De la imprudencia a la tragedia - Cuba

De la imprudencia a la tragedia

En Cuba murieron 35 personas por esta causa en 2007. En lo que va de 2008, ocho. La Unión Eléctrica se afana por detener esta tendencia

Autor:

Dora Pérez Sáez

Lesiones en el dedo de un niño que recibió una descarga de 220 voltios. Quemaduras en el brazo de una persona por descarga eléctrica.

CUANDO María Elena Ávila se dispuso a limpiar su casa aquella tarde lluviosa, no imaginó que esa simple labor que realiza cotidianamente iba a terminar en tragedia. Una vez que culminó en su hogar, aún lloviznando, decidió subir a la azotea a barrer. Allí ocurrió la pesadilla.

«Los cables que estaban sobre mí —explicó— me atrajeron y me lanzaron hacia el pavimento. Tuve una herida en la cabeza de

24 puntos y algunas quemaduras, además de una fractura calcánea. Gracias a los médicos, hoy puedo hacer el cuento».

María Elena cayó de una altura de aproximadamente seis metros. Cuentan los que estaban allí aquella tarde, que la mujer cayó «como en cámara lenta», envuelta en el campo magnético. Al faltarle casi dos metros para llegar al suelo, se precipitó bruscamente.

Este hecho sucedió en la calle 82A entre 53 y 55, en el reparto Curazao, del municipio capitalino de Marianao. Fue precisamente el lugar escogido para realizar el primer barriodebate de todos los que se desarrollarán en el país, con el objetivo de sensibilizar a la población con el tema de los accidentes con la electricidad.

Por esta causa, el país tuvo que lamentar la muerte de 35 personas el año pasado, y en el transcurso de 2008, ya han ocurrido 11 accidentes con un saldo de ocho personas fallecidas.

Cifras que tienen rostros

Continúa la sustitución de cables y postes eléctricos en el país. Foto: Calixto N. Llanes Según explicó a los vecinos de Marianao Rosa María Suárez, especialista de Seguridad y Salud del Trabajo de la Unión Eléctrica de Cuba, los barriodebates conjuntos entre esa entidad y los CDR, comenzarán por las provincias donde más accidentes ha habido desde 2005 a la fecha: Ciudad de La Habana y Santiago de Cuba, con 22 hechos cada una, y Villa Clara con 20.

«La mayor incidencia se da en hombres entre 35 y 45 años, y en niños de entre diez y 16 años. El fin de semana, etapa en que la mayoría de la población está en su casa, es cuando más suceden».

Varios casos fueron narrados esa noche. Un niño de diez años, en Palmarito, Santiago de Cuba, al salir de la escuela apartó un cable y por ello sufrió lesiones graves que lo llevaron a perder un brazo. Otro menor, de 12 años, precisamente de Marianao, perdió la vida mientras reparaba un palomar en una azotea de un tercer piso.

El lamentable recuento prosigue: dos trabajadores de la construcción pintaban sobre un andamio, en el Combinado Poligráfico de Santiago de Cuba. Mientras un tercero rodaba dicha estructura, esta se viró hacia los cables eléctricos energizados. Los tres murieron. El hecho ocurrió en 2007, y ya en lo que va de 2008, sucedió un evento similar en el puerto de Matanzas, también con pérdida de vidas humanas.

El último accidente reportado hasta ahora a la Unión Eléctrica aconteció cuando un grupo de personas estaba encofrando una placa. Una de ellas, al levantar una cabilla, hizo contacto con la línea eléctrica energizada y murió.

«En este caso en particular —dijo la funcionaria del MINBAS— sus compañeros, al tratar de socorrerlo, pudieron también ser víctimas porque para rescatar a alguien en situaciones como esa, deben tomarse todas las precauciones necesarias. Tiene que estar separado de toda fuente de corriente; si no, no se le puede tocar».

Ejecutar labores de encofre, desencofre o encabillado de placas, junto a la realización de tareas de mantenimiento constructivo en fachadas de edificaciones, son causas frecuentes de accidentes eléctricos en Cuba.

Además, se incluyen la construcción de palomares, la poda de árboles o recoger frutos con varas u objetos metálicos donde hay líneas eléctricas entrelazadas o a poca altura. También, empinar papalotes con hilos metálicos o cordel mojado debajo o cerca del tendido eléctrico.

