Brigada de Instructores de Arte José Martí se ha multiplicado en fuerza creadora

Compartir con la vanguardia artística el propósito de levantar el espíritu de las poblaciones afectadas por los huracanes ha multiplicado la fuerza creadora de los integrantes de la Brigada de Instructores de Arte José Martí

Autor:

Juventud Rebelde

CAMAGÜEY, Santa Cruz del Sur.— La presidenta de la Brigada de Instructores de Arte José Martí, Liset Ametller Estévez, informó en Santa Cruz del Sur, municipio fuertemente impactado por los huracanes Ike y Paloma el pasado año, que este contingente se ha multiplicado en fuerza creadora, para mantener una provechosa vida cultural en todos los territorios del país afectados por los fenómenos climatológicos.

Ametller Estévez catalogó de extraordinaria la respuesta de los brigadistas ante el paso de los ciclones, «porque a solo 24 horas del impacto los instructores estaban listos para cumplir la tarea que se les encomendara. Incluso, en varias provincias, antes de que los eventos tocaran tierra las brigadas estaban organizadas en diferentes centros de evacuación».

Significó cómo la experiencia bajo huracanes ha constituido una escuela práctica y una etapa de preparación que se extendió.

«Hemos tenido la oportunidad de estar con los mejores artistas del país y eso nos ha nutrido de nuevas experiencias reconfortantes. La relación con la vanguardia artística se ha transformado de un espacio formal a la convivencia directa en el terreno», comentó.

Manifestó cómo el mérito y prestigio alcanzado ante el pueblo no ha sido solo de los instructores de Arte: «la vanguardia artística ha sido un ejemplo en nuestro quehacer, porque esta inició su labor en la Isla de la Juventud y Pinar del Río y aún no ha terminado».

Consideró que la mayor recompensa ha sido el agradecimiento del pueblo: «Toda la población agradece lo que hemos hecho y los brigadistas como parte de su pueblo, algunos también damnificados, no han cedido en su empeño de llevar alegría y esperanza a lugares totalmente destruidos».

Describió la experiencia como la alternativa que no solo ha permitido al instructor salirse de lo académico, sino también convertir a la Brigada en el centro cultural más importante de la comunidad, «porque la casa del maestro-instructor de arte se ha transformado en la escuela artística de la comunidad y este es nuestro mayor logro», consideró la dirigente.

Reiteró que junto a la materialización de los campamentos artísticos, expresados en la Operación Victoria, la Brigada José Martí ha ganado en funcionamiento integral: «Hemos cambiado nuestro sistema de trabajo hacia uno de “guerrilla” que ha constituido una fortaleza para la Brigada, porque el joven ha interactuado con su realidad y ha puesto a prueba no solo su talento, sino su creatividad».

Reflexionó sobre cómo el nuevo escenario permitió mantener un ritmo activo, «no hicimos una selección de los brigadistas para cumplir con la responsabilidad. Por poner solo un ejemplo, en la Isla de la Juventud los 170 Instructores se sumaron junto al pueblo a transformar con su arte el entorno, y lo mismo ocurrió en Santa Cruz del Sur, en Camagüey; Gibara y Moa, en Holguín; y Puerto Padre, en Las Tunas».

Aseguró que la Brigada como movimiento juvenil permanente, ya sea en escuelas, comunidades devastadas y campamentos en guerrilla, perpetúa su vida, su labor y su esencia a través de su interactuar con la comunidad, «escenario principal de los instructores de arte».

Subrayó que existe una continuidad de espíritu creativo y de responsabilidad en los jóvenes estudiantes, «en sus prácticas pre-profesionales no solo participan en estos campamentos, sino que desean estar en ellos todo el tiempo que les sea posible».

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