujeres, «pasé los peores 20 minutos de mi vida».

En fin, que en el tema es casi imposible hallar consenso, pues talento es lo que sobra en la larga lista de ilustres. Pero como en la historia prevalecen los resultados, siempre los premios apuntalan cualquier candidatura.

La tabla que se muestra a continuación recoge a un grupo de los llamados «Dioses del Balón» (como es natural, siempre va a faltar alguien porque no pretende ser absoluta), y en ella aparecen los acreedores de los títulos colectivos e individuales más valorados en el mundo del fútbol.

El cuadro muestra como títulos individuales el FIFA World Player y el Balón de Oro de Europa. El primero comenzó a entregarse en 1991 al mejor jugador del año, a criterio de la FIFA. El Balón de Oro fue instaurado en 1956 por la revista especializada francesa France Football, y hasta 1994 se entregaba al mejor jugador europeo que participara en una liga del Viejo Continente. A partir de entonces y hasta el 2006, se adjudicó a un jugador de cualquier nacionalidad que incursionara en un torneo europeo, pero desde el 2007 se entrega sin distinción de nacionalidad o liga.

Los responsables de la revista gala y la FIFA llegaron a un acuerdo durante la celebración del pasado Mundial, y ambos premios se fusionarán a partir de este año bajo el nombre de FIFA Balón de Oro.

¿Quién es quién?

A continuación le proponemos un breve repaso de las carreras de algunos de los jugadores incluidos en la tabla.

Porteros

Yashin: Para muchos fue el mejor, pero le faltó sumar un título colectivo. Le fue muy difícil ganar con el Dinamo de Moscú una «Champions», y a pesar de eso, fue el único portero que ha conseguido una distinción individual.

Maier: Ganó con la antigua República Federal de Alemania (RFA) y con el Bayern de Munich todos los títulos colectivos. Sin embargo, nunca fue nominado al Balón de Oro.

Casillas: En activo aún y con 29 años, el madridista lo ha ganado todo a nivel colectivo, incluso el Mundial sub 20 en Nigeria 1999.

Defensas

Cafú: Único en jugar tres finales del mundo consecutivas (ganó dos de ellas). También se impuso en la Champions con el Milán AC y es     —junto al argentino Carlos Tévez— el único jugador que ha ganado dos Copas Intercontinentales con equipos de diferentes continentes.

Paolo Maldini: Como su padre Cesare, conquistó la Liga de Campeones jugando para el AC Milán. Ha levantado ese trofeo en cinco ocasiones y comparte con el madridista Francisco Gento el privilegio de jugar ocho finales en estos certámenes. Fue nominado al Balón de Oro, y en 1995 fue segundo en la votación del FIFA World Player. Sin embargo, con Italia no ganó nada.

Cannavaro: Pasó a la historia por el Mundial de 2006. Ni con el Juventus ni con el Real Madrid pudo ganar una Champions, sin embargo tuvo un Mundial tan espectacular en Alemania que, además de levantar la Copa, recibió el Balón de Oro y el premio de la FIFA de ese año.

Beckenbauer: Fue quizá el primer defensa con caché, y la posición tomó otro matiz con el juego del Káiser. Por eso es un referente comparativo para todos los defensas que sobresalen en sus funciones. Lo ganó todo con la RFA y con el Bayer de Munich, y como técnico guió a Alemania hacia la conquista del Mundial Italia 1990.

Atacantes

Cruyff: El «flaco» hizo historia con el Ajax de Ámsterdam, adjudicándose tres veces el Balón de Oro. Sin embargo, no ganó nada con Holanda. Lo más cerca que estuvo de un título reconocido fue en 1974, cuando perdió la final mundialista en Munich ante los alemanes.

Platini: El francés ganó tres Balones de Oro, alzó una Champions y una Copa Intercontinental con el Juventus, y una Eurocopa con la selección gala en 1984. Solo quedó en deuda con los Mundiales, en los que su equipo fue eliminado en semifinales.

Zidane: Zizou alineó con Francia en dos finales mundiales y ganó la de 1998. En cuanto a premios individuales y colectivos, existen muy pocos jugadores que puedan superarlo. Sobresalió por su caballerosidad dentro de la cancha y por su discreción fuera de ellas, aun cuando perdure la imagen del cabezazo a Materazzi durante su última presentación en el Mundial de Alemania.

Di Stéfano: Muchos lo consideran el mejor. «La Saeta Rubia» hizo historia con el Real Madrid. Sin embargo, su doble nacionalidad (hispano-argentino) y una lesión le impidieron concretar su participación en un Mundial.

Ronaldo: Es el jugador con más nominaciones individuales. Fue tres veces galardonado con el premio de la FIFA, y dos veces ganó el Balón de Oro. Máximo anotador en Copas del Mundo con 15, Campeón del Mundo en 1994 y 2002, sin embargo nunca pudo saborear una Champion a pesar de jugar en los mejores clubes del mundo.

Maradona: Cualquier mortal que lo vio, se enamoró de su juego. «El Pelusa» no ganó nada en su breve paso por el Barcelona, y salvo el triunfo con el Nápoles en la Copa UEFA de 1989, su palmarés a nivel de clubes es escaso. No obstante, deslumbró al mundo con sus genialidades por donde- quiera que pasó, y su enorme calidad estalló en el Mundial de México 1986, cuando se echó a su equipo al hombro y lo condujo a la gloria con goles antológicos en la historia del fútbol. Su polémica trayectoria no ha sido un obstáculo para ser considerado entre los dos mejores de la historia.

Pelé: No jugó nunca en Europa porque no era costumbre, pero con el Santos y con Brasil lo ganó todo. O’Rei guió al Santos a la conquista de las Copas Libertadores en 1962 y 1963, y a las Intercontinentales en esos mismos años. Es el único que ha ganado tres títulos mundiales como jugador, y anotó 12 veces en esos torneos. Su calidad es solo comparable con la de Maradona, por lo que es protagonista de la «gran polémica» del fútbol mundial. En el año 2000 fue seleccionado por la FIFA como el mejor jugador del siglo XX.

Con todos estos datos ya pudiera confeccionar su equipo ideal bajo cualquier sistema táctico pues, como dijera el prestigioso escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro El fútbol a sol y sombra, «ahora se habla en números. El viaje desde la osadía hacia el miedo, historia del fútbol en el siglo XX, es un tránsito desde el 2-3-5 hacia 5-4-1 pasando por el 4-3-3 y el 4-4-2. Cualquier profano es capaz de traducir eso, con un poco de ayuda, pero después, no hay quien pueda. A partir de allí, el director técnico desarrolla fórmulas misteriosas como la sagrada concepción de Jesús y con ellas elabora esquemas tácticos más indescifrables que la Santísima Trinidad».

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