El calor, la humedad y el polvo forman una tríada mortal para los equipos electrónicos. Con temperaturas que rondan los 32°C y una humedad relativa que alcanza el 90 por ciento, los dispositivos en Cuba sufren un desgaste acelerado durante los meses de verano. Esta guía reúne consejos prácticos para proteger tus accesorios tecnológicos
Las computadoras no sudan, pero el calor excesivo las daña igual. Un aumento de solo diez grados Celsius en la temperatura de trabajo puede reducir a la mitad la vida útil de un dispositivo. El procesador (CPU) genera la mayor parte del calor interno. Su temperatura ideal de trabajo ronda los 40 °C, y el rango normal llega hasta los 80 °C. Por encima de ese límite, el equipo se apaga solo como medida de seguridad, o peor, sufre daños irreparables.
En Cuba, el verano trae consigo un calor que a veces parece abrumador, lo que, sumado a los apagones, convierte la protección de los equipos electrónicos en una prioridad, para que transiten la etapa estival sin complicaciones.
La torre de tu computadora necesita respirar. Muchos la encajonan en un mueble o la arrinconan contra la pared. Ese error en invierno pasa desapercibido; en verano, se convierte en una trampa de calor.
Deja espacio alrededor de la torre. La parte trasera, donde el ventilador expulsa el aire caliente, necesita al menos diez centímetros de separación de cualquier
superficie sólida. Si el calor rebota y vuelve a entrar, los componentes internos se sobrecalientan.
Ubica la torre lejos de ventanas. La luz solar directa eleva la temperatura interior del equipo varios grados por encima del ambiente. Una cortina no basta, si el sol incide de lleno sobre el metal de la carcasa.

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Limpia los ventiladores y rejillas. El polvo se acumula y obstruye el flujo de aire. Abre la torre una vez cada tres o cuatro meses y retira el polvo con aire comprimido o un cepillo suave. Si nunca lo has hecho, pide ayuda a alguien con experiencia.
Revisa la pasta térmica del procesador. Con el tiempo, esa capa que transfiere el calor del CPU al disipador se seca y pierde efectividad. Un cambio de pasta térmica, cada dos o tres años, mantiene la temperatura bajo control.
La ventilación de una computadora portátil suele estar en la parte inferior y en los laterales. Taparla es el error más común y el más costoso.
Apóyala sobre una superficie dura y plana. Nada de usarla en la cama, sobre un cojín, ni apoyado en las piernas. La tela bloquea las rejillas de ventilación y el calor se acumula en la base.

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Usa una base refrigerante si trabajas muchas horas. Estos soportes con ventiladores incorporados reducen el calor extra que genera el verano.
Si te mueves en algún vehículo, nunca la dejes en su interior. Aunque sea por unos minutos, el interior de un carro estacionado al sol alcanza temperaturas muy superiores a las del exterior. La batería, la pantalla y los circuitos internos sufren daños irreversibles.
Si notas que se calienta demasiado, dale un descanso. Apaga el equipo unos minutos. Forzar el trabajo con programas pesados cuando la laptop ya está al límite, solo acelera el desgaste.
La batería de iones de litio de tu teléfono odia el calor, tanto como nosotros odiamos los apagones. Una exposición prolongada a altas temperaturas puede reducir su capacidad hasta un 80 por ciento.
Carga el teléfono en un lugar fresco. Jamás lo hagas expuesto al sol, sobre la mesa de la terraza o cerca de una ventana por donde entra el calor. Si la habitación está calurosa, evita la carga rápida: genera más calor del que el equipo puede disipar.

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Quita la funda mientras cargas. Esta aísla el calor y ralentiza el enfriamiento. Si el teléfono ya está caliente, retírala hasta que baje la temperatura.
Mantén la carga entre el 20 por ciento y el 80 por ciento. Ya sé que esto suena a locura con los cortes de corriente, pero no dejes el celular enchufado toda la noche. Las baterías de litio no tienen memoria y las cargas completas o las descargas totales las deterioran. Es mejor cargar el teléfono varias veces al día, en períodos cortos.
Cierra las aplicaciones que no uses. Cada proceso activo consume energía y genera calor. Desactiva el Bluetooth, el wifi y los datos móviles cuando no los necesites.
Apaga la pantalla cuando no mires el teléfono. Parece obvio, pero muchos dejan la pantalla encendida sin necesidad. Eso eleva la temperatura interna y gasta batería.
Los apagones y las fluctuaciones de voltaje son parte de nuestra realidad actual. Un pico de tensión cuando vuelve la electricidad puede quemar la fuente de poder de tu PC o el cargador del teléfono. Usa un regulador de voltaje o un protector de sobretensiones para la computadora de escritorio, y siempre déjala desconectada hasta que regrese la corriente. Para el portátil y el celular, así como el PC, desconéctalos del cargador durante una tormenta eléctrica o cuando notes que la luz parpadea.
El verano en Cuba no da tregua, pero con estos cuidados, tus dispositivos pueden sobrevivir en buen estado. Se trata de crear hábitos sencillos que marcan la diferencia entre un equipo que dura años y otro que muere entre julio y agosto.
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