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Quiero ser medallista olímpico

El judoca matancero Iván Silva tiene claro su objetivo de escalar al podio en la cita multideportiva de Tokio

Autor:

Eduardo Grenier Rodríguez

Si algo desprende Iván Silva en sus palabras es convencimiento. Sabe bien lo que quiere y consciente de la dificultad de su propósito trabaja a diario con denuedo.  Su afán radica en subir al podio de premiaciones en los venideros Juegos Olímpicos de Tokio, una meta alcanzable, pero que requerirá de mucho esfuerzo en el camino previo.

A sabiendas de ello, el matancero intensifica por estos días su plan de trabajo en las instalaciones del Cerro Pelado habanero, donde junto al entrenador Julio Alderete y el resto del colectivo técnico del equipo nacional masculino, además de perfeccionar el estado físico, estudia con minuciosidad a los posibles rivales en la urbe japonesa a partir de videos y experiencias previas.

Antes, en junio, tanto Silva como sus coequiperos tendrán un importante termómetro para comprobar sus cualidades antes de la cita bajo los cinco aros: en Budapest, Hungría, se efectuará entre el 6 y el 13 de junio el Campeonato Mundial de Judo. Sobre este certamen, la ruta transitada hasta ahora y el reto olímpico, el subcampeón universal aceptó gustoso conversar con los lectores de JR.

—¿Cuán chocantes han sido las limitaciones a causa de la COVID-19 en el día a día del equipo nacional de judo?

—El contexto atípico provocado por los efectos de la pandemia ha venido a complicar todo, no solo al mundo del deporte. Para nosotros ha sido muy difícil desde el inicio, cuando nos vimos obligados a entrenar desde la casa y perder totalmente el ritmo de preparación que llevábamos tras los pasados cuatro años del ciclo olímpico.

La temporada actual no ha sido la mejor en cuanto a resultados, ¿hay motivos para preocuparse?

—Hablando de torneos de primer nivel, solo he competido en el Máster de Catar, porque en otros certámenes debido a la COVID-19 me ha sido imposible estar. Y es cierto que no fue el resultado esperado el que tuve en dicho Máster, perdí en la segunda ronda, pero yo pienso que es una experiencia válida, que debe servir para analizar los fallos, los errores cometidos y trabajar a partir de ellos para solucionarlos y no repetirlos.

—¿Cuál ha sido la hoja de ruta trazada con los entrenadores para llegar en óptima forma a los Juegos Olímpicos?

—El plan está basado en algo sencillo: entrenar y entrenar tratando de evitar pausas, de mantener una continuidad y siguiendo, por supuesto, los protocolos sanitarios. Lo más importante es aprovechar al máximo cada sesión de trabajo día tras día en aras de llegar lo mejor posible, pues el tiempo perdido ya no se recupera.

—¿Y de cara a Tokio, mantienes el objetivo anunciado hace más de un año?

—Mi propósito rumbo a los olímpicos se mantiene intacto y es lograr una medalla, me he preparado cuatro años para esto y me siento en un estado de ánimos realmente bueno, así como en óptima forma física.

—Antes deberás asistir al Mundial de Budapest, ¿llegarás ya al máximo de tus capacidades o lo tomarás como oportunidad para prepararte de cara a los olímpicos?

—Siempre vamos a todas las competencias con el propósito claro de querer ganar, de buscar una medalla. El evento principal son los Juegos Olímpicos, pero asistiremos al Mundial preparados, con las ideas claras y observando a los rivales que podríamos tener en Tokio. Es decir, daremos lo mejor, pero lo principal será el evento olímpico.

—Compites en una división muy difícil…

—Bueno, realmente todas las divisiones son complicadas, la mía en este caso tiene un nivel bien parejo, los primeros 15 del ranking ganamos y perdemos entre nosotros y no hay un claro favorito excluyendo a uno u otro atleta. Yo estudio a todos los oponentes, veo videos de todos como mismo deben hacer ellos conmigo, así que el sorteo no nos sorprenderá, porque pensamos llegar preparados para quien toque de rival. Analizaremos con los entrenadores la táctica e intentaremos conseguir avanzar.

—¿Cómo transcurre la vida del equipo nacional masculino en estos meses cercanos a la gran cita?

—Formamos parte de una burbuja en el Cerro Pelado y nuestro día a día es muy típico: nos levantamos temprano y desayunamos, sobre las nueve de la mañana se inicia una sesión de dos a tres horas de entrenamientos. Luego recibimos rehabilitación, la parte médica ayuda mucho, pues terminamos agotados y con muchos dolores.

«Almorzamos y descansamos, pero después de las cuatro de la tarde volvemos al tatami y nos enfocamos en la parte física. Y así hacemos todos los días, priorizando también el descanso adecuado y una buena alimentación para complementar nuestro esfuerzo».

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