Roly Peña, actor y director de extensa obra audiovisual donde destaca su labor en el humorismo cubano. Autor: JAPE Publicado: 02/04/2026 | 06:12 pm
—Tienes una vasta carrera como actor y director en diversos géneros, sin embargo, a mi entender, muestras cierta preferencia por el humor… ¿Es cierto?
—Disfruto mucho dirigir el humor por dos cosas: primero, porque me gusta criticar, como mismo me levanto en la mañana y me crítico. Creo que la crítica hace mucha falta y el humor es crítica potencial. Es, precisamente, darle latigazos a lo que no esté funcionando bien. En términos médicos, el humor es la medicina preventiva de la sociedad. Cuando hay un problema que debe resolverse rápido, y se critica mediante el humor estamos evitando que ese problema haga metástasis. Si la tendencia es no hablar de los problemas, no discutir los problemas, no burlarte de los problemas, ocultar los problemas… llega el momento en que ya no hay solución. El humor juega un papel importante en señalar y evitar a tiempo males mayores.
«Y, en segundo lugar, como director tengo la facilidad de guiar, orientar, manipular hacia dónde quiero llevar la idea. A dónde dirigir mi objetivo. Como actor no puedo hacerlo porque me debo al interés del director. En ambos casos (actor o director), la exigencia profesional es la misma. El humor es tan disfrutable, tan divertido que apenas sientes el rigor. El problema está en no perderte en el disfrute personal y sostener la idea y el concepto de que estás haciendo humor para el disfrute de muchas personas. No olvidar que estás transmitiendo un mensaje en función de un receptor, un público, un televidente.
—¿Cómo ves a los humoristas y el humor en Cuba?
—Entre los humoristas hay de todo. Hay grandes profesionales del humor, hay jodedores, hay oportunistas… Al igual que en todos los tiempos hay humor blanco, humor negro, humor inteligente… pero también hay humor barato, humor grosero. Ahora estamos saliendo de un periodo que también es especial para el humor. En los años ochenta se hacía un humor mucho más elaborado, con grandes puestas en escenas, obras geniales, literatura humorística bien pensada, con una eficaz dramaturgia. Caímos en el Periodo Especial. El cabaret comenzó a dar más dinero que los teatros y ganó espacio el humor más barato. Fue un proceso mundial donde el ser humano se hizo más vago a la hora de pensar. En todos los géneros ganó terreno el facilismo. El humor también ha contribuido a esto y fuimos perdiendo aquella manera aguda de hacer reír que nos caracterizaba. No obstante, pienso que ya nos vamos recuperando y ese humor oportunista —no porque critique, sino por malo— va quedando atrás y se avizoran proyectos muy interesantes.
«Los humoristas, en comparación con el resto de las artes, llevan ventaja en Cuba. Tienen a su favor una gran masa de público. Un inmenso pueblo que agradece reír. Sin embargo, esta primacía popular, no lo es tanto de manera oficial. No olvidemos que el humor, por lo general, es crítica. Creo que la falta de una política cultural pensada, discutida con los humoristas, y dirigida al humor en los medios, lo ha convertido en un problema. Aquellas personas que están al frente de algo que contenga espacios para el humor ve en esto un problema, ya sea para sus puestos, su reputación, su garantía profesional… lo cierto es que, a pesar del apoyo del pueblo, que pide más espacios humorísticos en la televisión, para quienes tienen que provocar esos espacios, colocar los programas de humor, constituye un dilema y prefieren poner otras propuestas».
(Fragmento de la entrevista realizada a Roly Peña, en 2014, para el proyecto de la serie audiovisual Vivir y morir de la risa).
Un vistazo a la obra de Rolando Peña Lorenzo

Roly (de pie), dirige la grabación de una de las escenas de la serie Junto pero no revueltos, que realizara con el grupo humorístico Etcétera, como protagonistas, y actores invitados. Foto: JAPE/Archivo personal
Popular actor y director de cine y televisión cubana. Formado como instructor de teatro donde recibió tres años de actuación y uno de dirección teatral. Luego, se gradúa en Licenciatura en Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual, con el perfil de dirección, en el Instituto Superior de Arte (ISA), en la facultad conocida como Famca. Es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales (ACCS) y del Movimiento Nacional de Video (MNV).
En su desarrollo actoral se ha destacado en múltiples proyectos audiovisuales, desde su primera incursión en el filme Una novia para David y la teleserie La delegada, ambas de 1985. Con posterioridad, realizó varios trabajos, con destacada labor en el teatro, la radio el cine y la televisión, tanto cubana como de otros países, alternando su doble condición de actor y director.
En su fructífera carrera también aparecen sus labores como director de la brigada de instructores de arte 20 Aniversario en Cienfuegos (1986 y 1987). Director y profesor del grupo de teatro de aficionados Yaguaramas (1986 y 1987. Con este grupo obtuvo mención en un Festival Nacional de Aficionados. Instructor de teatro en la Casa de Cultura de Playa (1991). Director artístico de espectáculos de variedades en el Complejo Morro Cabaña (1991). Profesor de dirección en talleres de superación para telecentros municipales y provinciales (2005 y 2006). Jurado del Festival Provincial de Telecentros en Villa Clara (2006). Profesor del ISA, en la facultad de cine, radio y televisión en la especialidad de dirección de televisión.
Su intensa entrega en la realización de audiovisuales le ha merecido varias distinciones, entre ellas, el Premio Caracol a la mejor dirección para obra seriada, por Enigma de un verano, otorgado por la Asociación de Cine Radio y Televisión de la Uneac (2001); y el Premio Caracol a la dirección para obra seriada, por la obra Coco verde, otorgado por la Asociación de Cine Radio y Televisión de la Uneac (2003).
En el Festival Nacional de la Televisión (2004), Roly Peña, como le conocemos, ganó el Premio a la mejor obra seriada, por la obra Coco verde. También resultó Nominado a mejor video clip en los premios Lucas, música instrumental Habana Sax, No son de La Habana (2005). Y, en 2016, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias le entregó la Réplica del machete mambí del Generalísimo Máximo Gómez.
De su trabajo más reciente, sobresale la dirección de la serie humorística Juntos, pero no revueltos, y la película Diana, que fuera estrenada, en el pasado Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, con gran aceptación del público.
