Pasión por la reticencia

Como si no bastaran las evidencias de sus incumplimientos con los ciudadanos, hay entidades que ni siquiera reaccionan cuando se ven señaladas en nuestras listas

La desatención a quejas de los ciudadanos debía ser invalidante supremo para ejercer cualquier responsabilidad en Cuba, un país donde cualquier cargo o función pública no puede tener otro sentido que servir y responder al pueblo, que es la columna vertebral de la sociedad.

Las cifras hablan de desentendimientos desde no pocos despachos. Ya Acuse de Recibo va por el quinto corte del estado de respuesta a las quejas reflejadas en esa columna, desde que lo hiciera por primera vez en 2004. Y si bien el nivel de respuestas ha ido creciendo, el último período, cerrado el 31 de diciembre de 2006, acusaba un 60,6 por ciento de cartas respondidas por los aludidos. Duele mucho ese 39,4 por ciento de sordera y ceguera.

La lógica indica que cuando las evidencias de los incumplimientos salen en blanco y negro, con pelos y señales, los aludidos reaccionan ante esas tablas elocuentes y se mandan a correr. Muchos lo hacen así. Pero hay un colmo de los colmos en esos que ni siquiera se dan por enterados.

De los 49 organismos y entidades que no respondieron a las quejas de lectores publicadas en la sección en el último período analizado, 32 de ellos ni siquiera reaccionaron ante la evidencia pública entre el primero de enero y el 15 de febrero de 2007: un lapso más que dilatado para preocuparse.

Entre esos que no dan señales de vida hay entidades que tradicionalmente habían consolidado su nivel de respuesta, y ahora retroceden. Como que es cierto que hay instituciones con varias pendientes y otras con apenas una. Son la Dirección Municipal de Salud del Cerro, los hospitales Joaquín Albarrán y Calixto García, TRANSTUR en Ciudad de La Habana, las direcciones de Comercio y Gastronomía de Ciudad de La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Camagüey, Holguín y Las Tunas; la Dirección Provincial de Servicios de Ciudad de La Habana, la Empresa Mármoles Cubanos, de Mariel, y el Contingente Tony Alomá, de Santiago de Cuba.

Tampoco despertaron la Delegación Provincial del MINAZ en Matanzas, la Delegación provincial de la Agricultura en Holguín, la Unión Láctea de Ciudad de La Habana, Viales Las Tunas, Taller Servicentros y Poncheras de La Habana, Museo de la Danza en Ciudad de La Habana, Control Pecuario de Holguín, Empresa Pecuaria Jesús Menéndez, de Las Tunas; UBPC Niña Bonita, de Sancti Spíritus; Empresa Tropiflora de Ciudad de La Habana, ETECSA; INDER, Servicios Comunales de Camagüey y la ANAP.

CASOS MÁS CRÓNICOS

Desde que en 2004 comenzamos a hacer los cortes de la sección, se han ido perfilando los casos más crónicos de incumplimiento. No han respondido nunca: el Ministerio de la Construcción, con cuatro quejas; los acueductos de Matanzas, Holguín y Guantánamo, con dos cada uno; las direcciones provinciales de Comercio y Gastronomía de Holguín y de Cienfuegos, con siete y dos, respectivamente; Comunales Provincial de Camagüey, con dos; y la Dirección provincial de la Vivienda de Matanzas, con dos.

Y otros que han mantenido bajo nivel son el INDER, con dos respuestas a 13 quejas publicadas; Acueducto de Las Tunas, con una de cuatro; y la Empresa Provincial de Servicios de Ciudad de La Habana, con una de dos.

NI TRAMITADAS RESPONDEN

Ante el crecimiento desorbitado de la correspondencia, Acuse de Recibo comenzó a tramitar cartas directamente a entidades, para que investigaran y respondieran a los denunciantes por medio de esta columna; en este caso sin ánimo de publicación, estábamos tendiendo un puente más de confianza hacia las instituciones. Algo así como: publico cartas para que me respondas, pero te envío otras para que atiendas también esos casos y me des cuenta de ello.

Es sintomático: el 31 de diciembre de 2006 revelamos aquí las entidades que a lo largo de ese año no habían respondido las cartas que JR les tramitara en tal período. Y de los 75 organismos o entidades señalados, 36 de ellos ni así habían tratado de saldar esa deuda entre el primero de enero y el 15 de febrero de 2007.

Entre los incumplidores reincidentes con las tramitadas, en distintas gradaciones, están el Ministerio de Comercio Interior, el Instituto Nacional de la Vivienda, ETECSA, las direcciones provinciales de Salud de La Habana, Holguín y Camagüey; el Fondo de Bienes Culturales, Cubana de Aviación, la Dirección Provincial de Servicios Ópticos y Auditivos de Ciudad de La Habana; el Sindicato Nacional de Trabajadores Tabacaleros, Atención a Colaboradores Cuba-Deportes; Dirección Provincial de Comercio y Gastronomía de La Habana, y las organizaciones básicas eléctricas de La Habana y Santiago de Cuba.

También persisten en el incumplimiento las direcciones provinciales de Vivienda en Holguín y Las Tunas; los gobiernos municipales de Arroyo Naranjo, La Habana del Este, Guanabacoa, Diez de Octubre, Cerro, Artemisa, Jovellanos, Sancti Spíritus y Guáimaro; el Instituto Superior Pedagógico de Cienfuegos; las direcciones municipales de Comercio y Gastronomía de Plaza de la Revolución y Camagüey; y el hospital Calixto García.

RAZONES PARA UNA SINRAZÓN

Las cartas publicadas son un hecho consumado, y quien no las responda apenas tiene pretextos. Pero en el caso de las tramitadas, muchos de los incumplidores apelan a distintas excusas: que no han recibido las mismas, que sí enviaron la respuesta y no saben por qué no llegó a JR... Entonces uno se pregunta por qué otras entidades sí las reciben y las responden en las mismas condiciones.

Hay quienes al final arguyen que sí atendieron al ciudadano y resolvieron el problema planteado, pero si no dan cuenta a JR, donde se hizo pública la queja, es como si no hubieran hecho nada.

El equipo de Atención a Lectores, todo un entramado del cual Acuse de Recibo es solo una de sus caras visibles, tiene la voluntad de atender cualquier inquietud de las entidades e instituciones que favorezca la comunicación, pues al final son los ciudadanos los que más importan.

Nuestros teléfonos y correos electrónicos están abiertos a cualquier duda, conciliación o actualización del estado en que está el nivel de respuestas de cada uno. Hay que librar de excusas, justificaciones y cualquier impedimento el camino de la respuesta a los planteamientos ciudadanos, un deber de toda entidad que se respete. Responder, reconocer, autocriticarse y aclarar e informar con propiedad: esa es la única manera de convencer y elevar eso que llaman imagen, algo que tanto preocupa a muchos funcionarios. Pero se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena, hablando en buen cubano.

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