Raíces históricas del Primero de Mayo

Los hechos que determinaron la celebración del Día Internacional de los Trabajadores merecen ser estudiados y recordados  de modo permanente

Autor:

Juventud Rebelde

La celebración del Primero de Mayo no fue un capricho ni un invento de Carlos Marx, ni de los comunistas que se inspiraron en su teoría.

Marx había muerto en 1883 y las primeras movilizaciones para festejar el Día de los Trabajadores comenzaron, al menos oficialmente, tres años después de que lo sepultaran.

Los hechos que recuerdan a los Mártires de Chicago, no son, ni remotamente, los únicos que marcan la historia de luchas y represiones a los trabajadores en Estados Unidos, donde surgió la idea de celebrar el Primero de Mayo.

En ese y otros escenarios han tenido lugar verdaderas masacres llevadas a cabo por la policía, por fuerzas paramilitares, el ejército y la Guardia Nacional.

Cuando hablamos de los Mártires de Chicago, nos referimos tanto a los cinco condenados a muerte en 1887 —tras un fabricado proceso judicial— por los hechos del sábado 1ro. de mayo de 1886, como a otras personas que murieron en aquellos días durante otras luchas obreras en esa ciudad.

Y también están los mártires del Primero de Mayo. Desde 1890 no pocos obreros han caído en las marchas, manifestaciones, protestas y otras formas de lucha de los trabajadores por sus reivindicaciones y demandas en esa fecha. Las raíces históricas del Día Internacional de los Trabajadores merecen ser estudiadas y preservadas de modo permanente para combatir los intentos de los enemigos de los pueblos de esconderlas o distorsionarlas.

El 1ro. de mayo de 1886, tal como se había acordado en los congresos de la Federación Americana de Trabajadores (FAT), consecuente con lo que 20 años antes había proclamado la Internacional Socialista en su congreso de Ginebra en 1866, comenzaba una huelga de los trabajadores estadounidenses por reclamos esenciales.

El 3 de mayo de aquel año 1886, murieron seis obreros huelguistas, atacados por la policía. Al día siguiente 15 000 obreros protestaron por el hecho y llegaron 180 gendarmes. Una bomba, lanzada por alguien hasta hoy desconocido, mató a un efectivo e hirió a otros. Arrestaron a ocho dirigentes sindicalistas, alguno de los cuales ni siquiera estaba en el lugar de los hechos. Siete acusados fueron condenados a muerte y uno a 15 años de prisión. El 10 de noviembre de 1887 fueron ahorcados Albert Parsons, August Spies, Georg Engel y Adolph Fischer. Louis Lingg murió en la cárcel en misteriosas circunstancias, por un supuesto suicidio con una bomba. Un fuerte movimiento de solidaridad consiguió que a dos le conmutaran la pena de muerte por la de cadena perpetua.

La celebración en Cuba

El 2 de mayo de 1890, en la capital de nuestra patria se movilizaron, según el periódico La Lucha de ese día, unos 3 000 obreros. Después de desfilar, se congregaron en el salón Skating Ring, en Consulado y Virtudes. El periódico publicó una sinopsis de 22 oradores sucesivos entre las cinco de la tarde y las nueve y cuarto de la noche. No faltaron referencias a los Mártires de Chicago. Toda la policía de La Habana estaba en servicio de guardia alrededor del local escogido.

El periódico obrero El Productor, dirigido por Enrique Roig San Martín, difundió los sucesos y promovió una campaña solidaria con ellos y sus familiares. De igual forma reaccionó el Círculo de Trabajadores de La Habana, mientras organizaba el Primer Congreso Obrero Cubano, efectuado en 1887.

En 1889 el Congreso de la II Internacional había convocado a los trabajadores del mundo a una acción coordinada el 1ro. de mayo del siguiente año, 1890, para recordar la movilización de 1886.

Entonces la II Internacional había acordado: «Será organizada una gran manifestación a fecha fija de manera que en todos los países y en todas las villas a la vez, el mismo día convenido, los trabajadores emplacen a los poderes públicos ante la obligación de reducir legalmente a ocho horas la jornada del trabajo y de aplicar las demás resoluciones del Congreso Internacional de París. Visto que una parecida manifestación ha sido ya decidida para el 1ro. de mayo de 1890 por la Federación Americana del Trabajo en su Congreso de 1888 celebrado en San Luis, esta fecha fue adoptada para la manifestación internacional».

Sobre esa grandiosa demostración obrera, expresó el hermano ideológico de Marx, Federico Engels:

«Hoy, Primero de Mayo, día en que escribo estas líneas, el proletariado europeo y americano pasa revista por primera vez a sus fuerzas, puestas en pie de guerra, como un solo ejército, unido bajo una sola bandera y para un objetivo inmediato: la jornada normal de ocho horas, que ya proclamara la Internacional en el I Congreso de Ginebra de 1866, que reiteró el Congreso Obrero de París de 1889, y que es necesario elevar a ley. El espectáculo del día de hoy abrirá los ojos a los capitalistas y a los terratenientes de todos los países y les enseñará que la unión de los proletarios del mundo es ya un hecho. ¡Ojalá estuviese Marx a mi lado, para verlo con sus propios ojos!».

