Sesiones finales del 22 Congreso de la CTC. Fue por videoconferencia y participaron 759 delegados de todos los territorios. Autor: ACN Publicado: 26/06/2026 | 12:49 pm
Los trabajadores cubanos abogaron hoy por fortalecer el protagonismo en diálogo sindical directo, durante la apertura de las sesiones finales del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), en presencia de Salvador Valdés Mesa, Vicepresidente de la República.

Osnay Miguel Colina Rodríguez, presidente de la Comisión Organizadora del cónclave, en su intervención destacó la necesidad de redimensionar el papel de los sindicatos desde la base en el aseguramiento político e ideológico de los procesos, análisis, la convocatoria y movilización de los trabajadores.
En el Palacio de Convenciones de La Habana se desarrolló el evento que contó con 759 delegados, 561 de ellos a través de videoconferencia y el resto en plenario, y asistieron los miembros del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba José Ramón Monteagudo Ruiz, jefe del Departamento Agroalimentario, y Yudí Rodríguez Hernández, jefa del Departamento de Atención a los Servicios, entre otros dirigentes del Partido y el Gobierno.

José Ramón Machado Ventura, comandante del Ejército Rebelde, estuvo presente como invitado especial. Colina Rodríguez en su informe insistió en que como parte del proceso orgánico previo al evento se realizaron 74 167 reuniones de colectivos laborales con la participación del 92,2 por ciento de los trabajadores afiliados, en las cuales se recogieron 42 430 planteamientos y propuestas que enriquecieron ese informe central, según reportó la ACN.
En los debates se enfatizó sobre la afiliación a los sindicatos de los trabajadores del sector no estatal, la retribución salarial, el estímulo, la productividad, el compromiso y aprovechamiento de las capacidades, entre otros temas y se reconoció en estos años difíciles del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, además de energético, el papel de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR).
El salario y la productividad en el centro del debate
Colina Rodríguez, explicó que este momento del Congreso no es el inicio del proceso, sino su punto culminante tras un largo camino de debates iniciado en enero de 2024. Las sesiones finales del XXII Congreso se realizan en un escenario internacional de policrisis, guerras, injerencias y linchamiento mediático, según reza el Informe Central, que denuncia el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.
Uno de los temas que marca el pulso del Congreso es la situación salarial y su deterioro. Según datos aportados por la Comisión Organizadora, el salario medio pasó de 794 pesos al cierre de 2018 a más de 7000 pesos en la actualidad. Sin embargo, el Informe Central reconoce que ese incremento nominal de 6206 pesos no se corresponde con la capacidad de compra, debido al proceso inflacionario.
Siendo este superior, con ese salario hoy las personas no pueden hacer compras de ofertas vitales para su sustento, igual que como lo hacían en el año 2018, advierte el texto. Colina Rodríguez llamó a discutir el tema con espíritu crítico: Nuestra propuesta no está basada en un incremento salarial que olvide los principios fundamentales, exigimos que se materialice correctamente y que el mayor beneficio en los ingresos salariales sea donde se generan las riquezas materiales, que los trabajadores y colectivos que más aportan sean los que más reciban.
En ese sentido, el Congreso abordará el incumplimiento de la política salarial en muchas empresas, donde en ocasiones sus ingresos salariales no están respaldados totalmente por el incremento de sus niveles productivos de bienes y servicios, lo que no contribuye a la disminución de los precios y la inflación. No se puede pagar más produciendo lo mismo y en ocasiones menos, porque si malo es no retribuir al trabajador según los resultados de su trabajo en correspondencia con lo que aporta, peor resulta concederle lo que no le corresponde, sentenció.
Participación obrera en las decisiones empresariales
La democracia sindical y la participación efectiva de los trabajadores en la toma de decisiones constituyen otra prioridad del Congreso. Colina Rodríguez detalló que se profundizará en la arquitectura del sistema empresarial cubano y en la necesidad de que los trabajadores formen parte de los consejos de dirección.
No hablo solo del dirigente sindical, sino de la posibilidad de proponer otros trabajadores destacados que puedan allí llevar la voz y el voto, que haya más democracia, más participación, enfatizó. Para materializar esta aspiración, la CTC promoverá que las asambleas de afiliados y trabajadores funcionen como un consejo de dirección ampliado, donde se ventilen de manera crítica todos los asuntos urgentes e importantes.
La rendición de cuenta de los directivos y representantes sindicales ante los colectivos será otro punto de alta exigencia, para que no sea un acto formal, sino un ejercicio con contrapartida, ejemplos, argumentos y evidencias, precisó el dirigente.
El Informe Central señala que el papel de los sindicatos en la elaboración del plan de la economía, el presupuesto y sus prioridades tiene que cambiar. Hacer cumplir un derecho constitucional que nos pone en condiciones de lograr una gestión más eficiente de la propiedad social y la prevención y el enfrentamiento al delito, la corrupción, la droga e ilegalidades, plantea el documento.
El Congreso también evaluó a fondo la situación de los trabajadores que, debido al recrudecimiento del bloqueo y las dificultades energéticas, se han visto obligados a reorientarse laboralmente o acogerse al trabajo a distancia.
Colina Rodríguez llamó a crear brigadas integrales de trabajo en las comunidades, proponiendo que trabajadores con oficios como plomeros, albañiles, carpinteros o electricistas se organicen para ofrecer servicios y generar ingresos. Cuántas soluciones se pudieran brindar si aprovechamos bien y se hace una tarifa y pueden tener un ingreso que les ayude a buscar la solvencia y la movilidad social, reflexionó.
