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Signos de aliento en tierra haitiana

Varios negocios y servicios reanudaron sus actividades tras dos semanas paralizados por el terremoto que desoló gran parte del país. La ministra haitiana de Cultura y Comunicación, Marie-Laurence Jocelyn Lassegue, informó que, sólo en la capital, fueron contabilizados 150 mil cadáveres, pero aún se desconoce cuántos cuerpos permanecen bajo los escombros

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Prensa Latina

PUERTO PRÍNCIPE._ A casi dos semanas del sismo que pulverizó gran parte de esta capital y otras localidades del país, Puerto Príncipe muestra este lunes algunos signos de reanimación, aunque es evidente que la batalla por la recuperación será muy larga. Si bien son toneladas y toneladas de escombros las que restan por recoger, en varios puntos de la ciudad las retroexcavadoras comenzaron bien temprano su labor, despejando algunas de las muchas rutas obstruidas por osamentas de edificios.

Los equipos cargadores llenan hasta el tope los camiones con restos de las construcciones, que son trasladados hacia las afueras de la ciudad como quien aparta de su vista las imágenes del terrible recuerdo del 12 de enero último.

Entre ellos laborarán 150 soldados de las fuerzas armadas de Venezuela, que vienen al país sin armas, pero acompañados de equipos pesados para evacuar escombros, y así aportar un granito de arena a la limpieza de la enrarecida urbe.

A estas labores se suman personas que intentan recuperar cabillas y otros materiales que les puedan servir en sus anhelos de levantar una vivienda.

Las gasolineras dan continuidad al expendio de combustible, y ya son imperceptibles las largas filas de días anteriores.

Bancos y casas de préstamos abren también sus puertas, custodiados en algunos casos por fuerzas de la Misión de Estabilización de la ONU (MINUSTAH), y en otros por efectivos de las fuerzas armadas estadounidenses apostados en las inmediaciones.

El dinero escasea. Una buena parte de las personas que tienen cuentas bancarias se han visto en la necesidad de recurrir a ellas, en tanto no son pocos los que procuran un crédito. Las colas frente a los negocios financieros sí son extensas.

Además del mercado informal, que desde hace días colmó las aceras, como en la populosa área de La Marché, reanudan sus operaciones varios centros comerciales que lograron salir ilesos de la catástrofe.

La recogida de basura también incrementa sus señales de vida, fundamentalmente en los alrededores de las plazas y parques que permanecen convertidos en campamentos, donde decenas de miles de personas pasan días completos a la espera de la necesaria ayuda, comen lo que pueden, lavan, se distraen y hacen sus necesidades.

Algunos baños públicos han sido colocados en esquinas, aunque son insuficientes por la alta densidad de público.

Activistas de servicios comunales, megáfono en mano, arengan a la población para persuadirla de que extraigan la basura del corazón de las plazas, la concentren en algunos puntos para ser recogidas o las depositen directamente en los camiones, a fin de evitar aglomeraciones de residuos en los mismos lugares donde están obligados a vivir.

En no pocos de estos asentamientos comienzan a ser perceptibles grupos de jóvenes que luego de despedir la tarde se concentran alrededor de reproductores de música para escuchar sus melodías preferidas.

Allí no hay televisión, pero algunas emisoras de radio sí pueden ser sintonizadas y a través de ellas les llega información de los acontecimientos en el país.

Este domingo, las iglesias que quedaron en pie acogieron a sus fieles. Hubo misas, y como es tradicional, las mujeres que no perdieron sus pertenencias, dispusieron de sus mejores galas y los hombres vistieron con camisas de mangas largas y corbata.

Se oró por los familiares y amigos muertos, muchos yacen en fosas comunes, y hubo plegarias para que la tierra deje de temblar y el futuro traiga consigo algún signo de prosperidad para este empobrecido país.

La ministra haitiana de Cultura y Comunicación, Marie-Laurence Jocelyn Lassegue, informó que, sólo en la capital, fueron contabilizados 150 mil cadáveres, pero se desconoce cuántos cuerpos permanecen aún bajo los escombros.

Algunos estimados de las autoridades sitúan en 200 mil la posible cifra de víctimas fatales.

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