Rastrean huellas de terremotos en occidente cubano - Ciencia y Técnica

Rastrean huellas de terremotos en occidente cubano

El estudio en la falla Pinar permitirá localizar y datar las evidencias de terremotos y determinar los estimados de peligro sísmico

Autor:

Juventud Rebelde

Científicos cubanos buscan rastros de sismos ocurridos en el pasado, en el occidente de la isla para determinar los períodos de retorno de esos fenómenos.

El estudio en la falla Pinar permitirá localizar y datar las evidencias de terremotos, redeterminar los estimados de peligro sísmico para las normativas constructivas, la planificación urbana y la prevención de desastres, declaró a Prensa Latina el Doctor en Ciencias José Alejandro Zapata, al frente del proyecto.

Pretendemos hallar e investigar las huellas geológicas dejadas por sismos fuertes en el área, que abarca a las provincias de Artemisa y Pinar del Río, añadió.

Los grandes sucesos telúricos suelen ocasionar deformaciones en la superficie terrestre, las cuales perduran por tiempo prolongado y pueden ser reveladas mediante procedimientos de la paleo-sismología.

En esta zona se recuerda aún el temblor ocurrido el 23 de enero de 1880 que asoló a los poblados de San Cristóbal y Candelaria, con intensidad de VIII en la escala MSK (magnitud 6 en la escala de Richter).

Causante de considerables daños materiales y pérdidas de vidas humanas, tuvo unas 65 réplicas y fue seguido entonces por el padre jesuita Benito Viñes, precursor de la meteorología cubana.

Cronistas de la época describieron sus secuelas como la destrucción de ingenios azucareros, entre otros destrozos.

Las pesquisas en la falla Pinar, requieren inicialmente de la determinación de los sitios donde se cavarán las trincheras para verificar la capacidad sismo-generadora del escenario seleccionado.

En esas zanjas o fosos de 100 metros de largo, tres de ancho y cinco o más de profundidad, se realizará un levantamiento geológico y cartográfico detallado de las formaciones y tipos litológicos, así como de sus discontinuidades, acotó.

Zapata adelantó que con las muestras e información recopilada es posible reevaluar los riesgos.

El científico aclaró que no existe ninguna situación extraordinaria que obligue a realizar ahora las indagaciones, sino que el área es monitoreada desde hace muchos años.

Partimos del supuesto que aquello que ocurrió puede volver a suceder en mayor o menor período de tiempo, y los terremotos no escapan a esa hipótesis pues las referencias históricas lo refrendan, subrayó el especialista del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas, con sede en Santiago de Cuba.

Contrariamente a lo que algunos piensan, la región centro-occidental tiembla con frecuencia, pero la mayor actividad se registra en el oriente del archipiélago por su proximidad a la placa tectónica del Caribe, aseveró.

Mencionó entre otros eventos los reportados en enero de 1824 en Trinidad (Sancti Spíritus) con magnitud estimada de 4,3 en la escala de Richter (intensidad VI en la escala MSK) y en febrero de 1843 en La Habana con intensidad V MSK, magnitud estimada 3.7 (Richter).

Así como el acontecido en 1981 (intensidad V MSK) de magnitud 3.7 (Richter), que estremeció las localidades de Alonso de Rojas y la Coloma, al sur de Pinar del Río.

DESDE SOROA, ATENTOS A LOS SISMOS

La estación sismológica de Soroa, en la provincia de Artemisa, fue la primera construida en la nación caribeña después del triunfo revolucionario (1959), enfatizó el experto.

Instalada a mediados de 1964 por la entonces Academia de Ciencias de Cuba, se encuentra actualmente en operación junto con el resto de los centros del país fundados para similares fines, publica PL.

En 1998 fue modernizada con un cambio tecnológico a registro digital y en 2011 se conectó a la estación central situada en Santiago de Cuba para transmitir datos en tiempo real.

En lugares donde se han sentido estremecimientos de consideración por terremotos pasados es importante realizar e incluir en los planes de desarrollo y gestión urbana los resultados de estudios de micro zonación sísmica -abarca la repuesta dinámica de los suelos y efectos de sitio- con la ayuda de mapas y modelos.

Los investigaciones sobre los peligros telúricos potenciales deben tenerse en cuenta para elaborar proyectos de nuevas edificaciones, reevaluar aquellas de valor patrimonial y sin crear pánico, informar a la población, con el fin de que las acciones y decisiones cotidianas contengan elementos de prevención y seguridad, insistió el especialista en diálogo con Prensa Latina.

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