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Lente al servicio de lo urgente

La obra del realizador francés Yann Arthus-Bertrand y su compromiso con la protección del planeta, son reconocidos por estos días durante el 1er. Festival Internacional de Cine y Medioambiente del Caribe en Isla de la Juventud

Autor:

Sergio Félix González Murguía

YANN Arthus-Bertrand (París, 1946) ha visto demasiado lo que somos y, sobre todo, lo que podemos dejar de ser algún día. La deriva sin freno de la sociedad global, envuelta en dinámicas basadas en el consumo y la explotación desmedida de los suelos, así como la belleza amenazada de varias zonas de nuestro planeta, han sido captadas por el lente de este documentalista francés. Así, él ha encontrado en la lucha contra el cambio climático y las desigualdades el sustrato de su actividad creativa, con amplio reconocimiento mundial.

Hasta las costas cubanas ha llegado la obra del creador europeo que por estos días es reverenciada durante la primera edición del Festival Internacional de Cine y Medioambiente del Caribe Isla Verde, con sede en Isla de la Juventud. Arthus-Bertrand acaba de ser agasajado por el comité organizador de la cita con un Premio Isla Verde, galardón que reconoce a figuras que desde sus distintos ámbitos de acción contribuyen a la protección del la gran casa de todos.

Uno de los platos fuertes del evento ha sido la muestra retrospectiva de la obra del creador francés, compuesta por cuatro largometrajes documentales —Legacy, notre héritage (2021), Home (2009), Planeta Océano (2012) y Terra (2015). Se trata de una selección bastante completa de años de compromiso del realizador con un cambio en la conciencia de los seres humanos para mejorar la vida en el planeta, mostrando las realidades, convocando a una transformación de los hábitos, apelando al sentido de lo colectivo y de lo humano.

Y apareció en la gran pantalla del cine Caribe de Nueva Gerona Legacy, notre héritage (Legado, nuestra herencia), una obra cruda, un diálogo con el hombre que piensa, provisto de la constatación de que no estamos logrando revertir el cambio climático que durante siglos ha provocado la acción del hombre sobre la tierra.

Legacy… supone para el realizador un retorno por la senda trazada en Home y la comprobación de que en una década poco se ha hecho para revertir los problemas que ya identificaba en aquel primer documental de 2009, que ha sido visto por más de 600 millones de personas alrededor del mundo.

«¿De dónde venimos?, ¿de dónde surgió la primera chispa de vida?, ¿cómo la agricultura ha cambiado la relación del hombre con la naturaleza?, ¿hemos olvidado que los recursos son escasos?, ¿podemos cambiar el modelo?, ¿qué aspecto tendrá nuestra tierra mañana?», son apenas algunas preguntas que formula Home y para lo cual Arthus-Bertrand recorrió zonas de unos 60 países de todos los continentes.

El resultado deviene en imágenes sorprendentes, conmovedoras y lacerantes, un discurso visual que, sin duda, nos deja pensativos y —vistas las imágenes diez años después— alarmados. Porque a la altura de una década, conocidos los recientes informes de los expertos de Naciones Unidas sobre las temperaturas que podrá alcanzar la tierra en los próximos años, así como los sucesivos fracasos de las recientes convocatorias de la Conferencia de las Partes (COP) para establecer límites en las dinámicas de producción y consumo actuales, solo hacen pensar que los datos inevitablemente puede ir a peor.

 Legacy… trae esas certezas: «Necesitamos reducir nuestro uso de combustibles fósiles en un cinco por ciento cada año», «el 70 por ciento de las emisiones de CO2 son producidas por el 10 por ciento de la población mundial», «3 000 millones de personas están en riesgo de desplazamiento para 2070», son algunos de esos datos que se suman al harto conocido, aunque no concientizado lo suficiente, panorama global de la deforestación, pérdida de la biodiversidad terrestre y marina, el progresivo derretimiento de los polos, entre otros escenarios cuasi apocalípticos. Pero el creador elige apelar a la acción concreta como base para mantener la esperanza.

