Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Adictos de Buena Fe

Con mucho éxito se presentó el dúo Buena Fe en la ciudad mexicana de Mérida, acompañados de invitados estelares

Autor:

Jorge Alberto Piñero (JAPE)

«Mientras se está haciendo el café,
no lo ves / pero soy más adicto a ti, de lo que crees»

Café, del disco Morada, Buena Fe, 2022

Parecía que la lluvia, la distancia, el tiempo, el tráfico… tirarían por piso aquello que, con gran expectativa, esperó mucha gente. Buena Fe, el popular dúo cubano, acompañado del trovador Vicente Alejandro Trigo, tras una intensa gira por diferentes regiones de Latinoamérica, se presentaría en el teatro Daniel Ayala de la ciudad de Mérida, este 18 de agosto último.

El concierto comenzó pasadas las ocho de la noche, pero nadie se fue. Al contrario, se sumaron más adictos y curiosos, amigos de muchos rincones que desafiaron cada kilómetro, cada minuto en contra… y llegaron tarde, pero a tiempo. A tiempo de disfrutar un hermoso encuentro, un intenso intercambio que comenzó algo frío, en solemne silencio, pero que fue calentando los motores según aparecían temas y recuerdos, canciones y sonrisas, letras y coros… hasta que el auditorio se vio envuelto en la magia que produce sentirte a gusto, cerca de ti, cerca de todos, y dejar salir, sin riendas, toda la emoción y la empatía. La empatía que marca la adicción a un estilo, a una cultura, a un acervo, a un sentido de pertenencia cualquiera que sea el suelo que pisan tus pies.

Temas como Café, No juegues con mi soledad, Catalejo, Mamífero Nacional, Nalgas, Pi 3,14… se sumaron a canciones de la autoría e interpretación de Vicente Alejandro, llenas de fusiones de ritmos cubanos y caribeños…

Foto: JAPE

También estuvo presente la música de Silvio y Pablo, como elemental influencia de estos trovadores de diferentes generaciones, pero de similar lenguaje. No faltaron los casi estrenos del disco próximo a salir, como la simpática canción, dedicada a la tercera edad, Venganza de los viejos.

Todo fue exquisito, sublime, pero para mí, y para el resto de la sala, la mayor emotividad, el punto de giro que te explota y se convierte en éxtasis, lo constituyó el colofón del encuentro cuando al trío de cantautores se sumó una ocasional banda musical compuesta por profesores y alumnos de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY): jóvenes y adultos, cubanos y mexicanos, profesionales y estudiantes, que solo habían ensayado unos minutos al mediodía y que parecía haber estados juntos desde los orígenes mismos de la humanidad. Su presentación fue eso: un canto a la solidaridad, al derecho de la humanidad a preservarse eternamente bajos los valores de la paz, la igualdad, la amistad… Así lo valoró Israel Rojas, voz líder de Buena Fe, quien al finalizar el concierto comentó para Juventud Rebelde:

«Sí creo que hay mucho de esperanza y optimismo yacente en las escuelas de altos estudios del arte. Ante la actitud de aquellos que amenazan con desaparecer al hombre y su obra, tenemos que pensar en que la razón, el pensamiento, la cultura, el amor por las artes, las ciencias… puedan vencer al egoísmo, la codicia, la irracionalidad y tender puentes de solidaridad y entrega. Al parecer algunos han olvidado que aquello que nos diferencia de los animales, lo que nos hace realmente humanos, es precisamente eso: el pensamiento y el sentido común. Por eso creo en las universidades, los lugares promotores de la cultura y el respeto, los centros de estudios que se sensibilizan con el hombre y su existencia… En esos espacios es donde está la clave de la subsistencia humana, del futuro». 

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