«Un evento muy habitual —reveló la especialista— es cuando las personas hacen contacto con cercas perimetrales energizadas, donde antes se colocaron conexiones eléctricas fuera de norma e ilegales —las denominadas “tendederas”—, por personas sin conocimientos para ello. Se ve con frecuencia en cochiqueras y patios, donde a menudo convergen también con la línea de acceso de agua, aumentando así el riesgo de electrocución.

«En Holguín tuvimos que lamentar la pérdida de un ciudadano de 36 años, abogado, que se puso a fabricar una tendedera en su casa y a realizar una reparación, y tocó la línea eléctrica.

«Otra negligencia muy común en nuestros hogares —reveló la especialista— es la de manipular o reparar equipos eléctricos con el suelo mojado y sin zapatos, o con la ropa húmeda.

«Hay que aclarar que no se ha reportado ningún accidente de contacto eléctrico con los equipos entregados por los programas de la Revolución. Los hechos han ocurrido por mala manipulación de las personas, al querer hacer arreglos sin tener los conocimientos».

Prevención: única salida

Son varias las medidas que la Unión Eléctrica ha tomado para prevenir estos sucesos. Entre ellas está la confección y distribución del Manual de prevención de accidentes eléctricos, que los lectores-cobradores de la institución llevarán a todos los hogares cubanos. En él la familia cubana podrá conocer cómo actuar, lo mismo para evitar incidentes que para ayudar a un electrocutado.

Las normas contenidas en dicho texto se incluirán en los programas de estudios de la Enseñanza Primaria, en las asignaturas de Educación Cívica y El mundo en que vivimos, además de darse a conocer en los institutos politécnicos de especialidades relacionadas con el tema.

«Se trabaja de conjunto con el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil —dijo Rosa María Suárez— en acciones para prevenir a la población cuando el país enfrenta la amenaza o el paso de eventos atmosféricos, o cuando se recupera de ellos, para que toda la ciudadanía sepa cómo actuar en las distintas fases: informativa, de alerta, de alarma, o recuperativa.

«Precisamente, uno de los motivos más frecuentes de accidentes, es tocar, apartar o pisar cables energizados caídos en el piso antes, durante o después de estos eventos meteorológicos.

«Hay que tener siempre la precaución de no tocar ni los bajantes a tierra ni nada del sistema electroenergético. Para eso están las empresas eléctricas y la población puede llamar a nuestros despachos, que funcionan las 24 horas».

Cambios que aún demoran

«Indiscutiblemente, aún tenemos peligros y riesgos en la actividad eléctrica. Poseemos una red de distribución de muchos años, con numerosos problemas, y a pesar de los programas de la Revolución Energética, estamos todavía al 61 por ciento de cumplimiento de ese plan».

Lo anterior lo informó Yadira García Vera, ministra de la Industria Básica, en el barriodebate efectuado en el municipio de Marianao. La titular expresó que el programa le ha costado al país 260 millones de dólares.

«Se han comprado postes y material para los cables eléctricos, se amplió la fábrica de transformadores para ampliar la producción, pero queda mucho por hacer, como cambiar transformadores, postes que están a punto de caer, líneas eléctricas...

«Nos lo hemos propuesto en un tiempo corto, prácticamente tres años. Y pensamos que es importante para el bienestar de la familia cubana y estratégico para el desarrollo de la economía».

La Ministra recordó que en los años más duros del período especial, no se pudo hacer ninguna labor de mantenimiento. Eso provocó un deterioro mayor de la red eléctrica y posibilitó la comisión de numerosas violaciones.

«Hoy tenemos viviendas casi encima de la electricidad —reconoció Yadira—; no se respetaron determinadas normas de urbanismo, y también se dieron autorizaciones incorrectas. Son indisciplinas que aún tienen lugar y que debemos seguir combatiendo.

«Por encima de estas realidades, tenemos que contar con la prevención y el cuidado de todos, para no crear problemas mayores. En primer lugar, la Unión Eléctrica debe trabajar con rapidez y agilidad en dar respuesta a las denuncias y quejas que plantea la población.

«Por último, hacemos un llamado a la familia a no cometer indisciplinas ni negligencias que cuestan vidas humanas. Sobre todo, tenemos que velar por los niños, que en su inocencia, pueden cometer errores inconscientemente. Por eso debemos prevenirlos».

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