El tema del sector privado también esta sobre la mesa
El Informe Central advierte que el trabajo hacia las formas de gestión no estatal ha estado caracterizado por «la falta de prioridad y sistematicidad, la poca efectividad de las acciones realizadas, falta de preparación de los cuadros y dirigentes», y demanda prestar especial atención a sectores como transporte, comercio, construcción, industrias y comunicaciones, donde más del 50 por ciento de sus trabajadores lo hacen desde formas de gestión no estatales.
«Ser propietario no significa necesariamente ser empleado o vivir de una manera pasiva de la propiedad», afirmó este viernes Carlos Miguel Pérez Reyes, presidente de Dofleini, durante su intervención en las sesiones finales del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).
El directivo del sector privado cubano llamó a derribar los estereotipos que alejan a los emprendedores de la clase trabajadora y reclamó un papel protagónico del movimiento sindical en todos los centros laborales, independientemente de su forma de propiedad. Muchas empresas medianas y pequeñas significan trabajar largas horas, asumir mayores responsabilidades y muchas veces, doblar el lomo el doble de lo que hasta el día de hoy se vive, expresó Pérez Reyes ante los delegados del cónclave obrero.
El presidente de Dofleini fue enfático al rechazar la visión de que el sector no estatal está al margen de la clase obrera cubana. «Cuando se habla de sector privado cubano, en ocasiones se nos presenta como si estuviéramos fuera de la clase trabajadora, y nada más lejos de la realidad», sentenció, citado por Cubadebate. Ayer como hoy, agregó, el sindicato convive en mucha voluntad individual, como las dos nosotros aquí, en una fuerza colectiva capaz de representar, negociar, proteger y exigir a la administración. En su análisis, Pérez Reyes subrayó la necesidad de que la CTC esté presente en cada centro laboral sin importar su forma de propiedad.
Debe representar con la misma firmeza al trabajador estatal, al cooperativista y al trabajador de una empresa privada. Porque los derechos laborales no pueden depender del apellido jurídico de las entidades donde se trabaja, declaró.
El dirigente reconoció las desigualdades existentes: «Hay trabajadores estatales y privados que reciben remuneraciones muy diferentes. Hay jubilados cuya pensión es inferior al precio de un cartón de huevo. Existe inflación, escasez, apagones, una crisis económica que golpea con especial dureza a quienes viven de su salario y de su pensión». Y lanzó una pregunta al plenario: ¿Sería Cuba mejor si mañana desaparecieran las empresas y los trabajadores privados?.
Sin embargo, llamó a no cargar las culpas de manera simplista sobre el sector no estatal, y destacó el esfuerzo cotidiano de quienes integran el tejido productivo privado. Detrás de cada motivo, de cada cooperativa y de cada negocio familiar, hay hombres y mujeres que se levantan temprano, producen, crean, pagan salarios y sostienen familias enteras. Trabajadores que sufren las mismas angustias y comparten las mismas esperanzas del resto de los trabajadores cubanos, subrayó.
«La historia de la CTC es la historia de la clase trabajadora cubana, resistiendo y contribuyendo en las circunstancias más difíciles de nuestro país. Hoy nos corresponde a nosotros, trabajadores estatales, pero también privados o cooperativos, demostrar que seguimos siendo portavoces y no simples espectadores de nuestro destino», proclamó.
Y concluyó con un mensaje de compromiso: «Cuenten con nosotros, cuente con cada emprendimiento que comprende que su prosperidad solo será legítima y sostenible si contribuye también a la prosperidad de los agricultores y de todos los cubanos».

Para fortalecer la unidad de los trabajadores
— Orestes Eugelles (@oem2903) June 26, 2026
Miguel Colina. Rodríguez Presidente de la Comisión Organizadora del Congreso 28 de la CTC exhortó a los sindicatos a trabajar con entrega a la atención a los trabajadores no estatales para sumarlos a las transferencia del país. pic.twitter.com/isqnNQMAud
Oscar Pérez-Oliva en el Congreso de la CTC: «Si no se genera riqueza, no podemos construir la sociedad justa que queremos»
El vice primer ministro y ministro del Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, compareció este viernes ante los delegados del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) para presentar el Programa Económico y Social del Gobierno 2026 y las recientemente aprobadas 176 Transformaciones Económicas y Sociales, que fueron discutidas en el pleno del Comité Central del Partido, en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional y, más recientemente, en la sesión ordinaria del Consejo de Ministros.
En su intervención, el alto funcionario contextualizó las medidas en un escenario inédito para la Revolución. «Nuestro país enfrenta uno de los momentos más complejos que no tiene precedente, caracterizado por una combinación de medidas que nunca se habían aplicado, que prevén incluso el empleo de sanciones secundarias», afirmó.
Pérez-Oliva explicó que el cerco estadounidense tiene un objetivo claro: la dependencia forzada. «Los Estados Unidos, mediante el uso de la fuerza y las medidas coercitivas unilaterales contra Cuba, pretende arrastrarnos de manera forzosa a la dependencia económica de los Estados Unidos», denunció.
En ese sentido, subrayó que la génesis de las transformaciones radica precisamente en buscar salidas a un escenario que busca aislar a Cuba «desde el punto de vista económico, comercial, bancario y financiero».
«Es importante tenerlo presente cuando se analizan estas transformaciones», añadió, al tiempo que insistió en el impacto del bloqueo energético: «Sin energía no puede haber economía. Sin energía no podemos producir. Producimos con limitaciones, la economía se paraliza, no se genera riqueza. Si no se genera riqueza, no se puede distribuir la riqueza. Ese es el principio del socialismo, la justa distribución de la riqueza que se genere en la sociedad».
El vice primer ministro detalló que el Programa de Gobierno 2026 es el resultado de un amplio proceso de consulta popular que comenzó en diciembre de 2023 y se ha ido perfeccionando en sucesivas presentaciones ante la Asamblea Nacional.

