Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Vini, tenemos un problema

La noche del Bernabéu dejó una certeza incómoda: Vinícius Júnior ha pasado de ser el jugador desequilibrante a convertirse en el problema que Mourinho debe resolver

Autor:

Ruben Darío García Caballero

Houston, tenemos un problema. La frase, pronunciada por Jack Swigert durante la accidentada misión Apolo 13, se ha convertido en el epítome de la crisis que se avecina. Este sábado, en el Santiago Bernabéu, la frase encontró un nuevo destinatario: Vinícius Júnior. El brasileño, que por primera vez esta temporada arrancó desde el banquillo, entró al descanso, marcó un gol que fue anulado por el VAR y se marchó expulsado tras tirar del pelo a un rival. Veinte minutos en el campo. Un suspiro de esperanza convertido en pesadilla.

El partido, el primero tras el parón de selecciones, fue un ejercicio de supervivencia para un Madrid que sigue sin encontrar su identidad. Mourinho sorprendió con la suplencia de Vinícius, dando entrada a Yan Diomande en la banda izquierda. La primera parte fue un desierto: cero tiros a puerta del Madrid, un remate de Mbappé al palo y un Villarreal que controlaba el balón sin profundidad. El Bernabéu, que había renovado su paciencia tras el parón, empezó a mostrar signos de descontento.

El gol llegó en el minuto 62, cuando Valverde filtró un pase entre líneas y Diomande, el hombre que había ocupado el lugar de Vinícius, definió con un disparo cruzado que Gulácsi no pudo atajar. El Bernabéu respiró. Pero la calma duró poco. Nueve minutos después, Bellingham condujo un contragolpe, cedió a Vinícius y el brasileño marcó lo que parecía el 2-0. Celebró con rabia, casi con rabia contenida, como quien se quita un peso de encima. Mourinho corrió hacia él para abrazarlo.

Entonces, el VAR entró en escena. El árbitro Díaz de Mera fue llamado al monitor. Las imágenes mostraban que, en el inicio de la jugada, Vinícius había tirado del pelo a Saliba. El gol fue anulado. La tarjeta, roja directa. Vinícius, que había estado 20 minutos en el campo, se marchó expulsado entre protestas y tuvo que ser contenido por sus compañeros.

El Bernabéu, que había celebrado el gol con el brasileño, se quedó en silencio. Mourinho, que había corrido a abrazarlo, se quedó petrificado. El Madrid, con diez, resistió los embates de un Villarreal que buscó el empate hasta el final. Courtois salvó un mano a mano, Mbappé falló el enésimo mano a mano, y el partido terminó con más tarjetas que fútbol. Vinícius, mientras tanto, ya estaba en el vestuario, digiriendo un nuevo capítulo de una temporada que se le está atragantando.

Vini, tenemos un problema. El problema no es solo la expulsión, ni el gol anulado, ni la suplencia. Es que Vinícius, el hombre llamado a ser uno de los líderes de este Madrid, está atrapado en un bucle de frustración y errores. Mourinho lo había dejado en el banquillo buscando una reacción, y la reacción llegó, pero fue la peor posible: un arrebato de ira que dejó a su equipo con diez y que podría costarle el Clásico del 25 de octubre ante el Barcelona. El Madrid ganó, sumó tres puntos y sigue a seis del líder, pero el problema sigue ahí. Y Houston, esta vez, no tiene respuesta.

 

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.