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La casita del «oro azul» (+ Fotos y Videos)

Ante las necesidades de las familias y el déficit de capacidades para sus hijos en los círculos, las casitas infantiles se posicionan como una alternativa viable. Hoy existen en el país más de 150 instituciones de este tipo, las cuales se crean en las entidades laborales con la colaboración del Ministerio de Educación y el apoyo de la oficina de Unicef en Cuba

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Al cruzar la reluciente puerta que nos lleva a los salones, uno puede imaginar ya la belleza, el amor y la tranquilidad que encontrará en el lugar. Sentados a las pequeñas mesas unos niños se entretienen con el juguete que escogieron; otros se «han escapado» hacia el columpio que está al final del pasillo. A su alrededor, para asegurar que todo sea un aprendizaje constante, están los «seños», a quienes acompañan largos años de experiencia en la atención a la primera infancia.

«Aquí todo es maravilloso. Esta posibilidad que nos dio la empresa es muy beneficiosa para los padres. Imagina que yo antes tenía a la niña en un cuido particular, porque no existían capacidades disponibles en los círculos», nos dice Yarima Ortiz Gómez, trabajadora de la empresa de Aguas de La Habana, al referirse a la casita infantil Amiguitos del oro azul de esta entidad.

Allí está desde marzo —mes en que nació esta opción—, su pequeña Patricia, y ya no se cuestiona con quién se quedará mientras ella trabaja. Una de sus mayores alegrías es saber que su hija está muy cerca de ella, en otro salón de su propio centro laboral. «También estoy muy satisfecha con la atención de las educadoras, desde que la niña está aquí ha desarrollado mucho el aprendizaje», asevera. 

Yarima Ortiz Gómez, trabajadora de la empresa de Aguas de La Habana, agradece la posibilidad de tener a su hija Patricia en esta casita infantil. Foto: Abel Rojas Barallobre.

Y uno puede acariciar esos sentimientos cuando conversa también con Diane Delegado Valdés, otra de las trabajadoras de la empresa y madre de Dhylan. «Yo me puse de lo más feliz con esta decisión, pues me favoreció económicamente, además, de cercanía de la casa y el trabajo. Antes de que se creara la casita había solicitado el círculo infantil, pero no me había llegado». 

Diane Delegado Valdés, otra de las trabajadoras de la empresa y la madre de Dhylan, comparte con los niños su aprendizaje. Foto: Abel Rojas Barallobre.

Habla con mucho orgullo de las «seños» que arropan a su hijo. «Al principio esa fue una preocupación cuando conocí del proyecto: quién los iba atender, pero les puedo decir que los niños están en buenas manos. Dhylan es hoy otro niño, él entró muy callado, muy tímido… y ellas le han enseñado a comunicarse, a identificar los colores, los oficios, a ayudar a mamá en el hogar, a comer y realizar actividades didácticas solo…». 

Autoridades de Educación en el municipio ayudan y supervisan las actividades formativas y las condiciones de la casita infantil Amiguitos del oro azul. Foto: Abel Rojas Barallobre.

La casita infantil Amiguitos del oro azul forma parte de los más de 150 centros de este tipo, en la modalidad institucional de la primera infancia, que ya existen en el país con la colaboración del Ministerio de Educación (Mined), y que se han convertido en una urgente alternativa ante el déficit de capacidades para círculos.

Ello fue posible gracias a la Resolución 58/2021 del Mined y permite prestar servicios a los  hijos de las madres, padres o tutores, en entidades que, a partir de sus condiciones económicas y materiales, puedan destinar fondos para su apertura, mantenimiento y garantizar su sostenibilidad.

Así nació hace siete meses la casita infantil de la empresa Aguas de La Habana, la cual recibe también a hijos de familias trabajadoras del consejo popular de Palatino, en el municipio capitalino de Cerro, donde está ubicada. La acogedora institución con capacidad para 16 niños fue anteriormente un comedor. 

Las familias hablan con mucho orgullo de las «seños» que arropan a sus hijos. Foto: Abel Rojas Barallobre.

