Tras las huellas del Che en Tanzania - Cuba

Tras las huellas del Che en Tanzania

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Juventud Rebelde visita lugares por donde pasó el Guerrillero Heroico y conversa con personas que lo conocieron

El 9 de diciembre de 1964, el Comandante Ernesto Che Guevara partió hacia Nueva York para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas, y de ahí comenzó un largo periplo por ocho países africanos (también viajó a China) donde se entrevistó con líderes de esas naciones y con dirigentes de los movimientos de liberación.

En los tres meses que duró el recorrido, hasta el 14 de marzo de 1965, el Che visitó Argelia (en tres ocasiones), Malí, Congo Brazzaville, Guinea Conakry, Ghana, Dahomey (hoy Benin), Tanzania y Egipto.

A Tanzania el Che arribó el 11 de febrero y permaneció hasta el 18 del mismo mes. Allí conversó con el presidente Julius Nyerere, con funcionarios del país y con líderes de varios movimientos de liberación que tenían oficinas en Dar es Salaam.

Durante su estancia en Tanzania, viajó a la pequeña isla de Zanzíbar, que había obtenido la independencia el 10 de octubre de 1963 aunque luego, apoyada por maniobras de Gran Bretaña, se creó una monarquía constitucional encabezada por el sultán Said.

El 12 de enero de 1964, organizada y desarrollada por la mayoría africana y el sector empobrecido de la minoría árabe, se produjo una revuelta popular que formó un nuevo gobierno y nombró a Abeid Karume presidente de la República y del Consejo Revolucionario de Zanzíbar. Ese mismo día se proclamó la República Popular de Zanzíbar. El 22 de abril el gobierno de Tangañika (hoy Tanzania) anunció que, por acuerdo mutuo, los dos países se fundían en un solo estado.

De esa forma, la Asamblea Nacional de Tangañika y el Consejo Revolucionario de Zanzíbar ratificaron el acuerdo. Así el 27 de abril de 1967 se creó la República Unida de Tangañika y Zanzíbar, que más tarde adoptó el nombre de República Unida de Tanzania, que comprende el territorio continental de Tangañika, y el insular de Zanzíbar, Pemba y Mafia, ambos con iguales condiciones políticas y total autonomía interna.

A solo un mes de la revuelta, con el triunfo del progresista Partido Afro-Shirazi (ASP) liderado por Karume, llega el Che a Zanzíbar.

Guevara está presente en la memoria de muchos tanzanos y zanzibaris pese a que hace 44 años de su paso por esas tierras.

Por gestiones del embajador cubano en Tanzania, Ernesto Gómez, pudimos visitar a Salim Ahmed Salim, presidente de la Fundación Julius Nyerere, quien también fungió como primer ministro, canciller, ministro de Defensa de Tanzania y presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1979, embajador de su país ante la ONU y concurrente con el mismo cargo ante Cuba.

Salim llegó por primera vez a nuestro país en 1961, y desde entonces ha sido un ferviente admirador y amigo del pueblo y gobierno cubanos.

El Che no descansaba y su mente era como una enorme fábrica de ideas de producción continua, recuerda con emoción Alí Sultani.

El destacado revolucionario recuerda que se reunió con el Che en tres ocasiones, dos en Tanzania en 1965: la primera en la antigua Casa de Gobierno de Dar Es Salaam, y la segunda en su casa en Zanzíbar.

«Mi esposa —rememora— le preparó una comida y él conversó mucho con nosotros acerca de la Revolución Cubana y de la fuerza que estaban tomando los movimientos de liberación en África, en contra del colonialismo y el apartheid. De esa forma ella pudo conocer al hombre del que mucho había oído hablar».

Además, añade Salim, había conversado brevemente con Guevara en la oficina del Partido Nacionalista de Zanzíbar que se había abierto en La Habana, el 12 de enero de 1962.

Nos habían hablado mucho sobre Alí Sultani, quien conoció al legendario guerrillero y atesoraba una foto tomada en Zanzíbar. Para encontrar a Alí fue necesario primero tomar una rápida embarcación que, en dos horas, llega al puerto de la isla, cuya ciudad fue declarada por la UNESCO Patrimonio Nacional, por sus construcciones representativas de las culturas persa, árabe y europea. Desde allí hay que desplazarse unos 11 kilómetros hasta su casa, en el poblado de Kisimbani.

