Carmita Ruiz, destacada humoristas, nominada al Premio Nacional de Humor en 2016. Autor: JAPE Publicado: 27/03/2026 | 10:31 am
—¿Cuándo Carmen Ruiz descubre su vis cómica?
—Desde que era bailarina en la ENA, luego de dar las clases durante una hora y cuarto, nos daban un receso de diez minutos y salíamos a merendar, a descansar, y, dentro del grupo, se me ocurrían algunas cosas que decía sin intención de hacer reír, pero que causaban risa. Yo me sentía a gusto, pero no tenía idea de que podía explotar ese carisma como humorista.
«Ya en el Conjunto Nacional de Espectáculos, nuestro cuerpo de baile acompañaba a muchas figuras y, en ocasiones, me daban algún texto pequeño dentro del montaje, y me pedían que lo dijera de esa forma que yo tenía muy peculiar de hablar. Alberto Alonso, el director, fue el primero en ver que yo tenía cierta facilidad para el humor.
«Con el tiempo, Alejandro García (Virulo, toma la dirección del Conjunto, y, en un ensayo, me entrega un texto, y me pide que lo diga de la manera en que yo me ponía a jaranear con mis compañeros fuera de escena. Lo dije y los que estaban presentes rieron, pero yo estaba muy nerviosa, porque con nosotros trabajaban actores reconocidos como Natalia Herrera y el chileno Jorge Guerra, entre muchos otros que Virulo invitaba.
«Llegó la noche y, en el momento indicado, dije mi bocadillo y se “cayó” el teatro de risa. A Virulo esto le causó buena impresión; a partir de entonces, comenzaron a escribir texto expresamente para mí, incluso el escritor Eduardo Rómulo escribió mi primer monólogo que se tituló El beso.
«Así, comencé a alternar el baile con la actuación. Recibíamos clases de actuación con Armando Suárez del Villar, Vicente Revuelta y el propio Jorge Guerra. Clases de canto con el maestro Luis Carbonell, con Mario Fernández… fue un aprendizaje riguroso porque Virulo decía que sí hacíamos parodias, aunque fuera humor, no podía haber desafinación. Había que hacerlo en el tono correcto, nada era improvisado. Desde los tiempos de Alberto Alonso, en el Conjunto hubo esa rigurosidad con todo, el baile, la música, el canto…»
—¿Y cómo surge Teresa Prieto?

Su popular personaje, Teresa Prieto, marcó pauta en el trabajo del Conjunto Nacional de Espectáculo, de los años ochenta y en el humor cubano de los años posteriores. Foto: JAPE/Archivo personal.
—Soy una persona que gusta de conversar mucho, particularmente con las personas mayores. Conocía a una señora que hablaba parecido a la forma en que yo lo hacía cuando actuaba. Comencé a fijarme en esa persona. Tomaba cosas de ella y cosas mías, las iba uniendo y así surgió finalmente la voz y la forma de expresarse del personaje, que aún no era personaje. Fue Virulo quien me dijo que debía buscarle un nombre para cuando nos presentábamos en otras actividades fuera del teatro, incluso, para hacer mis monólogos. Busqué un nombre que no fuera el mío y que me sirviera para acentuar la deformación que hacía al pronunciar la erre… comencé a indagar hasta que surgió “teyesa pieto”, o sea Teresa Prieto.
—Recuerdo que este personaje se hace popular rápidamente, no solo en el teatro. Teresa Prieto se hizo común en los programas estelares de la televisión. ¿Esta nueva proyección tuya como humoristas qué fue lo que más exigió de ti?
—La disciplina. Documentarme mucho sobre el humor, sobre todo aquellos grandes que nos antecedieron como Carlos Pous, Candita Quintana, Alicia Rico, Eloísa Álvarez Guedes, Chaflán… sé que se me queda alguno, pero, en general, traté de buscar información de lo que había acontecido en el Teatro Martí en su época dorada de buen humor. Yo siempre tuve claro que mi razón de ser se debía al trabajo que ellos realizaron antes. Tengo una feliz experiencia con el maestro Carlos Ruiz de la Tejera que es un libro abierto. Me daba muchos consejos porque él venía de Teatro Estudio, además, es una persona que sabe hablar de todo. Armando Suárez y Vicente Revuelta también fueron muy importantes en el desarrollo de mi personaje. El personaje de Teresa Prieto se hizo popular gracias a todos ellos, y me di cuenta que el humor es muy difícil sobre todo para las mujeres. No obstante, te puedo decir que si tienes rigor y mucha “bomba” puedes lograrlo».
(Fragmento de la entrevista realizada a Carmita Ruiz, en 2014, para el proyecto de la serie audiovisual Vivir y morir de la risa).
Carmencita Ruiz, una gran aprendiz
Carmen Ruiz nació en La Habana en 1970. Siendo muy joven comienza su vida artística en la Escuela de Ballet ubicada en L y 19, en el Vedado. Después de terminar sus estudios, se presentó a una convocatoria para el cuerpo de baile del teatro Karl Marx, conocido como el Conjunto Nacional de Espectáculos. Allí, recibió clases de ballet, bailes populares y actuación, entre otras asignaturas.
Su personaje icónico, Teresa Prieto, surge de forma empírica dentro del Conjunto Nacional. En los años venideros, Carmen y su personaje se hacía popular en el teatro Karl Marx y se hizo parte fundamental en obras antológicas del Conjunto —bajo la dirección de Alejandro García (Virulo)— como La esclava contra el árabe, El bateus de Amadeus o El infierno según Virulo. A su trabajo en el teatro, se sumaron las presentaciones en la televisión nacional en programas como Sabadazo, entre otros.
En el año 2016 fue nominada al Premio Nacional de Humor. En 2017 se presentó en varias ciudades de Cuba con el espectáculo Aquí está Teresa Prieto, bajo la dirección y producción artística de Rolando Fidel Ramírez Calderón.
Como bailarina y actriz ha tenido diversos contratos en el exterior. Participó como actriz en la película El traductor, una producción canadiense-cubana. A principios de 2020, comenzó el rodaje en Santo Domingo (República Dominicana) en una película dominicana-italiano-cubana, que se detuvo por la cuarentena. En la telenovela cubana Tú, del realizador Lester Hamlet, representó a la tía Miqui, un personaje dramático.
Cuando fue nominada al Premio Nacional de Humor comentó: «Estoy muy feliz y agradecida por esta nominación, pues, en un país como este, con la tradición que tiene de excelentes actores que han cultivado el género, me siento como una gran aprendiz con muchos deseos de dar todo lo que tiene, que es su arte».