Óscar Pérez-Oliva Fraga, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, durante su intervención en el 22 Congreso de la CTC. Foto: Abel Padrón Padilla
«Es resultado de un amplio proceso de consulta que comprendió la celebración de casi 100 000 reuniones en todo el país. Participaron cerca de 2 millones de personas en los centros laborales, los núcleos del Partido, las organizaciones sindicales», precisó.
Se realizaron más de 196 000 propuestas, de las cuales tres objetivos concentraron la mayor cantidad de planteamientos: la estabilización macroeconómica, las políticas sociales y la producción nacional con énfasis en los alimentos. «No por gusto coincide que esos son los tres ejes que tuvieron más opinión», reflexionó Pérez-Oliva.
La versión final del programa incrementó los objetivos específicos, quedando en 163 acciones y 45 indicadores, superior a la versión de 2025, y se actualizó el alcance de cuatro objetivos generales a partir de los planteamientos populares.
Uno de los temas centrales abordados fue la transformación del sistema de subsidios. «Nuestra economía no puede continuar, sencillamente porque es una ecuación matemática, aplicando el subsidio igualitario de producto a toda la población. La economía no lo resiste», sentenció el ministro.
En ese sentido, explicó que se está trabajando en mecanismos para «subsidiar a las personas que lo necesitan», lo que permitirá «disponer de mayores recursos para repartir realmente entre los necesitados».
El titular del Comercio Exterior destacó además el consenso social en torno a otros desafíos: la reducción gradual de la inflación, el fortalecimiento del sistema de salud, la consolidación de la bancarización, la calidad de la educación, el perfeccionamiento de la empresa estatal socialista y la transición energética. «Todo lo que está escrito aquí tiene una respuesta directa en las transformaciones económicas y sociales que recientemente aprobamos», afirmó.
Sobre el control del déficit fiscal, Pérez-Oliva reconoció que este año, ante la contingencia energética, se ha deteriorado, por lo que se requieren medidas para reducir el gasto innecesario, perfeccionar los mecanismos de control fiscal y modernizar el sistema de la Oficina Nacional de Administración Tributaria.
«El sistema empresarial tiene que vivir totalmente sin subsidios del Estado y tiene que autogestionarse», enfatizó.
Reveló además que el presupuesto del Estado dedica 92 000 millones de pesos a subsidiar el sistema empresarial, de los cuales la mitad se destina a la energía eléctrica.
«Para poder resistir la economía a esos niveles de subsidios tiene que alcanzar niveles de productividad y eficiencia que no logramos en estos momentos», admitió. Sin embargo, destacó que ocho provincias y 73 municipios alcanzaron resultados superavitarios, «un paso de avance» en la gestión territorial.
En cuanto al mercado cambiario, el vice primer ministro informó que se amplía el acceso de los actores económicos al segmento tres del mercado cambiario, «lo que debe convertirse en un incentivo para que las empresas puedan ser más eficientes».
También abordó la consolidación del proceso de bancarización a través de incentivos, flexibilizando los umbrales de las operaciones electrónicas, y advirtió sobre las dificultades con el pago a trabajadores y jubilados por falta de efectivo, así como las indisciplinas y violaciones en el sector estatal y no estatal.
En el objetivo de incrementar y diversificar los ingresos externos, Pérez-Oliva señaló que se han enfocado en fomentar exportaciones de servicios con baja dependencia del combustible, como los servicios informáticos, la telemedicina y las industrias culturales, «en donde existe un gran potencial en el país que todavía no aprovechamos lo suficiente».
También destacó que, con las nuevas transformaciones, los municipios podrán exportar directamente desde sus sistemas empresariales locales. «La palabra exportar se dice muy rápido, para exportar hay que tener conocimiento, hay que estudiar el mercado», advirtió, y subrayó la necesidad de preparar a los compañeros que participarán en este proceso.
Mencionó además el crecimiento de las operaciones de comercio electrónico y la importancia de incentivar los proyectos de cooperación internacional, que han estado dirigidos a la energía renovable, la producción de alimentos y la mejora de los sistemas de salud y educación.
Sobre la producción nacional, Pérez-Oliva fue categórico: «Si no hay producción nacional, no podemos consumir, pero tampoco podemos exportar. Es decisivo, es vital, es obligatorio desarrollar e incrementar la producción nacional».
Y lanzó un mensaje a los trabajadores: «Muchas veces pensamos que por la vía de la ayuda de países amigos vamos a lograr cosas que hoy no tenemos. Nosotros tenemos que ser conscientes de que de esta situación tenemos que salir con la solidaridad de los países amigos, pero todo va a depender de lo que seamos capaces de hacer nosotros. Lo que nos toca hacer a nosotros en Cuba nadie va a venir a hacerlo desde afuera».
Puso como ejemplo la producción de arroz con la cooperación vietnamita, y señaló: «no tiene sentido que gastemos 300 millones de dólares anuales en divisa en un producto que se puede producir en las tierras cubanas y que el campesino cubano también sabe producir».
En cuanto a la empresa estatal socialista, el vice primer ministro anunció que se busca ponerla «en igualdad de condiciones con el resto de los actores económicos. Muchas veces decimos: ‘La empresa estatal socialista es el elemento fundamental del desarrollo del país’. Pero si la ponemos en condiciones de verdad, la empresa estatal socialista no puede crecer, no puede producir, no puede remunerar a los trabajadores», explicó.
La transformación incluye la reordenación de las organizaciones superiores de dirección empresarial (OSDE) para «eliminar escalones innecesarios» que «generan burocracia y demora en la toma de decisiones», y el fortalecimiento de las cooperativas agropecuarias con acceso directo al comercio exterior, e incluso la posibilidad de asociación con capital extranjero.
