La lista de las ejecuciones

El documento es secreto, por supuesto: la lista contiene los nombres de los «enemigos» de Washington que pueden y deben ser asesinados —ejecutados, si usted lo prefiere— en la primera oportunidad que un equipo de fuerzas especiales o un drone los tenga en la mirilla. Han reconocido su existencia pues, incluso, ha crecido, se ha expandido geográficamente, y de Afganistán, Paquistán, Yemen y Somalia ha saltado al norte de África y quién sabe a cuántos «oscuros» rincones más.

Y si ese último término fue puesto en vigor por George W. Bush, el hijo, cuando el bushismo imperaba en la Casa Blanca, sigue estando vigente, porque en la era Obama ocurre esta propagación para perseguir a «militantes islamistas» y otros. Un blanco primero en el registro del Pentágono y la CIA es Mokhtar Belmokhtar, el argelino que encabeza el grupo que asaltó la planta gasífera de la BP (British Petroleum) en la región sahariana de Argelia.

La información la da en Antiwar.com el periodista Jason Ditz, quien examina los escenarios en que podría producirse la ejecución, aunque Argelia no es un país ocupado por Estados Unidos. En sus especulaciones afirma: «…poner algo en el Norte de África para matarlo. Una base de drones de la CIA es una posibilidad, y necesitaría incluir espías que lo rastrearan. Una invasión de fuerzas especiales es otra posibilidad, y una combinación pudiera también suceder».

El tema de los asesinatos selectivos sale a relucir porque el Congreso de Estados Unidos lo tiene en agenda, está debatiéndolo, y no precisamente para rechazarlo, sino para determinar cuál de sus instituciones guerreras debe ponerlo en práctica: ¿los militares o los agentes del espionaje y la guerra sucia? ¿Las fuerzas armadas o la CIA? He ahí el dilema, quién se lleva «la gloria». De eso se trata la discusión, cómo mejorar el plan secreto, no tan secreto.

El senador republicano por Arizona, John McCain, aspirante frustrado a la presidencia en más de una oportunidad y destacado promotor del guerrerismo, critica que sea la Agencia Central de Inteligencia la encargada del asunto. Para él, con el Pentágono basta para manejar los drones, no es un asunto de espionaje.

Jason Ditz afirma que para el también republicano Rand Paul, senador por Kentucky, el asunto radica en que antes de la probable ejecución, los legisladores debieran conocer la evidencia en contra del reo condenado a la pena máxima.

Cita también al representante republicano Mike Rogers, quien preside el Comité de Inteligencia de la Cámara, dispuesto a supervisar cada caso, pero a quien le da lo mismo que esa guerra la lleve a cabo el Pentágono o la CIA, y hasta considera que son unos exagerados sus colegas que piden una estructura legal que apruebe la ejecución.

Con prácticamente todos los poderes dispuestos a apretar el gatillo a distancia, no es de extrañar la preocupación de Jon Queally, comentarista del portal digital Commondreams.com, cuando asegura que hay algo peor que la lista de ejecuciones de Obama: «los estadounidenses la apoyan».

Se basó en una encuesta realizada por The Hill, una publicación especializada en los temas que ocupan a los legisladores del Capitolio de Washington, tras haberse filtrado los memos de la Oficina del Consejo Legal que describían los basamentos judiciales para poder disparar desde los drones contra determinados individuos, extranjeros o ciudadanos estadounidenses que podrían ser terroristas.

Esa encuesta del The Hill va más allá en esa definición de apoyo al programa drone: 65 por ciento respondieron que los aviones no tripulados pueden matar a «gente en países extranjeros de quienes el Gobierno de EE.UU. dice que son terroristas y representan una amenaza inminente». No es necesario ni cargos acusatorios, ni proceso judicial, ni condena de un juez o jurado para ejecutarlos.

Una prueba más de que para Estados Unidos y buena parte de su gente, solo importan ellos y su manera de hacer las cosas.  Mientras, son capaces de juzgar y exigir a otros sobre las más mínimas y supuestas violaciones de los derechos humanos. Claro… en este planeta están ellos y los otros. No todos los mamíferos bípedos e inteligentes son humanos…

Todo se reduce a tres palabras cuando se dispara sin ni siquiera ver a sus blancos, ni sus cadáveres, ni conocer sus nombres, ni edad, ni sexo… Silencio, complicidad, impunidad.

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