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Al debate hay que acudir sin prejuicios

El estilo y el espacio ganado entre los jóvenes por el análisis del discurso de Raúl el pasado 24 de febrero no puede perderse, consideró el Buró Nacional de la UJC

Autor:

Margarita Barrios

El Buró Nacional de la UJC consideró que es preciso verificar la demanda de un territorio. A veces sobran estudiantes de una especialidad y faltan en otra. Foto: Franklin Reye Un profundo y fructífero intercambio. Así califica el Buró Nacional de la UJC la participación de sus miembros en los análisis del discurso del General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el pasado 24 de febrero, en comités de base de centros priorizados del país.

Julio Martínez Ramírez, primer secretario de la UJC, dijo que esta experiencia amplía las posibilidades del trabajo político-ideológico. «No se puede perder este estilo, ese espacio, y lo vamos a continuar en contacto directo con los jóvenes en la base.

«Los discursos de Raúl el 26 de Julio, en la Asamblea Nacional de diciembre último y el 24 de febrero, así como las reflexiones del compañero Fidel, muchas de ellas dedicadas a los jóvenes, son un arsenal para el trabajo político-ideológico, para defender la Revolución».

Los miembros del Buró Nacional participaron en reuniones de los militantes de la UJC en diversos centros estudiantiles y de trabajo. Por ejemplo Joel Queipo, quien asistió a la Universidad de La Habana, asegura que a estos encuentros hay que acudir «sin prejuicios», porque el debate es amplio y abierto, sincero y espontáneo, pero sobre todo profundo.

Roilán Rodríguez, quien estuvo en la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), afirma que lo más importante es aprender a escuchar. «Ellos saben que pueden hablar, expresar libremente sus ideas. Y son profundos y analíticos. Sobre todo tienen expectativas, esperan con confianza la solución de los problemas, pero no con los brazos cruzados, sino haciendo aportes».

Para Giovanni Barrueta, su participación en las reuniones en el Ministerio del Transporte y el Hospital Calixto García le mostró que los jóvenes no son solo capaces de identificar los problemas, sino que se sienten comprometidos en darles solución.

«Son muchos los temas, pasan por los problemas directamente vinculados con nuestra organización y con el centro de trabajo y llegan a los individuales, a la comunidad donde residen».

En el Ministerio de la Industria Sideromecánica, Maday Iglesias apreció la madurez y amplia participación de los militantes, que aunque muy jóvenes tienen altas responsabilidades en su trabajo.

«Ellos sienten estos análisis de las palabras de Raúl como la guía para la acción, la manera de encauzar la recuperación económica del país y un llamado a la disciplina».

En el Hospital Hermanos Ameijeiras, Hilder Torres pudo constatar que los jóvenes tienen confianza en la solución de los problemas. «Las discusiones se hicieron desde el punto de vista ideológico, planteando insatisfacciones y la búsqueda de soluciones, lo cual valida este método de trabajo como útil y satisfactorio».

Un quehacer imprescindible

En 2007 la UJC continuó desarrollando acciones para atender a los jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo. Como parte del proceso político realizado en 2006, se logró incorporar al 81,1 por ciento de un total de 146 366 identificados.

Sin embargo, una pesquisa social realizada el pasado año por trabajadores sociales ubica nuevamente a 282 515 personas desvinculadas, de ellas 36 813 jóvenes entre 13 y 20 años.

Un informe presentado al encuentro del Buró señala entre las dificultades para la ubicación de los desvinculados, la falta de control sobre la permanencia de los jóvenes en las labores asignadas; y que las administraciones no informan a las direcciones municipales del trabajo cuando estos abandonan las ubicaciones.

También el bajo nivel escolar de los muchachos y falta de correspondencia entre las aspiraciones y necesidades de los mismos con respecto a las propuestas de empleo y su nivel educacional.

El tema, ampliamente debatido por los miembros del Buró Nacional de la UJC, dejó claro que son diversas las aristas que marcan esta problemática.

Enrique Gómez Cabeza, al frente de los trabajadores sociales en el país, señaló entre los aspectos que propician esta situación, que los egresados de los Institutos Politécnicos, si bien tienen una ubicación laboral, muchas veces esta no se aviene con el perfil que estudiaron.

En otras ocasiones, apuntó, los jóvenes no tienen la preparación adecuada para enfrentar el trabajo. «Lo que estudian en la escuela está desfasado con respecto a determinada tecnología que se emplea en el país.

