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Algunos pormenores de la censura militar en la guerra contra Irán

Israel libra una batalla por el control de la narrativa bélica

Autor:

Juana Carrasco Martín

 

Israel libra una batalla por el control de la narrativa bélica, lo dijo France24 y no es el único reporte sobre la censura que envuelve los impactos de los ataques de respuesta de Irán y Hezbolá desde que Estados Unidos y el Estado sionista comenzaron el 28 de febrero último la guerra contra la nación persa.

A pesar de la sofisticación de sus sistemas defensivos, misiles y drones iraníes han hecho impacto en centros neurálgicos israelíes, pero medios y periodistas están atados a rigurosas restricciones militares que ocultan sistemáticamente cualquier pérdida en el frente de batalla. De ninguna manera quieren mostrar su vulnerabilidad para moldear la percepción pública, agregaba la publicación francesa.

Desde el inicio de la agresión, el Gobierno de Benjamín Netanyahu envió «directrices de censura», prohibiendo a periodistas y los medios informar de los planes operacionales del ejército, de la inteligencia, de las medidas defensivas, de la capacidad armamentística, pero también de los sitios donde se hayan producido los impactos de la contraofensiva iraní en suelo israelí.

Por ejemplo, el corresponsal de RTVE en Jerusalén, Marc Campdelacreu, reveló que el 28 de febrero, el mismo día de inicio de la guerra, todos los periodistas internacionales recibieron un mensaje de Israel en su móvil sobre los «límites para informar». Esta directriz, confirmada por RTVE, condiciona de manera directa la cobertura del conflicto.

Por su parte, la agencia estadounidense UPI publicaba una serie de fotos sobre los efectos de los proyectiles iraníes lanzados el domingo 22 de marzo contra Dimona, la ciudad donde está ubicado el poder nuclear israelí, y en Arad, también en el desierto del Néguev, a pesar de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, había declarado «la muerte de Irán». 

En las directrices del Gobierno sionista se prohíbe totalmente mostrar interceptaciones en directo o publicar imágenes de los sistemas de defensa aérea, como la famosa Cúpula de Hierro, para no revelar su ubicación, ni la efectividad; en cuanto a los impactos y daños de los misiles iraníes, solo si estos ocurren en un edificio civil, pero nunca mostrarlos cerca de bases militares, en instituciones del Gobierno o las llamadas infraestructuras estratégicas. Por su puesto están vetadas las imágenes de instalaciones militares como cuarteles o centros de comunicación, como ocurrió en la estación satelital SES Ha’Ela, un nodo de comunicaciones crítico cerca de Beit Shemesh, explicaba un artículo de AlmaPlus TV.

Añadía este medio que hay «tolerancia cero» si se burla esa censura,
según lo anunció Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, y recordaba el asesinato de periodistas palestinos durante el genocidio en Gaza: 261 desde octubre de 2023 hasta el 9 de marzo de este 2026, según los datos de la Oficina de Medios del Gobierno en Gaza. Como se sabe Israel no ha permitido a ningún periodista extranjero entrar en Gaza, una prohibición que se mantiene hasta ahora, y si entra algún equipo es guiado por las llamadas fuerzas de defensa israelíes.

Por su parte, la agencia estadounidense de noticias Bloomberg, también abordaba el tema por estos días, recordando cómo han aumentado las restricciones a la prensa desde la guerra de Vietnam y ahora con el actual conflicto bélico de Estados Unidos e Israel contra Irán «el mundo se enfrenta a un vacío informativo», en el que incluye  los apagones de internet en Irán, y las prohibiciones de filmar en los Estados del Golfo. 

Ante las drásticas medidas israelíes impuestas por un censor militar, Bloomberg afirma: «En Estados Unidos, el presidente Donald Trump realiza declaraciones contradictorias en Truth Social, mientras que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha arremetido contra «una prensa deshonesta y antitrumpista» por cuestionar el avance de la guerra», cuando se mantiene un cuasi monopolio de la información en «una guerra que está matando a miles de personas, dañando la economía mundial y aumentando la inestabilidad global».

También añade la gran paradoja en este conflicto bélico que esa censura «tiene lugar en una era de sobrecarga informativa sin precedentes y cuando las redes sociales se ven inundadas por montajes de la inteligencia artificial, difíciles de detectar y que enturbian la realidad, aseverando al respecto: «podría decirse que es el conflicto con participación estadounidense en el que resulta más difícil averiguar la verdad de lo que está ocurriendo».

El extenso trabajo de Bloomberg, publicado el 23 de marzo, menciona cómo el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien fue presentador de Fox News, «ha limitado el acceso a sus sesiones informativas sobre la guerra de Irán» e incluso Stars and Stripes, el periódico militar estadounidense, no fue autorizado a asistir a una sesión informativa la semana pasada, según declaró su reportero en el Pentágono».

Puntualiza que la semana pasada, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU., Brendan Carr, advirtió a las emisoras que «corrijan el rumbo» en la cobertura informativa de la guerra de Irán o se arriesgan a perder sus licencias… y en Truth Social, Trump dijo que estaba «encantado con esa medida».

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