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La pregunta constante

Un joven doctor avileño ideó un modelo de superación, propuesto hoy a Premio de la Academia de Ciencias de Cuba

Autor:

Luis Raúl Vázquez Muñoz

CIEGO DE ÁVILA.— Cuando hizo la presentación de lo que era la idea de su proyecto de investigación doctoral, un médico se levantó del asiento y dijo: «De ahí usted no sacará nada. Eso no da un doctorado».

 Cuando realizó la defensa, después de tres años de trabajo, dos de ellos en medio de la COVID-19, ese mismo especialista lo abrazó. «Te felicito —dijo—. Has hecho una cosa bella, nunca imaginé que se podía hacer algo así».

 Ahora el doctor Jorge Luis Carrera Martínez hace el recuento de un trabajo, que junto a otras tres investigaciones conformaron el proyecto Propuestas metodológicas en el perfeccionamiento de la educación médica en correspondencia con los retos contemporáneos, hoy propuesto a Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba.

 «El título de mi doctorado fue Superación profesional del angiólogo para el tratamiento de las enfermedades vasculares periféricas», explica Jorge Luis.

 «Nosotros siempre hemos tenido un gran interés en la Medicina Regenerativa. En un primer momento, quisimos hacer el doctorado en Ciencias Médicas e investigar ese tema; pero llegó la COVID-19 y la investigación se debía realizar con tutores de Matanzas y La Habana.

 «El viaje y la comunicación se empezaron a dificultar por la distancia, y decidimos hacer algo parecido; pero en Ciencias de la Educación».

 ***

 Con 34 años, el doctor Jorge Luis atesora un currículo fuerte, en el que se percibe un profesional inclinado por completo a la investigación.

 Actualmente, es especialista de segundo grado en angiología y cirugía vascular; doctor en Ciencias de la Educación, profesor titular e investigador agregado, presidente del comité académico de la especialidad en Ciego de Ávila y jefe de su grupo provincial.

 Desde que estudiaba se desempeñó como alumno ayudante. En 2014 obtuvo la especialidad por vía directa, la cual terminó en 2017.

Ya para esa fecha realizaba investigaciones en lo que parece ser su pasión: la medicina regenerativa en la especialidad de Angiología y Cirugía Vascular.

 Los hacía dentro de un grupo multidisciplinario lidereado por el doctor Volfredo José Camacho Assef, especialista en cuidado intensivos.

  «Hoy en el mundo la medicina regenerativa es casi una especialidad —explica Jorge Luis—. Consiste en tomar células que tienen capacidad de regenerarse.

 «En mi caso, la tesis de terminación de la especialidad fue en el uso de células madres en pacientes con insuficiencia arterial crónica.

«O sea, las obteníamos del organismo de una persona enferma y luego las trasplantamos en aquellas zonas donde se necesitaba una restauración de los vasos sanguíneos obstruidos o con peligro de llegar a la amputación de un pie, por ejemplo.

 «Principalmente, empleamos ese procedimiento en pacientes sin alternativas: se atendían hasta el momento de ser amputados. Con la medicina regenerativa, sin embargo, se puede revertir ese cuadro.

 «Yo inicié el doctorado en esa dirección; pero cuando se encauzó por la variante pedagógica nos pareció importante crear las vías para actualizar en las técnicas novedosas».

 ***

 Explica el doctor Jorge Luis: «Mucho de lo que hoy se hace depende de las tecnologías; pero para uno superarse debe viajar a La Habana u otra provincia. ¿Cuántos pueden?

 «Tal vez no todos los que lo desean; entre otros motivos, porque el servicio completo no puede hacerlo. ¿Quién atiende a la población?

«Por eso desarrollamos un modelo de superación desde el puesto de trabajo. Aplicamos el método investigativo para detectar situaciones problémicas, que se pueden solucionar de forma paulatina con la particularidad de que esa superación no fuera autoimpuesta.

«O sea, era pasar a la incorporación de ese aprendizaje como algo normal dentro del quehacer diario. El propósito era lograr que el proceso se desenvolviera como algo natural. Solo que esto obedece al cumplimiento de una serie de pasos en las tareas diarias».

***

«¿Cómo se logra eso? Bueno, para eso están los escenarios de trabajo, donde siempre tiene que haber un líder.

 «En la ejemplificación de la tesis todo comenzaba con una clase en la entrega de guardia. En ese caso, el papel del líder lo asumía yo porque tenía a la mano las metodologías.

«Comenzábamos con el análisis de un caso ya conocido. Por ejemplo, la insuficiencia arterial crónica. ¿Cómo se ve esa enfermedad hoy?

«A partir de ahí se iniciaba la explicación, aunque también se dejaban algunas interrogantes para discutir en la próxima entrega de guardia.

 «Claro, cuando los especialistas llegaban a ese momento ya habían investigado. ¿Qué se hacía ahí? Reunirse,
discutir y en ese intercambio aparecían nuevas interrogantes, porque lo primero que se hace es estudiar la enfermedad para luego pasar al tratamiento.

«Ahí comenzamos a analizar los procedimientos y precisar cuál era el más actual. Volvíamos al nuevo encuentro y ya ahí empezamos a hablar de la medicina regenerativa.   

 «¿Cómo? Buscábamos un paciente, le hacíamos todo el estudio, esclarecíamos dónde se debía inyectar y cuáles eran los nuevos criterios alrededor del tratamiento. Al final transitamos por todas las metodologías y procesos sin tener que ir a un curso de seis meses o un año a La Habana.

 «¿Cómo lo lograron? Estudiando, ejemplificando y trabajando. Por eso es el método investigativo en el puesto de trabajo. La investigación se sometió a la validación de los criterios de los directivos y de expertos en varias instituciones del país y del extranjero.

 «Aunque lo más importante es ese resultado final, cuando todo termina y uno dice a sus colegas: ¿Viste? Aprendiste, lo hiciste».

Las cuatro joyas

La investigación realizada por el doctor Jorge Luis fue una de cuatro tesis doctorales en Ciencia de la Educación dirigidas por las profesoras Raquel Diéguez Batista, Mirna Riol Hernández, de la Universidad de Ciego de Ávila, y el doctor Reinaldo Pablo García, de la Universidad de Ciencias Médicas de Ciego de Ávila, y que abarcaron la superación completa del personal médico.

La doctora Aymé Alberna Cardoso, especialista en cardiología, trabajó la formación de habilidad en el pregrado. La doctora Dunia Sotolongo Díaz, dermatóloga, atendió la formación de residentes, mientras que Dinora García Martín, bibliotecaria en el hospital provincial doctor Antonio Luaces Iraola, trabajó la gestión de información en a todos los niveles de enseñanza.

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