El alto funcionario también abordó el desarrollo territorial. «Hay que trasladar competencias, hay que trasladar facultades», afirmó, y precisó que «el Estado diseña y establece las políticas, y los municipios, al amparo de esas políticas, desarrollan su actividad económica».
En ese contexto, destacó la importancia de que la riqueza generada en cada territorio se quede en el territorio: «La empresa puede ser del municipio o puede ser de subordinación nacional. Lo importante es que la riqueza que genera la empresa se quede también en el municipio». Este enfoque, dijo, se viene analizando en la nueva ley tributaria en la que trabaja el Ministerio de Finanzas y Precios.
Pérez-Oliva dedicó un espacio al tema de la defensa, en sintonía con el lema del Congreso. «No es solo en el terreno económico, no es solo en el terreno financiero. No es solo en el terreno de la información o más bien de la desinformación o la guerra mediática que todos los días se hace. También ha habido amenazas concretas de agresión y esas amenazas están latentes», alertó, y citó la máxima de que «prepararnos para la guerra equivale a ganarla, para evitar ríos de sangre, derramar ríos de sudor trabajando en la preparación».
Informó que se está circulando para opinión la ley de reordenamiento de la Administración Central del Estado, que reduce los ministerios de 27 a 21 organismos, «optimizando funciones y reduciendo trámites burocráticos».
También destacó el despliegue de la plataforma Soberanía, «el elemento vital de interacción directa, expeditiva, entre el pueblo y el gobierno, sobre todo entre las personas más vulnerables y las autoridades que deben atender esa vulnerabilidad».
Sobre las políticas sociales y la protección de familias vulnerables, el vice primer ministro reconoció que «lamentablemente en esta compleja situación económica ha crecido el número de personas vulnerables en nuestra sociedad».
Puso como ejemplo que «ancianos viven solos en nuestro país que requieren una atención diferencial, que deben ser atendidos en las cuadras, en los municipios por los delegados de manera diferente, porque muchas veces tienen limitaciones para cobrar su jubilación, para adquirir los alimentos, para acercarse a los lugares donde se prestan servicios».
También se refirió al objetivo de prevención y reducción de delitos e indisciplinas, y alertó sobre el robo de combustible y aceite en el sistema electroenergético, llamando a la comunidad a combatir estos hechos.
El vice primer ministro defendió el carácter soberano y revolucionario de las transformaciones.
«Esto no es un paquete neoliberal ni es el retorno al capitalismo. Son transformaciones que necesita el país, porque si no se genera riqueza, nosotros no podemos construir la sociedad justa que queremos. Construir la sociedad socialista y para eso se requiere una participación activa de todo nuestro pueblo», enfatizó.
Recordó que decisiones similares se tomaron en el período especial, como la despenalización del dólar en 1992, y rechazó las acusaciones de que se trate de una «cortina de humo»: «Son transformaciones reales que tenemos necesidad de acometer para salvar la Revolución. No se están haciendo ni bajo presión ni para complacer a nadie, se están haciendo en ejercicio de nuestra soberanía».
Finalmente, detalló el proceso de implementación: cada transformación tiene un responsable al máximo nivel de gobierno, un cronograma general y un sistema de indicadores de medición.
«Las transformaciones no se van a medir con explicaciones, se van a medir con indicadores», sentenció. Se han creado dos grupos de trabajo: uno para el aseguramiento jurídico, presidido por Esteban Lazo Hernández, y otro para el aseguramiento político y comunicacional, presidido por Roberto Morales.
Se diseñó un procedimiento expeditivo para la aprobación de normas jurídicas, y se aclaró que las transformaciones no representan una modificación de la Constitución.
Un grupo de transformaciones quedará implementado en los próximos 30 días, en temas como actores económicos, administración central del Estado, energética, recuperación agrícola, precios, ámbito laboral y salarial, comercio y servicios, y la dolarización parcial de la economía.
Concluyó asegurando que «ambos documentos, el programa de gobierno y las transformaciones, son complementarios», con un 76% de coincidencia, y que «la implementación de estas transformaciones nos exige actualizar los sistemas de trabajo que cada uno desarrolla a todas las instancias».
Jornada laboral flexible y protección al trabajador: Las claves del nuevo Código de Trabajo
El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz Campos, presentó este viernes ante los delegados del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) las modificaciones al anteproyecto de la Ley del Código de Trabajo, un documento que calificó como «revolucionario, novedoso y actualizado a los tiempos actuales».
El titular explicó que la nueva legislación, que será presentada en julio a la Asamblea Nacional del Poder Popular, es el resultado de un proceso de consulta sin precedentes.
«Se realizaron 40 591 reuniones, participaron más de 2 millones de trabajadores, en el cual se recibieron 96 250 propuestas. Es único que nosotros consultemos a todos los trabajadores y demuestra el carácter democrático, participativo, socialista del proceso», afirmó Otamendiz ante el plenario.
El ministro detalló que los fundamentos para modificar el Código de Trabajo se encuentran en la Constitución de la República de 2019, en la actualización de la conceptualización del modelo económico cubano aprobada en el VIII Congreso del Partido, y en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030.
«La Carta Magna, ley de leyes, tiene un impacto indiscutible en el Código de Trabajo», subrayó. También se han tenido en cuenta el Código de la Niñez y la Juventud, el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres y los 90 convenios internacionales ratificados por el país.
De las más de 96 000 propuestas recibidas, se aceptaron 41 403, equivalentes al 43%, mientras que otras no fueron acogidas porque «contradicen políticas aprobadas por el país» o «no corresponden a esta norma», explicó el funcionario.
Uno de los aspectos más innovadores del nuevo código es la ampliación de la capacidad jurídica para establecer relaciones laborales. «Se modifica a 17 años la capacidad jurídica de un trabajador», anunció Otamendiz, aunque aclaró que excepcionalmente, y conforme a la legislación vigente, se mantiene la posibilidad de que jóvenes de 16 años puedan trabajar.
