Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Las Tunas, como Danel

Este pelotero juega duro hasta el último out y sabe voltear pizarras

Autor:

Norland Rosendo

Al refrán «las casas se parecen a sus dueños» hagámosle una ligera modificación para ajustarlo a la pelota: los equipos se parecen a sus líderes. Si tiene dudas, fíjese en Las Tunas. Cuentan con el hombre que más veces impulsa el empate o la ventaja, el pelotero sin nervios, el que se para, bate recortado en mano, a conectar lo mismo un elevado de sacrificio, que un hit, que un doble, que un triple, que un jonrón, lo que le haga falta a los Leñadores. Y todavía los mentores rivales prefieren lanzarle en esas circunstancias, con tantos palos que les ha dado la vida…

De esa estirpe se han contagiado los demás tuneros y también quienes han llegado como refuerzos al balcón del oriente. El domingo, cuando Holguín, el más necesitado de victorias, remontó un 2-7 y se fue dos carreras por delante en el noveno, vino Danel y empató; en el décimo, con tres debajo, volvió Danel y con las bases llenas sonó triple. Los Cachorros perdieron una gran oportunidad para pegarse al cuarto puesto por «culpa» de Danel. Yo lo pensaría dos veces para lanzarle cuando un batazo suyo me comprometa el resultado.

Las Tunas será el primero en festejar su boleto a la postemporada. Su reto es grande, ganar su primer campeonato. Entre sus virtudes está la capacidad de dejarse halar por Danel, todos tratan de imitarlo, juegan duro hasta el último out y saben voltear pizarras.

Podría darse la misma semifinal de la temporada anterior: Leñadores contra Leones. Los Industriales de Rey Anglada han sacado su casta de reyes de la selva (el equipo con más coronas en series nacionales) y cuando parecía que iban a quedarse fuera de los play off, se han metido de lleno en la pelea.

Son uno de los que mejor están jugando en el cierre de la segunda fase, y ojo, porque no pocas veces el elenco que entra de último a la postemporada termina siendo el campeón. Los propios Azules lo han hecho, y están más recientes los ejemplos de Villa Clara (2012-2013) y Granma (2016-2017).

Los Alazanes ven la pelota desde sus casas y los Leopardos de Eduardo Paret están muy inestables en estas jornadas conclusivas; se mantienen en zona de clasificación, aunque sin convencer como aquella vez, cuando arrancaron de atrás y no pararon hasta la cima.

Probablemente sean el equipo al que más trabajo le cueste sacar el tercer out de los innings complicados. Los adversarios les marcan con frecuencia carreras en esas circunstancias. Y a su ofensiva le sucede a la inversa, qué difícil les resulta producir en ese momento. ¿Será un problema mental?

El domingo, Jonder Martínez ponchó con las bases llenas y un out a Frederich Cepeda con la victoria de los Gallos en tercera en el décimo capítulo (ese lujo  poquísimos pitchers se lo han dado en Cuba), pero después un machucón por primera se convirtió en hit. Quizá por eso, cuando Yurién Vizcaíno dejó al campo hace unas semanas a Las Tunas con un bambinazo, la afición se lanzó al terreno del Sandino en Santa Clara como si hubieran ganado un campeonato; lo inusual se premia.

Mientras, los Gallos espirituanos no deben tener problemas para lograr lo que nadie vaticinaba al inicio de la temporada: llegar a la semifinal. José Raúl Delgado debe sentirse orgulloso de sus muchachos, quienes juegan lineal —de la misma manera cuando están encima o debajo en el marcador— y sobresalen por el eficiente manejo de su staff, sobre todo del bullpen.

Si lo Tigres confirman su tique, pese a que los Leones se les han pegado, serán de mucho cuidado en la postemporada por su rotación, en especial el tridente Lázaro Blanco, Vladimir García y Dachel Duquesne. Pero primero tienen que clasificar.

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