Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

El Duende

La tecla del duende

Añitos

La maternidad no se discute, pero la soledad sí. En eso pensaba cuando festejaba el cumpleaños de tres madres seguidoras de esta columna. Para Esperanza, en Manatí; para Ana Ibis, en Diez de Octubre, y para Nancy, en el municipio de Plaza, van muy especialmente estas líneas. No revelaría jamás la edad de ninguna; para tanta vitalidad ante sus años, solo cumplen «añitos». Para ellas, y para todos nuestros lectores, una reflexión que circula a través de las redes:

«Una madre portaba tres bolsas para su bebé, mientras este iba en su espalda. Interrogada por una curiosa, que quiso conocer el objetivo de aquellos recipientes, la señora respondió: —Así es, he decidido llevar tres bolsas que nos acompañarán durante la vida, dos para él y una para mí. Él llevará dos, una para ganar y otra para perder...

«La curiosa interrogadora le interrumpió abruptamente: —¿Y la otra? —La otra bolsa es para mí, porque en ella atesoraré los pequeños detalles de su existencia, los remedios para una enfermedad, las lágrimas que impediré que corran por su rostro, los temores ocultos por orgullo... Todo el desvelo de la noche en que no llegue y todo el dolor por una noche en que se vaya molesto.

«También voy a dejar un pequeño espacio, porque un día él estará lejos de mí, aunque no lo quiera. Y en ese pequeño espacio estará él, siempre pequeñito, mirándome con todo el amor. Para mí nunca crecerá, y así pequeño, estará por siempre en mi bolsita, jugando a cargar con las otras dos».

Y así es, los hijos siguen siendo pequeños. Lidiar con dos bolsas es difícil, pero las madres nunca están solas. ¿Será por esa bolsa?

Anhelos

La deseo sin darme cuenta/¿no se da cuenta de que la deseo?/ No, lo sabe pero no me quiere/ y yo no quiero saberlo./ Amor infeliz que me hace sentir idiota/ a la vez que siendo idiota soy feliz./ Pongo mi pecho en sus manos/ quiero poner mi mano en sus pechos./ Pienso en un último intento/ e intento pensar que no es lo último/quiero creer que es posible/aunque me es imposible creerlo./ Me pregunto si estoy consciente/ y mi conciencia se pregunta:/ ¿Desisto de su querer?/ ¡Pero quiero insistir!./ Sueño que ella me quiere/ queriendo que ella me sueñe... (Enviado por Luis Javier).

Graffiti

Lety: De las croquetas ya no queda ni el recuerdo, de los dulces, ni pizca de azúcar; pero de ti queda todo. Bebamos juntos el café y cocinemos nuevos alimentos. Yandy.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.