En cuanto al servicio social, el ministro informó que no se aceptó la propuesta de reducción de 2 años y se mantiene el plazo de 3 años, aunque se incorpora a los jóvenes que realizan trabajo socialmente útil —no aptos para el servicio militar por razones de salud— y se incluye como causa justificada de suspensión del servicio social la superación en el extranjero.
El nuevo código establece, por primera vez de manera explícita, la prohibición del trabajo forzoso y ratifica la prohibición de la discriminación y la violencia contra la mujer en el ámbito laboral.
«Esto es algo novedoso en el código, donde estaba previsto en la legislación anterior no estaba prohibido expresamente», señaló Otamendiz.
Además, se sustituye el término «trabajador» por «persona trabajadora», un cambio que responde a los criterios emitidos en la consulta popular.
El ministro enfatizó que el código es para todos los trabajadores en Cuba: «Aquí no estamos haciendo distinción entre el sector estatal y el no estatal. Regula el trabajo subordinado a partir de la relación del trabajo individual y se reconoce los derechos y obligaciones del ejercicio de actividades de los trabajadores que laboran de forma autónoma», precisó.

Jesús Otamendiz Campos,ministro de Trabajo y Seguridad Social, durante su intervención en el 22 Congreso de la CTC. Foto: Abel Padrón Padilla
En materia de protección al trabajador, el código incorpora novedades significativas. Se impone a los empleadores la obligación de contratar pólizas de seguro o utilizar otros mecanismos para proteger los ingresos de los trabajadores ante la interrupción o cese de la relación laboral por motivos económicos, tecnológicos o estructurales.
«Si inicialmente era obligatorio la póliza de seguro, a partir de los criterios de los trabajadores y la consulta con los expertos se incorpora utilizar otros mecanismos para proteger a los trabajadores», explicó Otamendiz.
En caso de cese de la relación laboral, el empleador está obligado a indemnizar al trabajador, y se dispone una protección equivalente a 6 meses si no se le puede garantizar una oferta de empleo.
El ministro también destacó la descentralización de facultades. Se faculta a las entidades para determinar los trabajadores que cesen en la actividad laboral por motivos económicos, una decisión que anteriormente requería la aprobación del Ministerio de Trabajo.
En el ámbito de la negociación colectiva, se reconoce que las relaciones entre la organización sindical, la representación de los trabajadores y el empleador se basan en los principios de autonomía de la voluntad y plena igualdad entre las partes, lo que se formaliza en el convenio colectivo de trabajo.
«Para hacer efectiva la participación de los trabajadores, las decisiones del empleador se adoptan de común acuerdo con la organización sindical», enfatizó Otamendiz. Se incluye además el procedimiento para la aprobación de los convenios colectivos y la negociación colectiva, así como la posibilidad de reclamación por vía judicial ante cualquier medida discriminatoria.
Sobre la jornada laboral, el ministro anunció una de las medidas más revolucionarias: la facultad de los empleadores para concertar jornadas reducidas y los pagos correspondientes para actividades profesionales y no profesionales, conforme al convenio colectivo de trabajo.
«Esto es lo más novedoso y más revolucionario que se ha propuesto en los últimos tiempos. Estamos diciendo aquí que un empleador va a tener la facultad de a partir de determinadas actividades, por los conocimientos y las competencias que tengan las personas, de definir que alguien puede estar contratado por 4 horas y pueda percibir el salario correspondiente. Y rompemos de alguna manera el trabajo de las 8 horas y el pago por las 8 horas de trabajo», explicó.
El ministro puso como ejemplo la contratación de un ingeniero informático por 4 horas para atender una red. «Porque tiene que estar 8 horas, al final en 4 horas me está haciendo la actividad y yo le pago por el cargo y por las horas de trabajo», reflexionó.
El código también reconoce el pluriempleo y la pluriactividad, promoviendo que las personas puedan tener más de un empleo para aumentar sus ingresos, siempre que no se afecte su salud.
«Estamos promoviendo que se incremente el pluriempleo, que se incremente la pluriactividad, que las personas puedan tener más de un empleo, pero siempre hay que tener en cuenta y hay que respetar la seguridad y salud en el trabajo de los trabajadores», señaló Otamendiz.
Se exige que el pluriempleo no interfiera con las obligaciones pactadas ni produzca una sobrecarga que afecte la salud. Además, se incorpora el principio de capacidad demostrada con un enfoque de competencias, actualizando el enfoque tradicional del código anterior.
El ministro informó que el nuevo código se estructura en cuatro libros: parte general, derecho individual del trabajo, derecho colectivo del trabajo y administración del trabajo, integrando 15 disposiciones normativas que incluyen un decreto ley, cuatro decretos, tres acuerdos y siete resoluciones del Ministerio de Trabajo.
Este resultado, dijo, es fruto de consultas especializadas con académicos, expertos e instituciones. También se actualizan definiciones y se incorporan categorías derivadas de leyes recientemente aprobadas, como la Ley de Emigración, la Ley de Ciudadanía, la Ley de Organización y Funcionamiento del Consejo de Estado, y la política para la profesionalización de la profesión extranjera.
En cuanto a las transformaciones económicas y sociales, Otamendiz explicó que 12 medidas del paquete de 176 tienen impacto directo en el Código de Trabajo, entre ellas la fijación anual del salario mínimo.
«Estamos hablando de analizar, evaluar anualmente el salario mínimo. Esto no quiere decir que se incremente, estamos hablando de evaluar, analizar y en función de las posibilidades reales que tenga la economía, proponer cuál es el salario mínimo el próximo año, pero es un paso novedoso, revolucionario y que hace mucha falta», afirmó.
