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Cuarenta y cinco minutos de show en el infierno turco

El Barcelona remontó un inicio adverso en el RAMS Park y goleó al Galatasaray con una segunda parte arrolladora liderada por Lamine Yamal

Autor:

Ruben Darío García Caballero

El infierno turco existe, y está en Estambul. El RAMS Park es un volcán de ruido, una caldera de pasión que engulle visitantes y escupe cenizas. Allí, bajo el cielo del Bósforo, el Barcelona había llegado dispuesto a prolongar su racha, pero el Galatasaray no tardó en encender la mecha. A los 28 minutos, Batrakov, el talento ruso que juega con la frialdad de un francotirador, aprovechó un pase atrás de Rafa Leão para batir a Joan García. El estadio se desató. El infierno se encendió. Y el Barcelona, por primera vez en toda la temporada, tembló.

El primer tiempo fue una batalla de trincheras. Los de Flick, sin Raphinha y con Dani Olmo actuando como falso nueve, dominaban el balón pero se estrellaban una y otra vez contra el portero Çakir, que firmó una primera parte de guantes de oro: un mano a mano a Olmo, otro a Gordon, un disparo cruzado de Cancelo que voló de su palo. Cuando el Galatasaray olía sangre, Osimhen cabeceó el 2-0, pero el VAR anuló el tanto por fuera de juego posicional. Fue un aviso. El Barcelona respiró, Pedri pidió calma y, en el 43, Dani Olmo recuperó un balón en la frontal, Cancelo lo cazó y firmó el empate con un disparo cruzado. El 1-1 al descanso era un bálsamo, pero el show estaba por comenzar.

La segunda parte fue un concierto de Lamine Yamal. El chico de 19 años había estado vigilado por dos, por tres defensores, durante 45 minutos. Pero en el complemento, se sacó la capa. A los 50, dibujó un centro medido al área y Fermín López, llegando desde atrás, cabeceó al fondo de la red. A los 53, el propio Yamal se internó por la derecha, amagó con la izquierda, se fue por la derecha y sirvió un pase de la muerte para que Anthony Gordon firmara el 3-1. El infierno se había congelado. La grada turca, que había rugido como un león, enmudeció como un suspiro. Y a los 65, la puntilla: un error de Gabriel Jesus en el control, Adeyemi lo aprovechó y firmó el 4-1 definitivo.

El Barcelona sumó su décima victoria consecutiva en todas las competiciones (ocho en Liga, dos en Champions) y alcanzó los seis puntos en la fase de liga europea. Lamine Yamal fue elegido MVP del partido por la UEFA, con dos asistencias que valen su peso en oro. El Galatasaray, que soñó con un golpe histórico, se hundió en la tabla con dos derrotas en dos jornadas. El infierno turco se había convertido en un escenario de fiesta azulgrana. Y el Barcelona, mientras tanto, sigue sin encontrar quién le pare.

 

 

 

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