Juventud Rebelde

Frente al espejo

Ser útil es mejor que ser príncipe

«Estimado Osviel: Estoy al graduarme de Licenciado en Comunicación Social por la modalidad de Universalización de la Educación Superior. La lectura de su artículo Por favor, mi papelito (Osviel Castro Medel, 31 de mayo) me ha hecho reflexionar con profundidad acerca del tema tratado.

«Durante dos cursos he impartido clases como alumno ayudante en la Universalización y en el curso regular diurno, y nunca me preocupó un papel que hiciera constar mi participación en tal o cual actividad. Cada vez que me paraba frente a mis alumnos lo hacía con la convicción de que estaba construyendo junto a ellos un camino en el que los conocimientos serían el asfalto que haría más fácil el andar. Al igual que usted, creo que el mérito no está en un pergamino lleno de firmas y cuños: está más bien en la huella que se deja en las personas, en el empeño puesto en la obra hecha. Al final, los hechos serán la mejor prueba de la labor realizada.

«Ojalá su artículo cale hondo en aquellos que, aparentando ser buenos, solo son seres fatuos sin ninguna virtud». (Rafael Rodríguez Frías)

Y yo, como Rafael, también sueño con un mundo donde prevalezca lo que seamos y no lo que tengamos. Es cierto que hay factores que atentan contra lo primero, pero es preciso distinguir en nuestro entorno cuáles tienen que ver con nuestras imperfecciones y flaquezas —por ejemplo, la manera en que estamos proyectando qué incondicionalidad e integralidad deseamos formar en los estudiantes universitarios—, para llegar a lo mejor de nosotros mismos.

Una definición de esa búsqueda la ofreció Martí en La Edad de Oro: «Las cosas buenas se deben hacer sin llamar al universo para que lo vea a uno pasar. Se es bueno porque sí; y porque allá adentro se siente como un gusto cuando se ha hecho un bien, o se ha dicho algo útil a los demás. Eso es mejor que ser príncipe; ser útil».

Oportunos

«Las felicito por el magnífico reportaje Alertan sobre dificultades para enfrentar incremento de la producción de viandas (en la edición impresa, este reportaje de Marianela Martín González y Haydée León Moya se tituló Y ahora, ¿quién aguanta el viandazo?, 31 de mayo). Así debe ser nuestro periodismo, como lo ha pedido nuestro Comandante en Jefe, ser oportunos y jamás oportunistas. Así es nuestra prensa revolucionaria y ustedes nuestros periodistas.

«Gracias por demostrar que hay, lo que falta es capacidad de multiplicación de algunos para enfrentar y resolver problemas, y ustedes sin ser especialistas muestran a través de sus comentarios determinados caminos de solución». (Daniel Sánchez)

«Indignación. Esa es la palabra que surge al leer este artículo (...). El reordenamiento o la redefinición del objeto social de una empresa no es justificación para que se paren las plantas procesadoras u otras (...). Me molestó constatar también lo relativo a la reapertura de los puntos de venta de productos agrícolas, y recuerdo el descontento de mis familiares en la capital con el paso de concentrarlos, lo que obligó a la gente a caminar más.

«Se comprende eso de la obsolescencia de la industria conservera, que no alcancen los envases... Espero que aún estemos a tiempo para disponer de alternativas que nos permitan aprovechar al máximo los venideros picos de cosecha y generen una verdadera voluntad de cooperación entre las empresas, mucho sentido común y exigencia con quienes entorpezcan el propósito de satisfacer las necesidades del pueblo.

«Felicito a las autoras del artículo por la manera tan profesional con que abordaron el tema, respaldado con entrevistas e investigaciones». (Alberto)

Fin de fiesta

Y ahora que desde Nueva Paz hasta Artemisa se vitorea al Habana, campeón de la reciente Serie Nacional de Béisbol, muestro breves mensajes sobre el trabajo de Luis López y Yuri Guevara, reporteros que siguieron las incidencias del torneo.

Luis alineó como redactor para la edición impresa y Yuri estuvo a cargo de la narración en vivo para el sitio web, pero estas líneas también reconocen la devoción con que nuestros diseñadores conformaron las páginas dedicadas a la pasión nacional, el rigor de correctores y editores al revisarlas y el entusiasmo del equipo de informáticos para hacer del sitio de la pelota, en la página web del Diario de la Juventud Cubana, una casa de todos:

«Le escribe un trabajador de ETECSA en Ciego de Ávila al cual le apasiona el béisbol y es asiduo lector de la edición digital de JR. Me gustan mucho sus comentarios sobre la Serie Nacional. Cierta noche estuve trabajando hasta tarde y no pude ver un partido. Al llegar a casa quise enterarme de todo y pregunté los pormenores a los vecinos. Después pude leer su artículo sobre ese desafío, y le digo que “vi” el juego. Hacía mucho tiempo que no leía nada tan bien escrito y mejor “sazonado”. En este pequeño terruño avileño tiene un admirador más». (Julio César Vega González)

«Yuri: Te doy las gracias por darme con exactitud y con precisos detalles lo acontecido en esta final de play off, en la cual el conjunto de La Habana se llevó el trofeo (...). Gracias a su paciencia y pasión, además, me enteró on line de cuanto ocurrió en nuestros estadios». (Jules Morales, Miami)

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