Otra medida clave es la eliminación de la aprobación administrativa para el ejercicio del pluriempleo para técnicos de la salud, la investigación, maestros, profesores y funcionarios. «Creo que es un elemento positivo que sigue flexibilizando el empleo, haciendo un uso más racional de la fuerza de trabajo tan escasa que tenemos a partir de la situación demográfica», señaló.
También se elimina el uso obligatorio de las entidades empleadoras en algunos casos y se faculta a los empleadores para la concertación de jornadas reducidas, siempre en el marco del convenio colectivo de trabajo.
El ministro concluyó su intervención con un mensaje de optimismo: «En sentido general, nosotros creemos que ha sido un código revolucionario, novedoso, actualizado a los tiempos actuales. Hemos contado decididamente con los criterios, las opiniones de los trabajadores cubanos, de los delegados de este congreso, y estamos convencidos que va a ser una victoria más de la Revolución, de nuestro nuevo Código de Trabajo».
Finalmente, aseguró que las modificaciones se llevarán a cabo con celeridad. «Aún cuando parte del código no cambia la esencia, en muchos casos es la manera en el enfoque del artículo, de incorporar algunas categorías, pero es posible hacerlo y estamos en condiciones», concluyó Otamendiz ante el plenario del XXII Congreso de la CTC.
Díaz-Canel: «La implementación de estas transformaciones no tendrá los resultados que anhelamos si no hay una activa participación de nuestros trabajadores»
«Sin la participación activa de los trabajadores, las transformaciones económicas y sociales recientemente aprobadas no alcanzarán los resultados que el país anhela», dijo este viernes el primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en las sesiones del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba.
Díaz-Canel comenzó su intervención contextualizando el escenario más complejo que ha enfrentado la Revolución, marcado por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense.
«Nuestro país es el país que ha sufrido las limitaciones, las implicaciones, el efecto del bloqueo más prolongado de la historia. Ninguna sociedad, ninguna nación en el mundo ha sufrido un bloqueo tan prolongado como el que sufre Cuba», denunció.
El presidente recordó que el bloqueo tuvo un «cambio cualitativo» en el segundo semestre de 2019, cuando la administración Trump aplicó más de 240 medidas que recrudecieron el cerco, incluyendo la inclusión de Cuba en la lista de países que supuestamente apoyan el terrorismo. «Ya en aquel momento comenzamos a tener un efecto importante en la vida del país con relación a la persecución financiera, la persecución energética», señaló.
El mandatario evocó los momentos más dramáticos de la pandemia de COVID-19, cuando se negó a Cuba la compra de oxígeno medicinal y ventiladores pulmonares. «Estaban condenando a nuestro pueblo a la muerte», sentenció, y destacó la respuesta heroica de los científicos cubanos que diseñaron ventiladores y vacunas en tiempo récord.
«Recordemos cuando teníamos que incrementar las salas de cuidado intensivo, que hacía falta ventiladores pulmonares y nos negaron la compra de ventiladores pulmonares. Y tuvimos que acudir a un grupo de científicos jóvenes y en poco tiempo fueron capaces de diseñar, producir, poner a prueba y hoy son además de estar presentes en nuestras salas de cuidado intensivo, son un fondo exportable de ventiladores pulmonares de alta prestación.
«Y recordamos que entonces cuando vimos que no teníamos acceso a vacunas en el mundo, fuimos uno de los pocos países que pudo producir sus propias vacunas y nuestros científicos salvaron el país. Todo eso lo hicimos en condiciones de bloqueo recrudecido. Ningún estado fallido es capaz de superar una situación como esa», enfatizó.

Miguel Díaz Canel, Presidente de la República de Cuba, durante su intervención en el 22 Congreso de la CTC. Foto: Abel Padrón Padilla.
El presidente continuó describiendo el escenario actual: después de la COVID y el bloqueo energético declarado el 29 de enero, y posteriormente, el primero de mayo, otra orden ejecutiva que internacionaliza con el mecanismo de sanciones secundarias los efectos del bloqueo.
«Están prohibiendo que cualquier entidad, cualquier sector, de cualquier nación tenga una relación comercial con nosotros. Hay una enorme campaña de intoxicación mediática tratando de desacreditar a la Revolución Cubana, tratando de provocar fracturas en la unidad de nuestro pueblo. Todos los días, todas las semanas aparece una sanción distinta. Tejen mentiras que son insólitas, son increíbles. Como decir que el objetivo de ellos es ayudar al pueblo cubano», denunció.
Y afirmó: «En medio de esa situación estamos viviendo, estamos resistiendo creativamente. Y vamos a seguir resistiendo creativamente y no solo eso, vamos a superar el recrudecimiento del bloqueo. El país va a avanzar y además de eso vamos a vencer».
El mandatario definió el momento actual como una «economía de guerra» y detalló las cinco prioridades del escudo de defensa de la soberanía y la resistencia creativa.
«Esas cinco prioridades no las podemos desarrollar, no podemos llegar a tener resultado de ellas, si no contamos con la participación de nuestros trabajadores, de nuestros obreros, de la clase obrera. Por eso es tan importante la oportunidad de este Congreso que nos permite compartir ideas al respecto, debatir, hacer compromiso sobre estos temas, discutir y comprender la esencia de la transformación y del contenido del Código del Trabajo», subrayó.
La primera prioridad es la defensa de la Patria. «Nosotros somos un país de paz. En la Constitución no está la idea de agredir a nadie. No queremos la guerra, no queremos la confrontación, pero tampoco le tememos. Y si todos los días nos están diciendo que nos van a agredir, tenemos que prepararnos», afirmó. Díaz-Canel destacó la actualización de los planes de defensa y la realización semanal del Día Nacional de la Defensa.
