En el congreso se patentizó la unidad de las administraciones y organizaciones sindicales para transformar el país Autor: Roberto Suárez Publicado: 28/06/2026 | 12:12 pm
Heredero de la tradición unitaria de Lázaro Peña González, el Capitán de la clase obrera, el 22do. Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) concluyó sus sesiones finales con la mirada fija en las transformaciones económicas y sociales del país y la certeza de que el cambio real nace del aporte de todos.
Ello se patentizó este sábado junto al Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien pronunció las palabras centrales de un cónclave que no llegó para maquillar realidades, sino para proponer y debatir soluciones impostergables.
En un escenario marcado por tensiones financieras y transformaciones estructurales, los participantes asistieron como verdaderos protagonistas de la innovación, la producción de alimentos y el sostenimiento de las conquistas de la Revolución. Fue por ello que el Jefe de Estado aseguró que «el espíritu presente en el Congreso nos multiplica la energía», porque «no podía ser más oportuno» para el momento que vive el país.
En la sesión de clausura se dio a conocer el nuevo Consejo Nacional de la CTC, así como su Secretariado Nacional integrado por 13 miembros, elegidos por sus cualidades personales y experiencia en la dirección sindical desde la base, el cual dirigirá Osnay Miguel Colina Rodríguez.
Al hacer uso de la palabra, resaltó el firme compromiso y apoyo de los trabajadores hacia las transformaciones económicas y sociales aprobadas recientemente en el país. Además, envió un saludo especial al General de Ejército Raúl Castro Ruz, «siempre pendiente de los trabajadores cubanos y de lo que son capaces de emprender para que la Revolución crezca».
A los debates finales de la cita asistieron, además, los miembros del Buró Político Manuel Marrero Cruz, primer ministro; Salvador Valdés Mesa, vicepresidente de la República; Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del Partido; Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas; así como el
Comandante del Ejército Rebelde José Ramón Machado Ventura.
El poder adquisitivo del salario frente a la inflación; la atención priorizada a los jubilados —un sector que enfrenta serias afectaciones ante el deterioro de las pensiones—; la urgencia de dotar de verdadera autonomía a la empresa estatal socialista, entre otros temas, marcaron la pauta de las discusiones.
El director general de la Organización Internacional del Trabajo, Gilbert Houngbo, trasladó a los sindicalistas cubanos —a través de un mensaje virtual— su profunda solidaridad en los tiempos actuales, marcados por el recrudecido bloqueo estadounidense. «En esas circunstancias —afirmó— el compromiso, la resiliencia y la creatividad de los trabajadores se vuelven más importantes que nunca».
Las vivencias desde la base aportaron un hondo sentido humano al debate. «Este es el Congreso de la valentía del pueblo cubano», afirmó Carlos Rafael Quintero, trabajador de la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes de Cienfuegos, quien presentó la propuesta —aprobada por unanimidad— de que una de las importantes obras que hoy ejecuta el sistema electroenergético nacional lleve el nombre del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menénez como «justo tributo a todo lo que hizo, por su ejemplo para nuestra industria, a la que dedicó sus últimos años».
Como afirmaron los delegados, la etapa más difícil del Congreso empieza ahora: implementar todo lo acordado. El llamado colectivo es a la acción creativa, a combatir la apatía, desterrar la burocracia en los sindicatos y demostrar que la eficiencia económica es hoy la defensa más importante de la Revolución.