«Somos los ciudadanos, las empresas, los Estados: podemos hacer los cambios juntos», es una de las líneas finales del documental. Arthus-Bertrand prefiere el plano cenital para descubrir los fractales que se muestran gloriosos en la naturaleza, paisajes extraordinarios que mantienen la atención de un espectador fascinado.

 Es notable la predilección del realizador por ver los acontecimientos con la mirada en picado, como un halcón que todo lo vislumbra y luego viene y nos lo cuenta. La obra de este creador va más allá de una mirada ambiental, superficial: construye un relato, una poética de lo ecológico para hablarnos con claridad de lo que nos rodea, lo que estamos haciendo, lo que no y lo que podemos hacer para enmendar lo urgente.

Una obra comprometida con su tiempo

Yann Arthus-Bertrand tuvo conocimiento del tributo que la primera edición de Isla Verde tenía entre manos, aunque no pudo estar presente. Según conoció JR a través del comité organizador de la cita, desde hace algunos años el realizador francés no viaja en avión, salvo si alguna emergencia lo requiere, con el objetivo de disminuir la huella de carbono que deja el uso de este medio de transporte. Dicha premisa es un ejemplo para el resto de la Humanidad en aras de lograr esos cambios de hábitos y la protección del entorno.

Precisamente sobre el entorno, con Terra y Planeta Océano, Arthus-Bertrand se une al realizador Michael Pitiot y la narrativa visual y sonora adquieren dimensiones más inversivas e intimistas para el espectador. Accedemos a ciertas intimidades de los espacios naturales, cuya gran parte nuestros ojos jamás verán en vivo, pero dicha visualización ayuda a tomar conciencia de lo que nos estamos jugando como Humanidad en esta batalla climática.

De eso trata el tipo de cine que hacen realizadores como Yann Arthus-Bertrand y que son defendidos en plataformas como el recién instituido Festival Isla Verde: mostrar para convocar, conmover para hacer reflexionar. El también fotógrafo entiende que para salvar el mundo primero hay que salvar a las personas, por ello también le dedica gran tiempo creativo a conversar con ellas, entender sus anhelos y cómo pueden ayudar a la causa común.

De ese empeño nacen proyectos como Human, 2500 horas de filmación rodadas en 60 países, de la cual obtuvo 2000 entrevistas acerca de temas universales como el amor, la guerra, la pobreza o el futuro del planeta. El proyecto fue estrenado en 2015 ante la Asamblea General de Naciones Unidas y contó, entre otros, con el apoyo de la Fundación GoodPlanet, creada por él en 2005.

De Human nació Woman (2019), otro proyecto empeñado en mostrar los rostros de la desigualdad desde la mirada de las mujeres, sus vivencias en varias latitudes. Los más recientes, Vivant y Renouer avec le vivant —ambos estrenados en 2023—, se quedan en los predios del país natal del realizador francés que decide mostrar una visión particular de la biodiversidad de la nación gala y el trabajo de especialistas en el entorno. A ello se suma una producción fotográfica tan sorprendente como la obra audiovisual y ahí aparecen libros como Arquitectura desde el cielo y La Tierra vista desde el cielo: Una imagen aérea del planeta, un best seller a nivel mundial.

En su página oficial, el creador deja por escrito y se muestra convencido de que «hoy, más que nunca, el impacto de una fotografía se deriva del mensaje que transmite. Busco un sentido, un estilo, una emoción. Una gran fotografía no se puede inventar; es un regalo para ser recibido». No podría definirse mejor porque la mirada de Arthus-Bertrand es un regalo que emociona y penetra en las conciencias. Por suerte, también gracias al acceso a plataformas digitales, sus obras audiovisuales pueden ser consultadas en espacios como YouTube. Acudamos a ellas y dialoguemos con un creador que habla de esas urgencias que atañen a toda la Humanidad.

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