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EE. UU. sigue malgastando su presupuesto en las guerras

Autor:

Juana Carrasco Martín

 

Estados Unidos ha disparado más de mil misiles Tomahawk durante su guerra contra Irán, y este fue el arma utilizada en el ataque a la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab, donde murieron 167 personas, la inmensa mayoría de las víctimas fueron las niñas escolares. Ahora, Raytheon recibe la bonificación, ha conseguido un contrato multimillonario de 22 900 millones de dólares con el ejército estadounidense para aumentar drásticamente la producción de misiles Tomahawk.

Los fabricantes de armas estadounidenses son los ganadores de esta agresión, que se está convirtiendo en una de las guerras sin fin, la cual engrosa el expediente criminal de un presidente que se vendió como pacifista y aspiró desesperadamente a que le dieran el Premio Nobel de la Paz, cuando en realidad es un «pacificador» global que solo busca, mediante la fuerza, aumentar los capitales del clan Trump y de sus amigos multimillonarios y el expansionismo de los sionistas de Israel.

Según el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales-CSIS, los Tomahawk gastados contra Irán son casi un tercio del arsenal disponible por EE. UU. de ese armamento, previo a la guerra. Se deduce entonces que le tomaría algunos años reponerlos, pues la producción anual de Raytheon es de 60 de esos misiles. La urgencia es evidente, por lo que el acuerdo del Pentágono con la corporación industrial que es uno de sus mayores contratistas, estipula que el gigante armamentista fabrique mil Tomahawk al año y lo ratificó un comunicado de RTX Corporation, la empresa matriz de Raytheon, citado por antiwar.com.

Phil Jasper, presidente de Raytheon, dijo: «El Tomahawk es el arma de ataque más importante de la Armada, capaz de alcanzar fuerzas hostiles a cientos de kilómetros de distancia sin poner en riesgo la vida de nuestros marineros». «Estamos realizando importantes inversiones en nuestra plantilla, tecnología, cadena de suministro e instalaciones para aumentar drásticamente la capacidad de producción y satisfacer la creciente demanda».

No es este el único contrato millonario para que las industrias de la muerte aumenten sus producciones, porque no son pocas las municiones agotadas durante la guerra contra Irán, a pesar de que Donald Trump niega esa realidad, y ha llegado, incluso, a querer enjuiciar y encarcelar a quienes lo han divulgado.

Según CNN, durante una reunión de gabinete en Camp David hace dos o tres semanas, el mandatario hizo mención a las informaciones en la prensa sobre el desgaste de las municiones, un problema del cual ha estado al tanto; pero dijeron las fuentes no identificadas del canal televisivo que Trump estaba enojado por su exposición pública y escribió en su Truth Social que EE. UU. «tiene cantidades enormes de “municiones”, especialmente de ciertos tipos», a lo que agregó con su habitual exageración: «Además, se están fabricando y enviando a EE. UU. grandes cantidades según sea necesario. Las empresas de defensa están construyendo la mayor cantidad de plantas y fábricas en la historia de nuestro país».

Volviendo al informe de estimaciones del CSIS, las santabárbaras estadounidenses contaban con 2 200 misiles interceptores Patriot y ha empleado casi la mitad, y de los 452 THAAD previos a la guerra ha consumido casi cuatro quintas partes del inventario.

Pero el señor de la Casa Blanca continúa alardeando de su poderío, disminuido ostensiblemente frente a los misiles y drones iraníes, de mucha efectividad y costo de fabricación muchísimo menor, por lo que, de continuar el conflicto, sería un problema para EE. UU., pues Teherán no deja un solo ataque recibido sin el correspondiente golpe de respuesta.

La narrativa belicista de Trump le ha llevado ahora hasta amenazar a Omán, por el acuerdo con Irán sobre el estrecho de Ormuz, del cual ha dicho que es de Estados Unidos. El empecinamiento del administrador de Washington sigue, además, buscándole problemas a los políticos republicanos cuyos cargos están en juego el próximo 3 de noviembre, pues el enojo de la ciudadanía, es mayor que el del presidente, cuando tiene que pagar las cuentas crecidas de la gasolina y de los supermercados, reduciéndose su capacidad de consumo en las necesidades básicas.

Por supuesto, Raytheon no es la única recibiendo contratos millonarios, así lo ha logrado Lockheed Martin para aumentar la producción de municiones de defensa aérea, también agotadas durante la guerra con Irán, incluido un acuerdo de 35 000 millones de dólares para los interceptores THAAD y otro de 58 600 millones de dólares para interceptores Patriot PAC-3, ganancias sobre la sangre de miles de iraníes y centenares de militares estadounidenses, ni siquiera reconocidos como bajas mortales o heridos y quizás mutilados en ese enfrentamiento «a distancia».

 

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