Avisado previamente de la visita, Sultani nos recibe con alegría y una energía que parece desdeñar sus 77 años. Tras las presentaciones comienza a cantar en perfecto español «Cuba, qué linda es Cuba, quien la defiende la quiere más».

Alí explica que estuvo en La Habana en 1962 durante una semana, y después regresó en 1963. Al triunfo revolucionario en Zanzíbar lo nombran ministro de Educación y, cuando el Che llega a Tanzania, el ex presidente de Zanzíbar, Abeid Karume (padre del actual presidente) lo nombra edecán del distinguido visitante.

Este hombre guarda entre sus tesoros más sagrados una foto donde se ve al Che en un grupo entre los que aparecen el entonces teniente acompañante Mussa Maisara, el presidente de la juventud Rajab Kheri (ambos fallecidos) y Alí Sultani. Además en la instantánea están varios cubanos.

Sultani, quien acaba de escribir un libro con sus memorias, señala que el Guerrillero Heroico habló del despertar revolucionario de África, de la lucha que estaban librando los rebeldes simbas en el Congo Leopoldville (antiguo Zaire), del apoyo que debía dársele a los movimientos de liberación en Angola, Mozambique, Zimbabwe y Namibia, y de la preparación de nuevos cuadros tanto en el continente africano como en Cuba.

«No descansaba; su mente era como una enorme fábrica de ideas de producción continua», asegura.

Tras dejar la casa de este amigo de Cuba, que nos despidió cantando la Guantanamera, y de regreso a la capital de Zanzíbar, fuimos en busca de la vivienda donde había pernoctado el Che durante su estancia en la isla. Nos sirvió de guía Ridel Febles, decano cubano de la facultad de Medicina que recientemente se abrió aquí con 40 estudiantes.

La emoción nos embarga cuando llegamos a la localidad de Buba y, después de pedir permiso a los habitantes del local, observamos la mo-desta vivienda en cuya entrada principal aparece una tarja con la foto del Che y un cartel que dice: «En recuerdo del 80 aniversario del nacimiento de Ernesto Che Guevara el 14 de junio de 1928. Esta fue una casa de tránsito del Guerrillero Heroico durante su lucha por la liberación del continente africano. Embajada de Cuba en Tanzania y Gobierno Revolucionario de Zanzíbar».

Como es conocido, el Che permaneció en la guerrilla del Congo Leopoldville (antiguo Zaire) desde el 24 de abril de 1965 —cuando los primeros 13 combatientes internacionalistas cubanos bajo su mando (llegaron a ser 123 guerrilleros) penetraron desde Kigoma, en la orilla tanzana del lago Tangañika, hacia Kibamba, en el Congo—, hasta el 21 de noviembre de ese mismo año.

Basado en su Diario de campaña, los siete largos meses de la llamada Columna Uno fueron analizados pormenorizadamente por el Guerrillero Heroico en su libro Pasajes de la Guerra Revolucionaria: El Congo, que escribió en la embajada cubana en Dar Es Salaam, donde permaneció diez semanas.

Hasta la sede diplomática cubana, ubicada en Lugalo Road, Plot 313, Upanga, fuimos a conocer el lugar exacto donde el Che escribió sus memorias, que hoy se mantiene intacto.

La embajada cubana, adquirida a finales de 1963, es bastante amplia y en la parte trasera, en el primer piso, tiene un apartamento de dos cuartos con sala, cocina y baño donde Guevara permaneció de incógnito, escribiendo y analizando los sucesos de la guerrilla en el Congo.

A la entrada del apartamento se colocó recientemente una tarja con la efigie del Che y un letrero que reza: «En memoria del 40 Aniversario del arribo del Che Guevara a esta casa donde vivió desde el 24 de noviembre de 1965 hasta febrero de 1966. Aquí él escribió sus memorias sobre la lucha guerrillera en el Congo, donde encabezó la brigada internacionalista cubana. Embajada de Cuba, Dar Es Salaam, 24 de noviembre de 2005».

La obra y la acción del Che Guevara están enraizadas en los pueblos africanos, como ocurre en Tanzania, donde cualquier habitante conoce y admira su enorme sacrificio y valor en aras de la liberación del continente.

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