Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Mirita

Autor:

Reinaldo Cedeño Pineda

Ella viene hacia mí, ella se lanza con sus brazos abiertos hacia mi pobre pecho. Ella teje en el aire el hilo sutil y misterioso de una ciudad. Me envuelve en él y abre las puertas de su casa frente al mar.

Si pudiera detener el mundo...

¿Dónde ha comenzado esta tarde que no alcanzo, que no puedo atrapar? En otra vida. O es acaso, Charlot, anacrónico y triste. Emilia, bordando la bandera en silencio profundo. El pequeño gorrión.

Las palabras brotan, se atropellan, caen. Se nos sientan el asombro, la sonrisa, el absurdo. Soy libre aquí, tanto, que me saco la camisa. Yirmara Torres, mi colega, mi escudera de lujo, aprieta el instante en que caigo de hinojos, en que besa mi frente.

Mirita es más que Miriam, que Icarón, que un premio nacional. Ella es la resurrección de muchas batallas. La pasión infinita de la gente de teatro. La más chica, la más grande.

Los libros se escriben eternamente. Este que traigo hasta su mesa, Tirones, es un libro de dolores, un libro de fe. Un aguafuerte de la memoria. Ella sabe de semejantes caminos. Ella sabrá hacerlo crecer.

Hay un ligero temblor cuando tomo su mano rumbo a la bahía. La de Byrne y Milanés. No sé si la dama advierte el sismo que me recorre dentro.

Yo he surcado la Isla para ver estos puentes, para encontrar alivio en estas aguas. Y he visto como el mar de Matanzas se recorta en sus ojos, como una ola súbita, como un punto escondido, como el amor.

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