«Una parte importante de esa preparación para la defensa es que se trabaja con nuestros trabajadores, que están incorporados a unidades de la MTT o forman parte de las reservas de las unidades regulares de las FAR o conforman las brigadas de producción y defensa».
La segunda prioridad es la economía y cómo implementar con resultado el Programa Económico y Social para 2026.
El presidente explicó que el programa se presentó en diciembre en la Asamblea Nacional, se llevó a consulta popular en enero y se enriqueció con el debate. «Es un proceso complejo, pero es un proceso necesario», afirmó y dijo que estas transformaciones se tenían hacer de todas maneras a pesar de la asfixia del gobierno de EE.UU.
«Tenía que hacerse para salvar la Revolución, para continuar la construcción socialista», sentenció.
En el centro de su intervención, Díaz-Canel insistió en que el tema clave no es mencionar o repetir las medidas, sino «argumentar y explicar cada una de ellas, explicar por qué son necesarias, por qué defienden el socialismo, qué efectos pueden tener a favor de la construcción socialista, cómo las implementamos para que no tengan afectación en los más vulnerables, para que no acreciente la desigualdad social.
«Por el contrario, cuánto de implementación de cada una de ellas como resultado nos tiene que aportar a lograr mayor justicia social y a atender mejor a las personas, a las familias, a las comunidades que estén en algún departamento.
«Lo importante es que después que ustedes salgan del congreso entendiendo bien estas esencias, salgan a explicar al pueblo y a convocar. Cuando todos, como parte del pueblo, salgamos a defender y participemos en esa transformación, ahí está la esencia de la victoria que podemos lograr", enfatizó.
La tercera prioridad es el movimiento político con participación popular en todas las tareas, con una mirada fundamental a la comunidad.
«Por las condiciones actuales, hemos tenido que incrementar el teletrabajo, el trabajo a distancia. Hoy los trabajadores están más tiempo en la comunidad que en los centros de trabajo. Entonces, el movimiento sindical, la organización de base sindical no puede trabajar solo en el centro de trabajo. Hay que encontrar nuevas formas de hacer que nos permitan aprovechar la potencia de los trabajadores que están interrumpidos pero que son un potencial en la comunidad, porque siempre dominan oficios, profesiones. ¿Cómo los organizamos en brigadas comunitarias obreras para ayudar en los temas energéticos, en la producción de alimentos, en la atención a personas con discapacidad, en arreglarle cosas a la gente, darle servicio a la gente? Eso solo podemos lograrlo con ustedes participando», propuso.
La cuarta prioridad es el movimiento en defensa de la revolución desde el punto de vista comunicacional, sobre todo en las redes sociales. «¿Cómo en las redes sociales defendemos la revolución? ¿Cómo anulamos los contenidos perversos que tratan de desacreditar la obra de la revolución, que tratan de fracturar la unidad del pueblo cubano?
La quinta prioridad es el movimiento obrero internacional. «Los sindicatos tienen relaciones con organizaciones sindicales a nivel internacional, con movimiento de solidaridad, con movimientos sociales. También hay que estar constantemente intercambiando con esas fuerzas políticas que a nivel internacional apoyan a Cuba. Lo primero que tenemos que explicar es la esencia de las transformaciones a todos los pueblos, a nuestros amigos, para que nos entiendan y para que nos salgan a defender», afirmó.
El presidente abordó las inquietudes y resistencias que han surgido en el pueblo ante las transformaciones.
«Hay varias acciones. Hay un grupo de personas en nuestra población que las aplauden y que está muy esperanzado. Hay otro que las apoyan pero que tienen dudas si van a ser efectivas y si vamos a tener capacidad para interpretarlas bien. Por tanto, si no somos creativos, si no somos innovadores, si no cambiamos mentalidad, no vamos a ganar. Pero nuestro poder es mucha creatividad, nuestro poder es mucha inteligencia. Ahí está la capacidad para poder hacer».
El mandatario agregó que hay que explicar, argumentar, escuchar y advirtió sobre las manipulaciones políticas:
«Mucha gente está diciendo que estas medidas son capitalistas porque todo es privatización. Eso es reducir el contenido de las medidas. Darle más espacio a otros actores que no son solo los estatales es parte de nuestro modelo económico y social. No es privatizar por privatizar. Aquí se está hablando de defensa de la justicia social por encima de todo. Aquí se está hablando de desatar las fuerzas productivas, de participación de todos los actores económicos.
«Aquí se está planteando que la empresa estatal socialista, que hoy está en deuda, se le quite la tabla para que esté en igualdad de condiciones con el resto de los actores económicos y puedan jugar el papel que le toca. Aquí se está defendiendo y ratificando que la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción sigue siendo la esencia del modelo económico y social. Aquí se está hablando de participación popular y de participación de los trabajadores. ¿Qué tiene eso de capitalista?", cuestionó.
El mandatario citó también las palabras de Fidel sobre la inversión extranjera: «No tiene sentido que tengamos capacidad productiva y la subutilicemos cuando hay alguien que tiene capital que puede venir y compartirlo. Pero lo que compartimos y lo que ganemos con esa inversión, ¿en qué lo vamos a emplear? En desarrollar la economía y en buscar crecimiento social, desarrollo social. Teníamos que crear empresas mixtas en tiempos relativamente breves».
El presidente fue claro al definir el papel de la clase obrera en el poder. «La clave de todo esta en la cuestión del poder. Si el poder lo tiene el pueblo, si lo tienen los trabajadores, no los ricos, no los burgueses, entonces se puede hacer una política en favor del pueblo. Y así lo vamos a tener en el socialismo. Somos un gobierno de trabajadores para los trabajadores, aunque haya capitalistas dentro. Los hubo siempre. Y ahora más, y necesariamente se introducirán más elementos de propiedad privada, de producción privada, de capitalismo y de mercado. Hay que hacerlo porque el sentido común más elemental dicta que se haga, pero con la fuerza que tiene la revolución no debemos temer a eso. Tenemos que reinventarla, tenemos que construirla, tenemos que desarrollarla con el legado de Fidel, nosotros, las cubanas y los cubanos que queremos socialismo cubano», sentenció.