El llamamiento en Cuba se hizo a fines de abril, y ante la preocupación de las autoridades colonialistas españolas, los trabajadores desfilaron por la Plaza de Marte (hoy Parque de la Fraternidad), por las calles Monte, Galiano, San Rafael y Consulado, hasta Virtudes.

También en 1891 se realizó un acto en el Teatro Irijoa —luego Teatro Martí— en Dragones y Zulueta, y otro en Camagüey.

Durante el pasado siglo XX hubo un incremento en la amplitud y profundidad de la celebración cubana del Día de los Trabajadores, como ocurrió en algunos otros países, mientras que en Estados Unidos, donde nació el movimiento, fue abandonada por su fuerte contenido ideológico y sustituida por una actividad con otro carácter y naturaleza.

Tanto en territorio estadounidense como en Canadá, se celebra el primer lunes de septiembre el llamado Labor Day (Día del Trabajo), al que Julio Antonio Mella calificó en 1927 como día de sumisión del trabajador, fecha que carece del sentido político del Primero de Mayo.

En Cuba, en tiempos de la república neocolonial (1902-1958) hubo algunos años de profunda significación, como 1919, cuando en la capital se exigió el fin de la intervención extranjera contra la naciente república soviética.

En 1925, en el Nuevo Frontón —hoy sede de la CTC— hablaron cuatro oradores, entre ellos Alfredo López, por la Federación Obrera de La Habana, e hizo el resumen Julio Antonio Mella, denunciando al recién electo Gerardo Machado, a quien comparó con el cabecilla fascista Mussolini. También hubo un acto en la Colina Lenin, bautizada así en homenaje al líder revolucionario, en el municipio capitalino de Regla.

En 1930, junto a la huelga del 20 de marzo y la manifestación estudiantil del 30 de septiembre, la movilización obrera formó parte del inicio de la etapa final de la lucha contra la tiranía machadista.

En 1937, la organización del Primero de Mayo fue un paso decisivo para la creación en 1939 de la Confederación de Trabajadores de Cuba. Se expresó en esa fecha la solidaridad con los obreros de España y Etiopía, países agredidos por el fascismo.

La celebración del Día de los Trabajadores en 1945 fue la más amplia hasta entonces, a todo lo largo y ancho del país. Y en 1953, ante la prohibición del gobierno batistiano, el movimiento obrero y sindicalista progresista contó con el apoyo de la FEU para efectuar el histórico acto en el Stadium Universitario de La Habana. En 1957, ya en lucha los rebeldes en nuestras montañas, se registraron movilizaciones y demostraciones audaces en sitios como Cabaiguán, actual provincia de Sancti Spíritus.

Sólo con el triunfo del 1ro. de enero de 1959, la celebración de la fecha de los trabajadores comenzó a ser libre y generalizada. El 1ro. de mayo de aquel año hubo un colosal desfile en la capital que comenzó por la mañana y terminó en la madrugada del día siguiente, dejando inaugurada la Plaza Cívica que después, en 1961, pasó a ser la Plaza de la Revolución.

Aquel memorable día estuvo presido por el entonces Comandante Raúl Castro Ruz, porque el Comandante en Jefe Fidel Castro estaba en viaje de trabajo por el continente. En Camagüey, presidió la actividad el Comandante Camilo Cienfuegos, y en Santiago de Cuba el Comandante Ernesto Che Guevara.

Lo que dijo José Martí «... Esta república, por el culto desmedido a la riqueza, ha caído, sin ninguna de las trabas de la tradición, en la desigualdad, injusticia y violencia de los países monárquicos (...) En el oeste y su metrópoli, Chicago, sobre todo, hallaron expresión viva los descontentos de la masa obrera (...) Este mundo es horrible: ¡créese otro mundo!, como en el Sinaí, entre truenos; como en el Noventa y Tres, de un mar de sangre: ¡mejor es hacer volar a diez hombres con dinamita, que matar a diez hombres, como en las fábricas lentamente de hambre! (...) ¿Pintar el terror en Chicago y en la República? (...) Trescientos presos en un día. Está espantado el país, repletas las cárceles (...) Estos no son felones abominables, sedientos de desorden, sangre y violencia, sino hombres que quisieron la paz, y corazones llenos de ternuras, amados por cuantos los conocieron y vieron de cerca el poder sin la fuerza: su sueño, un mundo nuevo sin miseria y sin esclavitud: su dolor,el creer que el egoísmo no cederá nunca por la paz a la justicia: ¡oh cruz de Nazareth, que en estos cadáveres se ha llamado cadalso!».

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