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«Lo diferente en este centro es que el salón es multiaño. De acuerdo con la matrícula, tenemos una auxiliar pedagógica y tres educadoras, una es la responsable del salón y el resto atiende todos los procesos que realizan los infantes», explica Tamara Vega Astin, quien durante 13 años trabajó en el programa Educa a tu hijo y hoy está al frente de esta casita.

Y añade que se imparten las mismas actividades que reciben los pequeños en un círculo infantil, para lo cual es vital una adecuada preparación, teniendo en cuenta que trabajan con todos los años de vida en un mismo espacio. «La atención a los niños es diferenciada, ayuda incluso a que los más grandes sepan cómo tratar a los más pequeños y desarrolla una mayor sensibilidad entre ellos». 

Los pequeños han aprendido a ayudar a mamá en el hogar y realizar actividades solos. Foto: Abel Rojas Barallobre.

De la experiencia formativa, también nos contó Carmen Chapman Patterson, una mujer que desde 1977 sabe celosamente del arte de atender a los más pequeños, luego de formar parte de la tercera graduación de escuelas de Educadoras de Círculos Infantiles. «Aquí le damos una educación integral. Desde el primer día tenemos que inculcarles ese amor, desarrollarles hábitos, conocimientos y habilidades.

«Aprenden habilidades de educación plástica, a expresarse correctamente, aquí mismo tenemos niños de un año hasta el quinto año de vida», afirma esta maestra de corazón y agrega que la colaboración de los padres favorece porque tienen la posibilidad de que sus hijos estén en su centro de trabajo y ante cualquier inquietud respecto a su desarrollo pueden acudir rápidamente. 

Una armoniosa familia ha nacido en esta institución educativa. Foto: Abel Rojas Barallobre.

—¿Y se portan bien los niños?, inquiero…

—Como niños al fin. Dicen casi a coro las educadores y sonríen. Detrás, la algarabía y los aplausos de los traviesos parecen confirmar la respuesta de sus maestras.

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Lo vivido en Amiguitos del oro azul no es solo nuestra visita y fe de ello dieron también las autoridades de Educación del municipio. «Nosotros tenemos incluida a la casita en las visitas de ayuda metodológica como el resto de nuestras instituciones educativas de primera infancia, y las educadoras y auxiliares se benefician de nuestro sistema de preparación docente», detalló Luanda Soto Mulet, metodóloga inspectora de la primera infancia del Cerro.

Estas instituciones educativas aportan al desarrollo de niñas y niños. Foto: Abel Rojas Barallobre 

«Es nuestro el compromiso de garantizar el personal educativo para que los niños tengan su plan de actividades, porque todo lo que hagamos en función de ellos es positivo», explicó Irene Pérez Delgado, jefa del nivel educativo de la primera infancia en el Cerro, quien añadió que, además del mobiliario, Aguas de La Habana garantiza los útiles de aseo que utilizan los niños, así como frízer y microondas para proteger y calentar los alimentos que traen las propias familias.

Como dijo Tamara Vega Astin, no hay mejor regalo para un padre que un lugar confortable como este, donde sus hijos estén a buen recaudo y, además, aprendan y se eduquen, mientras trabaja. En la casita infantil Amiguitos del oro azul todos están convencidos de que «educar es una tarea que requiere mucho amor y dedicación, porque educar es enseñar para la vida».

Experiencia necesaria

Hasta la fecha en el país existen 156 casitas infantiles en 93 municipios de todas las provincias; de ellas, 84 pertenecen a Educación y 72 a otros organismos, como Agricultura, Salud Pública, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Trabajo y Seguridad Social.

Recientemente en la Mesa Redonda, Naima Ariatne Trujillo Barreto, ministra de Educación, destacó que las casitas que han ido surgiendo están en muy buenas condiciones y la experiencia está siendo bastante favorable; a la vez que contribuyen a la política demográfica de la nación.

Estas instituciones reciben, además, el acompañamiento de la oficina del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Cuba, a través de la capacitación y sensibilización de actores claves para implementación de casitas infantiles.

También ha brindado asistencia técnica y apoyo logístico con equipamiento y materiales didácticos que ya disfrutan más de 70 casitas en el país. Además, elaboraron el Manual metodológico para la creación de casitas infantiles en Cuba, que permite la comprensión de lo normado sobre el tema.

 

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