X-37B: ¿trasbordador o armamento espacial?

La aeronave robot fue puesta en órbita a mediados de abril de 2010 y poco se sabe de sus características, tecnologías o verdadero centro de control

Autor:

René Tamayo León

La nueva arma secreta de Estados Unidos, que ya no lo es tanto, navega a sus anchas por el espacio sideral. El pasado 25 de octubre miles de puertorriqueños pudieron ver el paso por el cielo de la X-37B, un ingenio aeroespacial parecido a los trasbordadores pero más pequeño y no tripulado.

La aeronave robot fue puesta en órbita a mediados de abril, y este miércoles el periódico boricua El Nuevo Día dio a conocer reportes de vecinos de distintos lugares de esa isla que divisaron en el espacio la pequeña luz que lo caracteriza. Fue sobre las 6:49 p.m., hora de Puerto Rico.

«Se trata de una nave espía de la Fuerza Aérea de EE.UU.», dijo Eddie Irizarry, presidente de la Sociedad de Astronomía del Caribe (SAC), cuyos integrantes han observado la nave en varias ocasiones. «Está en órbita desde abril de 2010». «Observadores de satélites han encontrado que pasa con frecuencia sobre naciones del Oriente Medio», agregaba el diario.

El híbrido de aeronave y trasbordador espacial está rodeado del más férreo secreto. Poco se sabe de sus características táctico-técnicas específicas, de su verdadero centro de control o de las tecnologías que tiene o puede incorporar. Solo ha trascendido que está diseñado para orbitar el planeta a baja altura (entre 200 y 900 km) y tiene unas novedosas placas cerámicas de protección térmica para reentrar a la atmósfera.

El ingenio construido en las instalaciones Boeing Phantom Works, de California del Sur, se presenta como un experimento de la Fuerza Aérea de EE.UU. para reducir riesgos, favorecer el desarrollo de tecnologías para naves y trasbordadores reutilizables, y probarlo en condiciones extremas.

La Air Force insiste en que «es solo una versión actualizada del trasbordador y no un armamento espacial».

Gary Payton, subsecretario de esta fuerza para programas espaciales, decía más: «el X-37B no es un vehículo de avanzada o un prototipo para una flotilla espacial de guerra», «el propósito principal es una prueba de tecnología, no de armamento».

Resumen: mucho se dice, pero poco se especifica sobre el nuevo avión espacial robótico.

Y ya en algunos blog se lee lo siguiente: «La guerra del clima, liderada por EE.UU., sigue cometiendo estragos en diversas partes del mundo. Primero fue HAARP, el arma que causa terremotos a través de ondas electromagnéticas hacia la ionosfera, que luego rebotan y caen sobre zonas específicas. Ahora estaría en acción el X-37B, trasbordador provisto de rayos láser que sería el causante de la ola de calor que azota la ciudad de Moscú y gran parte del país eslavo». (Guerra Climática en Rusia: el X-37B o el Ángel de la Destrucción, en http://fahrenheit2012.wordpress.com).

El redactor de Detrás de la ciencia no es muy proclive a las teorías de la conspiración —más bien las rechaza—, pero hay una cosa cierta: ahora fue que el ave empezó a volar; y ya se sabe que al pájaro se le conoce por lo que se le conoce. Esperemos.

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