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Un nuevo «Mesías» para la ultraderecha en Latinoamérica

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Lamentablemente, no ha sido suficiente la experiencia amarga de Jair Bolsonaro y su mandato elitista con desprecio por los pobres, las mujeres y los negros, destructor de la obra social heredada de sus predecesores detrás de un discurso irreverente bajo presunciones de libertad y apegado a la imagen de Donald Trump, que lo convirtió en el presidente más retrógrado que haya tenido Brasil en los tiempos recientes.

A Bolsonaro, quien ha sellado su triste ejecución con un rosario de causas que intentan juzgar sus atropellos —pasando por los muertos que dejó su actitud negacionista ante la Covid-19— le ha salido un émulo, también en el Sur latinoamericano, y ¡vaya que le hace competencia!, porque el nuevo falso outsider despedaza la sociedad de su país bajo la presunción, además, de que está salvando la economía.

Pero ni aquel es un político desideologizado, como se vanagloriaba pretendiendo pasar por alto que no existen los puntos medios y sin lograr esconder que él milita, con grados y todo, en la ultraderecha; ni este, su competidor, es exactamente un «libertario».

Javier Milei no solo ha puesto en marcha un plan ultraneoliberal que lo convertiría en maestro —¡porque jamás discípulo!— de su antecesor Carlos Saúl Ménem; además, se adscribe a lo más recalcitrante de la derecha continental e internacional, y no lo hace ni siquiera mediante la «amistad carnal» con Estados Unidos de la que blasonaba Ménem sino pretendiendo, al parecer, ser epicentro de sus causas.

Su respaldo al genocidio israelí, expresado con su visita de febrero a Tel Aviv en medio de la masacre sionista en Gaza espeluznó a muchos pero, obviamente, debe ser parte de la nueva Doctrina de Política Exterior que anunció para su país este mes, durante su tercera visita a Estados Unidos y unos días después de haberse reunido, vestido de militar y todo, con la comandante del Comando Sur, Laura Richardson, en la localidad sureña argentina de Ushuaia.

Entonces dio cuenta de otro acontecimiento: la creación de una base militar conjunta en la zona porque, advirtió, «Occidente corre riesgo» y los argentinos tienen «una afinidad natural» con Estados Unidos, con quienes comparten «la defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada», según reportó El País.

Ahora, gracias a la admirada y acuciosa colega argentina Stella Calloni y sus artículos de investigación publicados en La Jornada de México, sabemos de sucesos que pudieran ser vistos como otras evidencias del carácter «libertario» de Milei.

Por ejemplo, la reunión en Buenos Aires del Freedom Matters, una institución de la que dice, nada más y nada menos que el Centro Presidencial George Bush, que «utiliza artefactos raros y documentos históricos, actividades interactivas y perspectivas personales para examinar el concepto de libertad: de dónde viene, qué significa, cómo son las sociedades libres y el papel del individuo en la protección y difusión de la libertad en todo el mundo».

Probablemente de esa entelequia ha extraído Milei el adjetivo con que se autodefine —¿libertario?—, y se entenderá por qué dio auspicio en su país a una cita que, narró Stella, no solo se pronunció en defensa del libre mercado, sino que habló, además de «la amenaza del socialismo del siglo XXI», y vituperó sobre lo que llamaron allí «el eje Cuba-Foro de Sao Paulo-Grupo de Puebla».

Resulta increíble el maniqueísmo de quienes «han metido en un mismo saco» a todo lo que no sea, estrictamente, la recalcitrante y más rancia derecha.

Pero ninguna expresión mejor que esa para mostrarnos con quiénes se alinea y qué auspicia el nuevo Gobierno argentino.

Uno de los primeros actos de sumisión de la Argentina de Milei a los designios de Occidente y Estados Unidos llegó coincidentemente, como anota también la colega argentina, con la reunión de Freedom Matters: entonces se dio a conocer la decisión «tomada» por las empresas proveedoras de combustible de aviación en su país de no suministrarlo, en lo adelante, a las aeronaves de Cubana.

Tan servil acatamiento a las draconianas e injustas medidas punitivas contra Cuba nos advierte, además, de los renovados y peligrosos conciliábulos que planean sobre el avance hacia el mejor mundo posible en toda Latinoamérica.

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