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Reparador de corazones

Una joven le hablaba con mucha ecuanimidad al Terco Corazón de Enmanuel; y en una camilla descansaba, mientras recibía una transfusión, el Desangrado corazón de Silvio Rodríguez

Autor:

JAPE

 

HE visto muchísimas innovaciones en cuanto a negocios y emprendimientos nacidos en nuestro país en los últimos años. Pensé que ya nada me sorprendería, pero no es así. Alguien me habló de este lugar: un reparador de corazones, y me dije: nada nuevo, pura metáfora y poesía, al estilo del reparador de sueños.

«La idea me la dio Toni Braxton cuando me pidió que arreglara su corazón», —me confesó el joven médico, que también ha cursado estudios de arquitectura, diseño, sicología… entre otras disciplinas, cuando me personé en su establecimiento. «La vi tan triste que no pude negarme y puse todo mi interés y conocimiento en repararlo. Lo demás vino con el tiempo y los comentarios, que fueron regando la voz hasta llegar a las redes. Se me inundó la casa de peticiones y tomé la decisión de abrir este lugar», expresó.

Y era cierto, mientras caminaba por el sui géneris espacio pude ver a muchos de sus clientes (o pacientes, mejor dicho) que ocupaban las diferentes secciones en que ya se dividía el cardio restaurador. Apenas podía abrir la boca,  mientras mi anfitrión explicaba cada uno de los casos que se atendían en ese momento.

El primer asistente —porque ya tiene algunos colaboradores que le ayudan en tan noble empeño—, con mucha paciencia, quitaba una a una las espinas al Corazón espinado de Maná.

Una joven le hablaba con mucha ecuanimidad al Terco Corazón de Enmanuel; y en una camilla descansaba, mientras recibía una transfusión, el Desangrado corazón de Silvio Rodríguez.

Un herrero, con golpes certeros, libraba el Corazón encadenado de Camilo Sexto. En un rincón sentado, muy entretenido con el celular, estaba el Corazón tonto de Steve Perry. A su lado, comía con voraz apetito, el Corazón hambriento de Bruce Springsteen. «Ese es el que más caro me sale», comentó el especialista, mientras lo señalaba.

Pude conocer de primera mano que, con el tiempo y las peticiones diversas, ha tenido que ampliar «el negocio» y contratar algunos especialistas. En una ocasión trajo a un astrónomo para resolver el caso de Eclipse total del corazón de Bonnie Tyler; o el reconocido sonidista que logró entender a Roxette cuando decía Escucha a tu corazón. También me habló del increíble trabajo que realizó un famoso chamán yucateco para librar el Corazón embrujado de Christina Aguilera.

En una habitación contigua, casi al aire libre, pude ver a un escultor que, cincel en mano, trataba de dar mejor forma al Corazón de Piedra de The Rolling Stones. Muy cerca aguardaba turno el Corazón de acero de Sonia López, acompañado por los miembros de La Sonora Santanera.

Finalmente llegamos a un lugar con dos recámaras. Una era el área de quemados donde atendían al Corazón en llamas de Michael David Rosenberg (Passenger). En la otra, con más grados de calor, y mediante la fusión de arena de sílice, carbonato de sodio y piedra caliza, a unos 1 500° C, se fundía un Corazón de cristal para Blondie.

Sin apenas salir de mi asombro, y casi en retirada, vi con mucho pesar como Daniel Santos y Leo Marini abrazaban una inmensa «bomba sanguínea», a la que consolaban diciendo: Corazón no llores…

Antes de la partida pregunté al director y gran promotor de esta idea de auxiliar corazones, si había confrontado problemas con algún cliente, luego del servicio prestado. Se quedó pensativo y casi de manera secreta me dijo: En una ocasión hice un trasplante a corazón abierto a Celine Dion y días después se apareció preguntándome ¿Dónde late mi corazón ahora?

No creo que este pequeño despiste sea causa mayor ni mancha que nuble el inmenso trabajo que se realiza en esta Reparadora de corazones. Si alguna duda me quedaba, se disipó cuando al salir me encontré a Fito Páez, le pregunté qué hacía allí y, sin pensarlo dos veces, me respondió: Yo vengo a ofrecer mi corazón.

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