Díaz-Canel respondió también a quienes preguntan «¿Por qué ahora y no antes?». Recordó que muchas de estas transformaciones estaban contenidas en los lineamientos del VI Congreso del Partido, cuando se habló por primera vez de la autonomía municipal y del fortalecimiento de la empresa estatal socialista.
En los lineamientos del VI, VII y VIII Congreso, en la conceptualización del modelo económico y social, ya se hablaba de formas de diferentes formas de propiedad, de diferentes formas de gestión, de cómo se podía gestionar de diferentes formas, incluso la propiedad estatal. Se hablaba de empresas mixtas, se hablaban de las mipymes como un tipo de empresa que tuviera capacidad de acción por el número de trabajadores.
El presidente enumeró otras transformaciones impulsadas por el General de Ejército Raúl Castro cuando estuvo al frente del país: el perfeccionamiento de los órganos locales del Poder Popular, la liberación de los viajes al exterior, la actualización de la ley migratoria, la aprobación de la nueva Constitución, el Código de la Familia, la ampliación del sector no estatal, el diálogo con la administración Obama, la entrega de tierras ociosas en usufructo, el redimensionamiento de los sistemas de salud y educación.
«Esas son las cosas que ha hecho la revolución en cada tiempo difícil. Vamos a hacer nosotros lo que nos toca. Y es continuidad para seguir perfeccionando el socialismo. Porque el dilema que tenemos que resolver nosotros es cómo se construye el socialismo con un bloqueo prolongado, recrudecido, a solo 90 millas de la potencia más imperialista más poderosa del mundo», reflexionó.
El mandatario abordó también el mercado cambiario y la bancarización. «Hay gente preocupada porque va a haber participación no estatal o extranjera en el mercado cambiario. ¿Dónde está la circulación y el mercado cambiario que impone hoy la tasa de cambio en el país? Es ilegal. Cuando sea legal, la empresa estatal también va a poder ir. Y al final habrá un movimiento de divisas que va a alimentar mejor a la economía. Con el recrudecimiento del bloqueo, casi todos los bancos nos tienen cerradas las operaciones y nos cuesta trabajo incluso que lleguen los pagos que recibimos por las exportaciones y por los servicios que damos en este país», explicó.
El presidente compartió un mensaje de esperanza y llamado a la acción:
«La situación de la revolución siempre ha estado así. Pero siempre en la historia es donde encontramos la referencia. Nosotros tenemos que hacer lo que nos toca. Es continuidad para seguir perfeccionando el socialismo. Porque el dilema que tenemos que resolver es cómo se construye el socialismo con un bloqueo prolongado, recrudecido, a solo 90 millas de la potencia más imperialista más poderosa del mundo.
«Pero en la crisis está la oportunidad para los revolucionarios de superar, de crecer, de perfeccionar. No estamos resistiendo solo aguantando, estamos resistiendo creativamente. Y vamos a seguir resistiendo creativamente, y no solo eso, vamos a superar el recrudecimiento del bloqueo. El país va a avanzar y además de eso vamos a vencer», sentenció.
Díaz-Canel rechazó categóricamente las acusaciones de que las transformaciones marginan a sectores históricos. «En las transformaciones todo lo que se aplique tiene que tener una mirada hacia los sectores más vulnerables, tener en cuenta a los jubilados. Lo que estamos buscando es beneficio, que no se acreciente la desigualdad, al contrario, que la vayamos eliminando. Le estamos pidiendo a todos los actores económicos que tengan responsabilidad social con atender a esos sectores. ¿Eso no es socialismo? Buscar solidaridad humana, buscar solidaridad comunitaria».
El mandatario insistió en que las transformaciones no se hacen por presión externa ni para complacer a nadie, sino por soberanía y como resultado de un debate popular prolongado. «Lo estamos haciendo para perfeccionarnos, para poder salir adelante, para vencer ese bloqueo, para destrozar esa idea que tiene el imperio de que nos van a rendir», enfatizó.
Díaz-Canel subrayó la importancia de la seguridad jurídica y normativa para todos los actores económicos, y destacó el papel del Congreso de la CTC en este proceso de explicación y multiplicación de la información.
El presidente llamó a despojarse de la mentalidad de esperar a que alguien venga a resolver los problemas. «La principal comida que nosotros comemos es la que seamos capaces de producir , participando desde el municipio, desde la comunidad. La mayor parte de la comida que necesitamos la podemos producir nosotros aplicando la ecología, la ciencia, la innovación. Con combustible o sin combustible. Y eso es parte de la soberanía alimentaria, que tenemos que lograr», explicó.
En cuanto a la preocupación de que se pierdan las conquistas de la educación gratuita y con acceso a todos en igualdad de condiciones, Díaz-Canel destacó los esfuerzos del país en medio de la crisis.
«Hemos hecho un esfuerzo tremendo a no cerrar el curso escolar en medio de nuestra situación. Y nos adaptamos y tuvimos que cambiar la modalidad de examen de ingreso para la educación superior, pero todos los muchachos que optan por carrera pueden entrar en la universidad. Eso es la justicia social. Sea la procedencia que sea, sea el color de la piel que sea, sea el credo que sea, todos tienen derecho a tener la universidad», enfatizó.
El presidente concluyó su intervención con un llamado a la unidad y a la acción colectiva.
«Para defender eso hay que producir, hay que crear riqueza y hay que ser capaz de distribuir esa riqueza con un concepto de justicia».
