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Viaje por las venas de la amada Argentina

Un acto de solidaridad con Cuba se realizó la noche de este lunes en la Universidad de Buenos Aires. Allí, el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez aseguró que se ha sentido hasta en el aire el espíritu de alegría por la esperanza rescatada, otra vez, del fondo del pozo neoliberal

Autor:

Alina Perera Robbio

BUENOS AIRES, Argentina.— A los hermanos argentinos, Cuba les ha ratificado que seguirá firme y leal a las ideas revolucionarias, que sus hijos seguirán siendo dignos de sus padres, y que no cederá un milímetro en la defensa de la independencia, la soberanía y la justicia social, ni renunciará a la solidaridad con los pueblos que luchan y resisten.

Ese fue el claro mensaje, en una noche llena de emoción, transmitido por el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, desde su discurso pronunciado este lunes, durante el acto de solidaridad con Cuba que tuvo lugar en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires.

El Jefe de Estado, quien visita por vez primera la tierra donde nació el Che, habló de razones profundas para sentir que estas horas de estancia aquí parecen multiplicarse por su intensidad y simbolismo.

Habló de cómo ese país está tan cerca a nosotros  culturalmente. Mencionó, sentidamente, al Guerrillero Heroico —declarado cubano por nacimiento, excepcionalidad que solo comparte en nuestra historia con el Generalísimo Máximo Gómez—, no olvidó el dolor compartido por los 30 000 desaparecidos en Argentina durante las dictaduras militares, evocó a Fidel, e hizo anécdotas sobre el Comandante en Jefe, cuya última visita internacional fuera justamente al país del Sur.

La integración de Nuestra América, ejemplos como el de Chávez, la arremetida imperialista en el hemisferio y en el mundo, el golpe de Estado contra el presidente constitucional de Bolivia, Evo Morales Ayma, la tierra arrasada que el neoliberalismo deja a su paso, fueron temas desarrollados en una intervención que por momentos arrancó ovaciones.

A quienes estarán al frente del nuevo Gobierno en Argentina, a Alberto y a Cristina, el mandatario cubano los felicitó por el coraje y por la unidad que han mantenido frente a los intentos de sus adversarios políticos por quebrarlos. «¿Quién dijo que todo está perdido? Cuba viene a ofrecerles su corazón», afirmó Díaz-Canel.

A Cuba, donde el pueblo es protagonista de una resistencia creativa, donde el anhelo es alcanzar una sociedad que sea lo más justa e igualitaria posible, dedicó el Jefe de Estado palabras de su intervención seguida y apoyada por cientos de amigos argentinos. Podríamos marchar más de prisa y con mejores resultados, dijo, si el imperio nos librara del cerco. Pero no vamos a renunciar a nuestros proyectos de justicia social por su criminal bloqueo y la aberrante persecución financiera, que prácticamente no deja llegar un barril de petróleo a Cuba sin castigo para quienes se atreven a transportarlo.

Ante quienes le escuchaban atentos, Díaz-Canel afirmó: Somos Cuba, somos continuidad, somos el hueso atravesado en la garganta del imperio, que intenta tragarnos hace casi un siglo y medio. Y otra vez, como antes, como siempre: ¡Venceremos!

A las hermanas y hermanos argentinos, dijo que ellos encarnan el mejor espíritu de la Argentina profunda y verdadera, confirman el triunfo de los movimientos populares y campesinos, sindicatos, fuerzas políticas, organizaciones estudiantiles y de mujeres, así como de grupos de intelectuales.

Al llegar aquí hemos sentido hasta en el aire, expresó el dignatario, el espíritu de alegría por la esperanza rescatada, otra vez, del fondo del pozo neoliberal.

Esa jornada de la noche, donde hubo cantos y exclamaciones por la solidaridad, estuvo precedida por el transcurso de un día igualmente inolvidable: En la Plaza San Martín, Díaz-Canel y la delegación que lo acompaña colocaron una ofrenda floral al prócer independentista; y en el Jardín de los Poetas del Rosedal, quedó colocada otra ofrenda al pie del busto de José Martí. Ambos gestos de homenaje fueron realizados, en 2003, por el Comandante en Jefe, Fidel Castro.

Muy especial fue el momento de la visita de la delegación cubana al Parque de la Memoria. Allí el Presidente cubano recibió una explicación al detalle de cómo el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado no es una obra terminada sino en construcción, pues todavía siguen apareciendo datos sobre este vergonzoso episodio de la historia.

Hubo un momento en que, bajo el sol fuerte y un cielo muy limpio, el mandatario se mezcló con familiares de las víctimas de actos de terror todavía no llorados hasta la última lágrima. A las aguas del Río de la Plata, a donde mismo caían sin poder defenderse los que sufrían los vuelos de la muerte en plena dictadura, cayeron flores blancas a modo de tributo. Díaz-Canel estampó sobre un libro que allí aguardaba, su deseo de que barbarie semejante no se repita.

 

Flores blancas para las víctimas de la dictadura. Fotos: Estudios Revolución

 

El Jefe de Estado depositó una ofrenda floral a José Martí, en nombre del pueblo y el Gobierno de Cuba.

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