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Héctor Echemendía, un profundo legado como actor y ser humano

El Premio Nacional de Televisión 2020 tuvo también una prolífica carrera en el cine, el teatro y la radio

Autor:

Juventud Rebelde

 

Héctor Echemendía, un pilar de la actuación en Cuba, nos abandonó físicamente y tras su partida, a la edad de 88 años, lega su arte al país y a su familia un tesoro inestimable que trasciende hoy la escena donde brilló.
Su mayor obra no estuvo sobre un escenario, sino en la manera en que amó a su familia y a sus amigos, en su generosidad, en su dignidad, en su humildad y en los valores que nos transmitió, manifestó su hija, Dannele Echemendía, en redes sociales.
Con el fallecimiento la víspera del Premio Nacional de Televisión, la cultura cubana pierde a un artista comprometido con la escena y a un hombre que, aunque pasó los últimos años de su vida en Bélgica, «rodeado de sus hijos, nietos y seres queridos», conservó siempre un profundo amor hacia su país.
«Aunque estaba lejos de su tierra, Cuba nunca dejó de habitar en él. Camagüey, la ciudad donde nació y comenzó a soñar con el arte, estuvo siempre presente en su corazón y el arte continuó siendo el lenguaje con el que miraba la vida».
Su hija, quien recurrió a las plataformas digitales para compartir «con profundo dolor» la triste noticia, recuerda que ese tiempo a su lado devino en años de tranquilidad, de conversaciones interminables y de recuerdos.
«Siento que este es el medio más rápido para llegar a tantas personas que ―de una forma u otra― conocieron, admiraron o compartieron parte de la vida de nuestro padre».
Tras la partida de su esposa en 2022, Echemendía «encontró en nosotros el apoyo y el amor necesarios para seguir adelante».
Quienes compartieron con él tuvieron el privilegio de escucharlo contar, una y otra vez, las historias de sus inicios, de los escenarios, de los estudios de radio y televisión, de los rodajes, de las giras y de tantos compañeros de profesión con quienes compartió una vida dedicada al arte, añadió.
El actor, que ganó visibilidad con el personaje de Iznaga en la serie de televisión Hermanos, «tenía un don especial para narrar cada recuerdo: hablaba con emoción, con humor y con un cariño inmenso por las personas que marcaron su camino».
Su participación en las películas El Brigadista, La Bella del Alhambra y Amor Vertical, y en las telenovelas Tierra Brava, Pasión y Prejuicio, Entre Mamparas, Las Huérfanas de Obrapía y Violetas de agua dan fe de un gran talento para la interpretación.
«Hoy nos consuela pensar que, después de una vida de amor y entrega, vuelve a reunirse con nuestra madre, la compañera de su vida. Nos deja un vacío imposible de llenar, pero también un legado de amor, fortaleza y entrega del que estaremos orgullosos toda la vida».
Con una mezcla de tristeza y consuelo, sentimientos propios de quien ha perdido a un ser insustituible, la autora de estas líneas asegura en nombre de la familia que les reconforta pensar que «seguirá viviendo en sus personajes, en las imágenes que quedaron para la historia de la televisión, el cine y el teatro cubano.
También en la memoria de quienes tuvieron la suerte de conocer al hombre detrás del actor.
En nombre de toda nuestra familia, queremos agradecer las innumerables muestras de afecto, respeto y admiración recibidas; saber cuánto fue querido es un inmenso consuelo en estos momentos, aseveró.
La partida de Héctor Echemendía deja mucha tristeza, un sentimiento que halla instantes de luz en el recuerdo y en los múltiples personajes donde su interpretación deslumbró.

Tomado de PL

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