Artistas cubanos dibujan trazos contra el terror

Artistas de la plástica dibujaron sobre tres murales, el dolor y el agravio que representa para Cuba, la liberación del terrorista Luis Posada Carriles

Autor:

Yailin Orta Rivera

Fotos: Roberto Morejón

Como para imprimirle más fuerza al escenario, el sol amaneció cortante, vertical. En el mismo Monte de las Banderas que ha llorado y honrado a los muertos de la patria, representantes de la plástica cubana se dieron cita este viernes para pintar la protesta y el dolor, el agravio y la injusticia.

El grito debe llegarles agudo. Y girarles dentro muy adentro, sordo y punzante. Porque los artistas no daban respiro al pincel y la pintura, parecían taladrar sobre el lienzo su mensaje al terrorista y a quienes lo amparan.

Y mientras crecía la mañana se agrandaba en espirales sucesivos la vibración destemplada. Los tres murales pictóricos se alzaban desafiantes. El lenguaje era uno, aunque cada creador le estampara sus maneras peculiares de decir. El rechazo a la liberación de cargos a Posada es el grito intenso que estas obras trasladan al Norte.

«Todo el que sea capaz de conmoverse ante los males de este mundo debe creer que es obligada y necesaria esta protesta. Resulta insólito, aunque no sorprendente, que el gobierno norteamericano haya liberado al mayor asesino de todo el continente. Nuestra voz será siempre enérgica para oponernos a la injusticia. Y cuando se dispuso la libertad de Posada no solo se desestimaron todos los cargos impuestos, sino que se potenció internacionalmente el terrorismo. Bush debería esclarecer qué entiende él por terrorista y terrorismo».

Así expresó el Premio Nacional de Pintura en 2002, Adigio Benítez, quien con su línea expresiva, fresca e imaginativa ilustró su indignación ante la disposición de la jueza Kathleen Cardone en uno de los murales, donde también estuvieron los pinceles prestigiosos de Ileana Mulet, Surnai Benítez y los caricaturistas Arístides Hernández (Ares), Lázaro Miranda (Laz), Tomás Rodríguez (Tomy), Adán Iglesias (Adán), Alex Falco (Falco), Francisco Delgado (Delga), Juan Carlos Pedreira (Pedreira) y Mad, entre otros.

Desde el jueves los artistas cubanos se reunieron para hacer temblar la injusticia desde esa plaza, y calificar la liberación del responsable del crimen de Barbados como «el robo al mundo de las palabras democracia y libertad».

Alejandro Rojas, presidente del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, explicó que los tres murales daban continuidad a la jornada de reclamos de los artistas del patio, que comenzó el jueves y se extendió hasta la Cantata Contra el Terrorismo y la Guerra, donde uno de los murales conformó la escenografía, mientras los otros dos quedaron en el «Monte» de cara a la SINA.

Lo singular fue ver a varias generaciones de artistas tejiendo armoniosamente su universo de representaciones. Allí estuvieron Nelson Domínguez, Diana Balboa, Alicia Leal, Juan Moreira, Eduardo Roca (Choco), Gilberto Frómeta, Ever Fonseca, Liang y Li Domínguez, Flora Fong y Agustín Bejarano, entre otros pintores, junto a estudiantes del Instituto Superior de Arte, de la Academia Nacional de Artes Plásticas San Alejandro e instructores de arte.

Para Liang Domínguez la experiencia resultó como estar en casa o en un taller común. Allí sintió una unión familiar bien fuerte. Y resaltó que «lo más importante para emprender estas obras es que haya imaginación, cosa que le sobra a los artistas, para que enseguida fluyan conjugadas todas las ideas».

Alicia Leal destacó que era una experiencia interesante realizar un mural con otras generaciones de artistas. «Esto siempre va a ser un canto de color y una nota interesante en sintonía con todos los actos de repudio que se están haciendo en el país. Es inconcebible que un presidente defina al terrorismo, diga que lucha contra este y sin embargo, lo ampare».

Ileana Mulet respondió también desde el arte al insulto que representa para el pueblo cubano la liberación de Posada Carriles. Ella fue una de los artistas convocados por la Unión de Jóvenes Comunistas para participar en esa iniciativa. Aproveché que teñía de color su pincel para interpelarla.

«Uno tiene que buscar en el arsenal mental todo el conflicto que representa hablar de Posada y luego plasmarlo con la tristeza que implica recordar toda su obra genocida».

Crecida la mañana, el sol se hizo sentir hiriente. Las gotas de sudor se combinaron con la amargura de las lágrimas. Aquellas tres creaciones multiplicaron el dolor descarnado que representa ver a tus hijos muertos y libre el homicida.

Correos por la justicia

La Unión de Jóvenes Comunistas convocó, desde el pasado martes, a quienes condenan la violencia y la muerte de los inocentes y a todos los que repudian el terrorismo, a enviar mensajes sobre el caso Posada Carriles a la dirección electrónica justicia@cubava.cu.

Raúl Van Troi, director nacional de los Joven Club de Computación, precisó que hasta el momento se habían recibido más de 8 000 mensajes, en los que las personas no solo hablan sobre lo irónico y ofensivo que resulta liberar a Posada, sino también, de la injusticia que se comete contra nuestros Cinco Héroes en territorio norteamericano.

«Sus ideas nos dan constantemente ánimo para continuar en esta lucha, y para los familiares de las víctimas del terrorismo contra Cuba constituyen la confirmación de que existen personas decentes en el mundo», aseguró Van Troi.

El director de los Joven Club de Computación expresó que la mayoría de los mensajes son de jóvenes del país, pero que también se han sumado amigos de México, Chile, España y Venezuela, entre otras naciones.

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