Gonzalo García celebra su hat trick ante el Real Betis Autor: Juventud Rebelde Publicado: 05/01/2026 | 11:00 pm
En España mucho son los apellidos populares, que pululan por las ciudades expandiéndose entre miles de personas. En el reino de los González, Pérez, Rodríguez, López y Fernández, un apellido se alza entre todos: García. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística de España, existen 1,5 millones de españoles que llevan García como primer apellido. Los hay actores y actrices (Macarena, Alex, Ingrid), cantantes (Alex, Manolo), presentadores de televisión (Ramón, Emma) y, por supuesto, deportistas.
Quiso el fútbol que, en un mismo fin de semana, el que marcaba el regreso a las canchas después del parón de fin de año, los dos encuentros con más foco mediático de la jornada estuvieran protagonizados por dos García, que si bien estaban llamados a ser actores de reparto, terminaron por robarse el show.
Todo comenzó el sábado, con el derbi catalán más caliente que se recuerde en mucho tiempo. El Espanyol, equipo revelación de la temporada, quería cambiar la historia reciente y dar un golpe de timón en este tipo de choques. Pero lo que menos se esperaba era que el antihéroe de esta historia sería un viejo conocido. Hace siete meses vestía el azul y el blanco. Hoy defiende la meta azulgrana con los mismos reflejos que algún día lo hacía en su antigua casa. Joan, el primer García de esta historia, se volvió el antagonista de la película favorita de sus antiguos compañeros.
Atajadas a bocajarro tras combinaciones doradas, saltos felinos, empujones a defensas propios para alcanzar el balón, toques sutiles en mano a mano cuando el grito de gol se escuchaba en toda Cataluña. Una exhibición desde el minuto uno, redondeada por la salida del banquillo de un tridente de oro compuesto por Dani Olmo, Robert Lewandowski y Fermín López, quienes se unieron para marcar goles, los dos primeros, con asistencias del tercero. Ellos salieron en las postales del final, pero en las del inicio, y encima del cartel de MVP, estaba un inmenso Joan García.
Un día después, un Real Madrid, con semicrisis de juego y carente de gol, abrió su almanaque liguero contra el Real Betis. Entre semana saltó la bomba: Kylian Mbappé caía lesionado y no podría estar en el regreso a los terrenos. Impulsado por las circunstancias más que por el deseo propio, Xabi Alonso agitó la coctelera y confió en Gonzalo García, la bota de oro del Mundial de Clubes, para partir en punta como hombre referencia en el área. Y no lo decepcionó.
La gran jornada de Gonzalo arrancó con un gol de delantero clásico. Centro al segundo palo, testarazo potente, seco y con dirección cruzada. Nada que hacer para Valles, mucho que celebrar para una afición cabreada con delanteros cometas. El segundo fue un exceso de confianza, una prueba de que nació para marcar goles. Centro al borde del área, control orientado con el pecho, derechazo al primer toque, rozando el palo, y de ahí a besar las redes. Del Bernabéu directo a los tops de goles del fin de semana.
Y el tercero fue una obra de arte para sellar la exposición dominical más irreverente. Centro raso, toque sutil de tacón izquierdo, portero rival para la foto, afición que estalla de júbilo. Un nuevo ídolo en potencia, un delantero de raza, un niño de la cantera para enamorar a los confundidos. El juego concluyó 5-1, siendo la primera goleada madridista por cuatro goles de diferencia en mucho tiempo.
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