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Mágica danza

El primer homenaje póstumo a la prima ballerina assoluta Alicia Alonso se ofreció en la noche de este viernes en el Teatro Sauto

Autores:

Hugo García
Ayose S. García Naranjo

Matanzas.— «Cuba y el mundo hoy están invadidos de tristeza. Nuestra Alicia falleció en su ciudad natal, a los 98 años de edad. Siento el deber y el compromiso aun más fuerte con su legado artístico», expresaba la primera bailarina Viengsay Valdés, subdirectora artística del Ballet Nacional de Cuba, ante un auditorio que había colmado el recién reabierto Teatro Sauto, porque no solo estaba ansioso de apreciar a nuestra compañía danzaria cubana más internacional en el legendario escenario matancero, sino, sobre todo, de rendir tributo a la ya eterna prima ballerina assoluta.    

«Sus consejos, tan acertados en cada momento, los conservo como algo preciado. Aquellos que aprendimos de ella directamente, quienes conocimos su obra y pensamiento, nos sentimos en el deber de transmitirlo para que se mantenga vivo su ideario», expresó la Valdés evidentemente emocionada, también para ese público que ocupó los exteriores del teatro para vivir aquel momento histórico.

«La constancia, la exigencia, la calidad interpretativa y técnica, la pasión por la danza —contagiosa— y la determinación de Alicia son cualidades que pocas personas reúnen. Desde mi primera clase en el Ballet Nacional de Cuba, recién graduada de la escuela, tuve la oportunidad de asomarme al Salón Blanco de la compañía, donde descubrí a la maestra haciendo sola la barra, mientras un pianista le tocaba melodías. Yo tenía 17 años y no podía apartar los ojos de sus pies. Nítidamente recuerdo que hacía el ejercicio de frappé, llevaba mallas negras y sus zapatillas media punta, color rosa, atadas con cintas. La agilidad del movimiento era asombrosa y tenía 74 años de edad.

«Aprendió de los grandes maestros rusos, franceses, italianos; se impuso como única en su manera de bailar. Nuestras características propias de la escuela cubana de ballet fueron esculpidas en ella como modelo. Su gusto estético y temperamento hoy nos identifica en cualquier parte del mundo.

«A partir de hoy, aquellos que de una manera u otra han sentido de cerca su esencia, deberían homenajearla de la manera más respetuosa posible.

«A pesar de la inesperada noticia, el BNC no detuvo sus labores, partió hacia Matanzas. El Teatro Sauto tiene hoy el privilegio de ser sede de la primera función homenaje a nuestra Alicia. Tras la noticia no hubo tiempo para llorar, pero sí para hacer lo que ella nos enseñó… ¡y eso es simplemente bailar! Bailar con el corazón. ¡Viva Alicia!».

En el teatro permanecía un silencio inalterable, impregnado de reverencia, de admiración, de tristeza... A la entrada de la sala, nos habían entregado unos programas donde se reseñaba la visita histórica de la prima ballerina assoluta al mismo Teatro Sauto, ocasión en que las palabras de bienvenida y apoyo estuvieron a cargo del poeta Agustín Acosta y en ella la poetisa Carilda Oliver dio a conocer su poema Alicia Alonso, inédito hasta entonces. Y en solo segundos uno piensa en estos detalles y muchos otros que asocia de manera irreflexiva y ya no puede más que sobrecogerse.

Así de sentido resultó el homenaje que en la noche de este viernes tributó el Ballet Nacional de Cuba (BNC) a Alicia, luego de su deceso.

Además de Viengsay Valdés, también subieron a la escena del coliseo matancero Grettel Morejón, Claudia García, Ginett Moncho, Dani Hernández y Rafael Quenedit, secundados por solistas y el cuerpo de baile.

Para la gala se presentó un programa concierto integrado por las obras: Las sílfides, Muñecos, Nuestros valses y Celeste, con lo que se dio continuidad a la rica trayectoria escénica del Sauto, el cual atesora grandes acontecimientos culturales y que fuera exaltado por Alicia.

Con coreografía y montaje de la Alonso a partir de la versión original de Mijaíl Fokín, subió a las tablas Las sílfides con música de Fryderyk Chopin y diseños de Salvador Fernández, basado sobre los originales de Alexander Benois.

El eterno tema de los juguetes que toman vida durante la noche inspiró al maestro Alberto Méndez, premio nacional de Danza, para crear Muñecos, protagonizado por una muñeca típica cubana y un soldado de plomo, quienes se aman en la noche encantados por la música compuesta por Rembert Egües.

Correspondió a Valdés interpretar junto al también primer bailarín Dani Hernández el pas de deux final de Nuestros valses, titulado Valsette, una de las obras cumbres del venezolano Vicente Nebrada.

Celeste puso broche de oro a la gala. La impresionante creación de la coreógrafa belga-colombiana Annabelle López Ochoa hizo que el público ovacionara cerradamente a una compañía portentosa, porque su fundadora y directora general lo fue mucho más.

A lo largo de 156 años los matanceros han disfrutado del arte de las más connotadas figuras del ballet como nuestra Alicia, la rusa Anna Pavlova y el bailarín español Antonio Gades, quienes encontraron en el Sauto también su calurosa casa.

Similar a la Scala de Milán, el Teatro Sauto fue diseñado por el ingeniero y pintor italiano Daniel Dall’aglio e inaugurado el 6 de abril de 1863.

Con Las Sílfides comenzó el programa concierto de la gala que el Ballet Nacional de Cuba le tributó a su Alicia el viernes último en el recién abierto Teatro Sauto de Matanzas.Fotos: Ayose Naranjo.

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