«Hay que verificar la demanda de un territorio. A veces sobran de una especialidad y faltan de otra. Esto habrá que irlo solucionando en la marcha, no podrá ser de un golpe, pero afecta en la deserción laboral».

César Hernández, primer secretario de la UJC en Ciudad de La Habana, aseguró que de una matrícula de 40 alumnos de primer año en Medicina, solo 20 acuden al segundo año. La deserción está también en las aulas universitarias.

La falta de trabajo vocacional, la atención a los jóvenes que realizan las prácticas pre-profesionales, el cuidado a los que llegan por primera vez a un centro laboral son también eslabones que hacen perder interés a los muchachos, apuntó.

«Las opciones de superación deben estar relacionadas con la posibilidad de obtener una plaza», dijo la miembro del Buró Nacional Maday Iglesias, quien aseguró que la UJC tiene que acompañar a estos jóvenes.

Ana Judith Area, quien dirige las Brigadas Técnicas Juveniles, expresó que los Círculos de Interés pueden ser una motivación para elegir un camino del cual luego no nos vamos a arrepentir. Y también, dijo, las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) son una fórmula desde nuestra organización para acompañar a los nuevos trabajadores.

Julio Martínez dijo que la UJC conoce las causas que provocan la desvinculación del estudio y el trabajo; sin embargo, las acciones para prevenirla o darle solución son insuficientes.

«La responsabilidad de la UJC es con todos los jóvenes. Si atendemos incluso a los reclusos, cómo no lo vamos a hacer con aquellos que están desvinculados. Si no aceptan las opciones que les damos tenemos que insistir, mantenernos en contacto con ellos, convencerlos.

«De los que hoy no trabajan, 3 000 son militantes de la UJC. Con ellos hay que discutir, no se puede estar en la vanguardia de la juventud y no aportar nada al país».

En este mismo sentido Idalberto Capote, funcionario del Comité Central del Partido, apuntó que no se justifica que un militante de la UJC esté desvinculado. «Un joven comunista solo puede dejar de aportar si está enfermo, invalidado; de otro modo es inadmisible».

Continuar en la batalla

El Buró Nacional de la UJC aprobó la convocatoria al II Encuentro Internacional a favor de la liberación de nuestros Cinco Héroes prisioneros en cárceles del imperio, que se realizará en abril de 2009.

El primero de estos encuentros, efectuado el pasado año, reunió en nuestro país a más de 400 representantes de 30 comités de solidaridad con esa justa causa.

La máxima dirección de la UJC se propone realizar una serie de actividades para actualizar a los jóvenes acerca de la situación de los Cinco, y sobre todo llevar a cabo acciones que trasciendan a nuestra Isla para lograr movilizar a la opinión pública internacional.

Diversas iniciativas surgieron durante la reunión, por ejemplo ser más sistemáticos en la incidencia de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), que preside la FEU de Cuba, en las acciones de apoyo a los Cinco.

También se propuso que los miembros de la delegación cubana a los Juegos Olímpicos, en su mayoría jóvenes, sean portadores de esta campaña en el mundo; y que en todos los eventos internacionales que se realicen en el país se aproveche la oportunidad para hablar de la situación de estos luchadores antiterroristas cubanos.

Entre otras acciones se proponen convocar a una jornada nacional e internacional, reforzando las acciones a partir del 12 de septiembre al 8 de octubre; crear redes de distribución de información del caso en la red universitaria y los joven club del país; y promover talleres, seminarios y foros de discusión en cualquier escenario posible, con el fin de debatir el caso.

En la reunión del Buró se informó también que el pasado año 11 061 militantes de la UJC ingresaron a las filas del Partido.

Esta cifra representa el 58,7 por ciento de los que arribaron a la edad límite —30 años—, y el 79,2 por ciento de los que recibieron el carné del Partido.

Además se conoció que desde 1998 hasta la fecha, es decir, en los últimos diez años, más de 190 000 militantes de la UJC han pasado a las filas del Partido.

En este sentido Julio Martínez dijo que la UJC es hoy la principal cantera de ingreso al Partido. «El ingreso de un joven debe ser motivo de celebración en el comité de base, pues es el máximo reconocimiento que puede recibir un militante.

«No podemos ser estadísticos, sino ideológicos —apuntó—; es un momento que el comité de base debe aprovechar. Que se convierta en un ejemplo para que los otros jóvenes aspiren también a esa condición».

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