No salen de la chistera

Si el esposo de Marilis Martell fuera mago, obraría el prodigio de hacer aparecer conejos de la chistera. Pero otra cosa bien distinta es fomentar la cría de esos tiernos animalitos, con mil sacrificios y cuidados. Ella me escribe desde Calle 40 No. 1918, Madruga, Mayabeque, para contar que su esposo es criador y productor de conejos y hace más de dos años tiene un contrato con la Empresa de Ganado Menor (EGAME). El hombre sobrecumplió en el 2010 su plan de producción de carne, y a fines de ese año todavía EGAME no le había suministrado el pienso que, según ella, está incluido en el contrato. «Cada vez que hablamos con los encargados en Madruga —apunta—, dicen que esa es una deuda impagable. Mi esposo sale, corta hierba e inventa; pero hay otros productores, ya de avanzada edad, a quienes se les mueren los conejos. Ellos saben que ese animal lleva una dieta balanceada. Me disculpan si ofendo a alguien, pero yo escalé hasta aquí sin tener respuesta alguna. Y si hubiéramos incumplido el contrato nosotros, ya ellos hubieran tomado alguna medida. ¿Dónde están los derechos del productor?, porque ni una reunión se ha dado para explicarnos por qué no se ha pagado la deuda. Yo sé que el país atraviesa cambios y una situación difícil, pero también algunas personas la hacen más difícil todavía, por falta de preocupación. Ellos saben que Madruga es uno de los mejores productores de conejos».

Salvaron a su niño: Mario Alberto Céspedes está feliz allá en el número 134 de la calle Juan Gualberto Gómez, en la localidad tunera de Puerto Padre. Y no es para menos: en el Hospital Pediátrico Raymundo Castro, en ese municipio, le salvaron la vida a su hijo de un año, Ángel Alberto, ante una neumonía con dos complicaciones, que requirió hospitalización por 13 días. Nada es más importante que esa noticia. Por eso, el agradecido padre quiere honrar a los doctores Héctor y Hevia, y en general a todo el equipo médico y personal de la sala de terapia intensiva de ese centro asistencial. Mario Alberto quiere que se sepa, en toda Cuba, esa, su más importante noticia del año.

Con propiedad: Hay contradicciones entre las lentitudes que impone la realidad para muchas cosas y las disposiciones inflexibles que exigen ciertas instituciones. Bien lo sabe Rafael Espinosa (Calle 19-A No. 15, reparto El Valle, Bayamo). Desde el 2003 él se separó de la madre de sus hijos, y hasta hoy no ha podido cambiar su dirección oficial para la casa de sus padres, donde reside desde entonces y donde nació. Su casa. Según le explicaron en las oficinas del Carné de Identidad, no pueden hacerle el cambio de dirección porque él debe presentar la propiedad de la casa de sus padres. Pero como esa vivienda está en construcción desde 1980 y aún no se ha concluido, no puede tener todavía ese documento. La funcionaria que lo atendió le dijo que hasta el año pasado estuvieron haciendo los cambios de dirección con la orden de construcción de la vivienda —documento que la familia sí tiene—, o por un escrito o resolución. Pero a partir de ahora solo se hace con la propiedad de la casa. «No entiendo cómo a estas alturas existen trabas de esa naturaleza para resolver un trámite tan sencillo, impugna Rafael. Esto me trae problemas en muchos trámites que debo hacer».

Sencillez de hoy, imposible de mañana: Gilberto Suárez (Campanario 1009, bajos, entre Figuras y Carmen, Centro Habana) cuenta que el edificio donde reside está en buen estado constructivo. Pero hace más de dos años una tubería de desagüe de los apartamentos superiores, que no está empotrada, se derrama por las paredes, las cuales ya presentan síntomas de daños. Gilberto ha hecho gestiones en la Micro Social y en la ORD (Oficina de Rehabilitación y Desarrollo), y asegura que ni siquiera los especialistas han ido allí a realizar el dictamen técnico para efectuar el cambio de línea (¿Cumplir este requisito acaso requiere recursos?) El problema es pequeño aún, y con unos metros de tubería plástica se resuelve. ¿Es imposible garantizar una tubería, una mínima tubería para arreglar, que costeen los vecinos? ¿Solucionando hoy no se evitará la tragedia de mañana? Los inhabitables, derrumbes y demoliciones que luego no tienen solución, comenzaron un día así: por una sencilla tubería que colapsó.

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