El pueblo manifestó su apoyo al Líder. Autor: Estudios Revolución Publicado: 22/05/2026 | 10:32 am
TRAS su reciente visita a China, en una entrevista con Fox News, el presidente Donald Trump hizo esta aseveración y explicó su rechazo tajante a la oferta de asistencia que le hizo el presidente Xi Jinping para resolver la crisis del Oriente Medio:
«Si quiere ayudar, estupendo, pero no necesitamos ayuda. ¿Saben cuál es el problema con la ayuda? Cuando alguien te ayuda, siempre quiere algo a cambio. Así es como funciona la ayuda».
Está claro entonces que si la Administración estadounidense te promete ayudar, quiere algo a cambio...
Sin conocer los términos exactos del ofrecimiento de cien millones de dólares de ayuda a Cuba, formalizado por primera vez mediante un comunicado del Departamento de Estado que dirige el vengativo y mentiroso Marco Rubio, solo hay que aplicarle la valoración del mandatario estadounidense para aseverar que quieren algo a cambio y no es precisamente el bienestar del pueblo cubano.
Más que sabido es que con un par de decisiones de Estados Unidos se daría alivio inmediato a la crisis humanitaria que vive ahora el pueblo cubano, cuyos daños son acumulativos por un bloqueo que se ha ido intensificando, recrudeciendo y transformando cada vez más en un engendro ferozmente maligno durante más de seis décadas de su imposición contra Cuba: levantar ese bloqueo económico, comercial y financiero y quitar a Cuba de la ilegítima y falaz lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo.
La hipocresía y el cinismo de la Administración estadounidense se dan de la mano en ese ofrecimiento —que de ser valedero debiera seguir las normas y prácticas internacionales para cualquier ayuda humanitaria—, cuando al mismo tiempo no solo ha agregado un despiadado cerco energético total contra esta pequeña y resistente nación caribeña, desde comienzos de este año 2026 en que se ha propuesto acabar con Cuba ya sea con la guerra económica o con la fuerza militar.
Al unísono con declaraciones mentirosas de Marco Rubio y el departamento que dirige acerca de que el Gobierno cubano «obstaculiza» esa asistencia, presentándose como «los buenos» de la película hollywoodense, una campaña mediática que forma parte de la guerra multidimensional que se nos hace también se intensifica.
Ahora resulta que la situación crítica en Cuba es culpa del Gobierno cubano, según esa narrativa de la Administración estadounidense y una prensa cómplice que le acompaña en el propósito cierto de hacer lo que ellos llaman «un cambio de régimen» —en lo que son expertos según más de un ejemplo de total injerencia política e intervencionismo militar practicado por EE. UU. en los cuatro puntos cardinales donde haya un Gobierno que no le complazca.
Es tan evidente el maligno propósito que no pudo contenerse el Departamento de Estado e hizo manifiesto que su «apoyo» incluiría financiación para un acceso a internet «rápido y libre», con lo que los entreguistas criollos tendrían campo amplio para sus publicaciones cargadas de mentiras y malas intenciones destinadas a desunir al pueblo cubano y debilitar la defensa del país. Ilusiones vanas, como las avellanas, sería el dicho de mi abuela al respecto, pero la cizaña se siembra para seguir presentándonos como una «amenaza excepcional» para Estados Unidos y el mundo, como justificación del bloqueo energético a Cuba y de la amenaza con aranceles a cualquier nación que ose suministrar combustible a Cuba.
Tensan la situación cubana con otros aspectos del plan perverso de crear incertidumbre, desconfianza, temores y división ante la posibilidad de una intervención militar y para ello buscan también pretextos burdos, para lo que se presta alguna que otra prensa.
Como no les han bastado para derribarnos más de seis décadas de estrangulamiento económicos, ni los intentos de asesinato de nuestros líderes en maquinaciones de la CIA, tampoco los sabotajes, las invasiones e infiltraciones, ni las leyes maquiavélicas para sancionar a diestra y siniestra tratando de aislarnos, ni la escasez ni los apagones, buscan más perversidades en su baúl de recursos arteros.
En esta semana que transcurre, la arremetida bélica estadounidense comenzó con un reporte en Axios sobre una información de inteligencia que le llegó en la que se afirma que Cuba había adquirido «más de 300 drones militares y recientemente comenzó a discutir planes para utilizarlos para atacar la base estadounidense en la bahía de Guantánamo, buques militares estadounidenses y posiblemente Key West, Florida».
En ese montaje del burdo escenario que planifican sea el acto final contra Cuba, este 20 de mayo —fecha en que nació nuestra República en 1902 mediatizada o como neocolonia, pues cualquiera de los dos apellidos nos plasmó hasta el 1ro. de enero de 1959—, le añadieron una canallada más al acusar a nuestro General de Ejército Raúl Castro por el derribo sobre aguas territoriales cubanas de las avionetas del grupo terrorista Hermanos al Rescate en 1996, en uso del derecho legítimo a la defensa.
Si creyeron que eso «levantaría» al pueblo, volvieron a equivocarse. Este viernes 22 ha sido la respuesta contundente, fundamentalmente juvenil, en el Malecón habanero y frente a sus narices, donde se le celebró a Raúl el cumpleaños 95.
Por demás, los medios estadounidenses, concretamente el influyente The New York Times, ícono de la llamada gran prensa, The Wall Street Journal y Politico, entre otros, destacaban que el portaviones nuclear Nimitz ingresó al Caribe, comentaban que Washington quiere aplicar a la Isla la misma estrategia usada en Venezuela o aseguraban que la Casa Blanca de Trump está evaluando más seriamente la opción militar en su escalada de las tensiones.
Como si todo eso pusiera a temblar a los cubanos, cuando definitivamente, el inmoral bloqueo multiplicado por la actual administración nos hace enorme daño y causa mucho dolor, pero también deja demostrada la naturaleza criminal del Gobierno de Estados Unidos y con ello nos acrecienta el amor a la Patria, que Martí definió como el «odio a quien la ataca».
Lo he dicho más de una vez y sé que lo seguiremos diciendo: nosotros también nos reconocemos y nos reafirmamos.
