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Una apuesta por las raíces de nuestra música

Apoyado por el productor estadunidense KC Porter, Azabache All Star es un proyecto consumado que busca amplificar el alcance de los géneros tradicionales más autóctonos del oriente del país

 

Autor:

Sergio Félix González Murguía

Mucho se sabe de la diversidad de la música cubana, fraguada en décadas de investigación y creación constantes. Bajo el paraguas de toda esa riqueza se resguardan infinidad de géneros y expresiones musicales, modos e instrumentos peculiares que conforman todo un acervo cultural, desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí.

En oriente existe una cosecha musical que da fe del sabor de su tierra caliente, curtida a base de congas, corneta china, fuego y tambor, donde géneros como el nengón, el son y el quiribá la dotan de un tesoro particular que solo puede encontrarse en esa región y atrapa a los curiosos más fieles de cualquier latitud.

Uno de esos enamorados es el productor estadounidense KC Porter. El reconocido creador internacional quedó seducido por la frescura de los géneros tradicionales que se cultivan en la región más oriental, a raíz de un intercambio con artistas cubanos que devino labor investigativa intensa para canalizar todos esos saberes, ritmos y sensaciones en un nuevo proyecto musical.

De ese empeño ha nacido Azabache All Stars, fruto de un material discográfico que vio la luz a inicios de este año. El disco, disponible en las plataformas digitales, contó con la producción de creadores cubanos y el propio KC Porter y reunió a importantes agrupaciones y cultores de diversos géneros que conforman el sello de identidad del oriente cubano.

«KC Porter presenta: Azabache de Cuba (La calle está caliente) es una apuesta por las raíces de nuestra música», asegura Alden González, uno de los productores del proyecto por la parte cubana, quien compartió con JR algunos detalles del material y de futuros empeños encaminados a que el público cubano y foráneo conozca aspectos concretos de la música tradicional cubana y del oriente, pero sobre todo para poner a bailar a la gente.

A lo largo de diez temas, el disco fue el pretexto para reunir a artistas de diferentes agrupaciones y con distintas influencias e inquietudes en un formato all stars que hace gala de la amplia diversidad musical que posee ese territorio del país, una muestra de la riqueza de la Mayor de las Antillas. Bajo la dirección de Wilber Jesús Cos, la agrupación Azabache de Cuba, presente desde hace algunos años en el panorama artístico santiaguero, sirvió de conjunto aglutinador para que se sumaran otras voces e instrumentos a un empeño que recuerda al logrado con el Buena Vista Social Club.

Se dieron cita músicos, en su mayoría jóvenes, componentes de la banda de Cándido Fabré, la orquesta Los Karachi, el Septeto Turquino, el Cuarteto de Saxofones de Santiago de Cuba, Ecos de Tivolí, la Conga de Los Hoyos, entre otros.

Entonces, géneros como el nengón, el quiribá, el son, se muestran junto al sucu sucu y el guarapachangueo, para conformar un producto lleno de colores y ritmos diversos que dan cuenta de la versatilidad de nuestra música. Cada tema fue compuesto para este material con letras que apelan a la actualidad, interpretadas con estos ritmos tradicionales. Guantanamera mi amor, La casa por la ventana, La calle está caliente y Vamos pa’l batey, son algunas de esas composiciones que nos sitúan directamente en el centro de Santiago de Cuba, en la calle Enramadas o en algún barrio de Baracoa.

Otros como Ya se acabó el querer, Linda mujer, A la loma, Conga le voy a dar, Ay caray y Contrólate completan este fonograma en el cual se escuchan las voces de Robin Matos, cantante de Los Guanches; Pacheco, antiguo integrante de la Unión Sanluisera; Dagoberto Planas, voz líder de Los Karachi, recientemente fallecido, así como Michel Antonio González, cantante del Septeto Turquino. Ángel Valerino «El Puro», Ignodis Barroso, quien
defiende su tema a ritmo de nengón y Richard Rabelo canta la conga que cierra el disco.

«Esa energía juvenil es la que quisimos imprimir al material y KC Porter es un productor que siempre ha trabajado música poderosa para convertirla en masiva. Estamos hablando de un productor de los más importantes en el mundo que ha trabajado en más de 40 álbumes, con Ricky Martin, Laura Pausini, Selena, entre otros y el hecho de que esté apostando por nuestra música tradicional es una muestra de la riqueza que poseemos», comenta Alden González.

Para el coproductor cubano de este gran proyecto musical, nacido y criado en Santiago de Cuba, resulta relevante esta labor de rescate de géneros que usualmente no son tan conocidos fuera de las regiones donde se desarrollan. «La gente todavía baila con el nengón y el quiribá en las zonas rurales de Cuba, pero lamentablemente no se visualiza así en los grandes conglomerados urbanos. La música tradicional tiene un impacto real en la zona de la que nosotros provenimos y por eso es que nos interesa amplificarlo y creemos que KC Porter tiene un ojo muy agudo para ayudarnos a hacerlo e impactar tanto en Cuba como en el mundo», destaca.

El resultado es un sonido natural, auténtico de ese formato en vivo que eriza la piel y nos pone a bailar, en el que se junta el trabajo del director de la agrupación Wilber Jesús Cos y el ingeniero de sonido Iván Salas.

El empeño de Azabache All Stars está lleno de posibilidades y caminos creativos. Ya trabajan en un segundo material —Altavista Social Club— que puede estar listo en diciembre próximo y consolidará sus intenciones de expandir la visión de los ritmos tradicionales cubanos del oriente como un fenómeno caribeño.

«Todo tiene que partir de aquí», recalca Alden González y hace hincapié en la necesidad de seguir investigando y creando en torno a nuestros ritmos tradicionales. «Nosotros debemos lograr de manera orgánica un impacto en el público que generacionalmente coincida con la composición de la mayoría del grupo, que son jóvenes. Nuestro primer objetivo es que la gente perciba que hay jóvenes defensores de la música tradicional desde nuevas perspectivas, aun cuando el respeto a los códigos de esos géneros sea lo primero».

Entre esos jóvenes se encuentra Damian Busqueta, músico santiaguero, profesor del Conservatorio Esteban Salas y otro de los productores del proyecto inicial de Azabache All Stars, quien también asumió parte de la mezcla de sonidos. Su comienzo en la música fue a través de las congas y previo a este proyecto había realizado varios trabajos con la Conga de los Hoyos. Asegura que aventuras musicales como esta le permiten expandir su lenguaje.

«Esa diversidad cultural que existe en Santiago es lo que nosotros queremos transmitir. Lo particular de esta producción es que los arreglos surgieron solos, nosotros no nos sentamos mecánicamente a trabajar. Empezamos a hacer música, el trecero cogió el instrumento, tocó un tumbao y fuimos cambiando y agregando. Entonces la identidad de los músicos santiagueros, esa manera diferente de sentir la clave, un acento diferente se puso en fusión del bailador, para que goce con este disco».

 

 

 

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